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viernes, 9 de octubre de 2026

Ica, antes de la llegada de los Incas y de los Españoles.

 

CACIQUES Y TEMPLOS DE ICA

ICA PREHISPANICA
CAPITULO I

1.— Panorama.— 2.— Culturas Chinchay-Suyo, Tiawanaco y Nazca.—
3.— Epocas y los periodos culturales.



1.—En la región de la Costa Sur del Perú, a 305 kilómetros por el camino panamericano todo asfaltado, se sitúa la ciudad de Ica, capital del Departamento de su nombre; ella cuenta con varios valles atrayentes por su clima siempre primaveral, lleno de Sol, de ambiente seco y rodeados muchos de ellos de médanos acariciados por los vientos de Sur a Norte, de cerros cisandinos que descienden y se pierden en los desiertos arenosos. Por el poniente se levantan, también, otros cerros como cordilleras marinas que se extienden y nacen desde la Península de Parakas, formando una argolla semicircular a orillas de los zócalos de Mar Pacífico, hasta tocar el cerro de Tunga por la quebrada de Río Grande y prosigue para unirse con las montañas cisandinas de Santa Lucía. Esta configuración, única en la Costa peruana, es lo que ha originado la formación de grandes cuencas, como la de Río Grande, que encierra los valles de Ingenio, Palpa, Nazca y Kapará; la del Valle de Ica se forma de varias cuencas menores en bolsonadas, las cuales, miradas de lo alto de un avión, se parecen a los nudos de un rosario extendido de Oriente a Occidente. La quebrada de Pisco y Chincha, es amplia y se desplaya al Mar sin contrafuertes marinos. Todos los valles que hemos citado están irrigados por ríos que bajan de la sierra, especialmente en las épocas de lluvia.

2.— Dentro de este escenario geográfico se estacionaron varias culturas prehistóricas que han venido sucediéndose unas tras de otras, dejando sus huellas de palacios, ciudades, cementerios, caminos, acueductos, artes e industrias, todo lo cual se denomina técnicamente elementos culturales. Por tanto todo aquel acervo arqueológico, es producto del ingenio y de la mano del hombre. La ciencia que estudia la vida del hombre, con antelación a todo documento histórico, durante el extenso y lejano período del que no llegaron hasta nosotros tradiciones orales ni escritas, se llama PREHISTORIA. Esta ciencia es nueva, del siglo XIX. Por eso los historiadores de antaño intentaron poner historia donde no hay historia; confundieron la Historia con la Prehistoria. A la llegada de los conquistadores españoles a los Valles de Chincha, de Pisco, de Ica, de Nazca y de Acarí, encabezados por don Nicolás de Rivera, el Viejo, el año de 1534, con el propósito de buscar un sitio apropiado para la nueva metrópoli de los españoles, la que intentaron fundar en “Sangallán” de Pisco, es cuando principia la historia de Ica; entonces una organización admirable, tanto en el orden religioso como en el social, agrario y político. La cultura periférica que tuvo contacto con la cultura ibérica fué la “Chinchay-suyo”, confederada por los Inkas, que comprendía toda la Costa hasta Atacama, subdividida en zonas agrarias de arriba y abajo, como: “Urin-Chincha” y “Anan-Chincha” y Urin-Pisko y “Anan-Pisko”; Urin-Ika y Anan-Ika; Kajamarca, Kollao y Palpa.

La división de “Urin” (abajo) y “Anan” (arriba) fue una organización netamente agraria cuyo sistema ya existía en pleno desarrollo mucho antes a la época inkaica. Cada población se componía de familias, (Aillu) que vivían repartidas aisladamente en parcelas agrarias, las mismas que comprendían una “Marka” o territorio agrario, situado, unas veces, en la parte alta, aguas arriba, y otras, aguas abajo, hasta el Mar. Este sistema social agrario no se refiere a la tierra pobre (arriba) ni a la rica (abajo), como algunos historiadores lo explican, tergiversando los hechos, como un sistema engendrado por los legisladores inkaicos. Estos no tuvieron más que aprovechar los adelantos anteriores, los cuales surgieron a fuerza de una serie de casos experimentales.

Los arqueólogos norteamericanos, como Kroeber y Strong, al estudiar los estilos de la cerámica Chincha o Ika, los clasifican así: Early, Late y Middle; o sea, PRIMITIVO, MEDIO y ULTIMO, respectivamente. En cuanto a los orígenes del estilo primitivo no es de desarrollo local sino de la invasión de una cultura netamente Andina, venida del Norte. La expedición arqueológica dirigida por el Dr. Julio Tello, el año de 1937, encontró, en el Departamento de Cajamarca, zona de “Ontuhsa”, fragmentos de cerámica igual a los encontrados en Ica y Chincha en su primera etapa.. Por la quebrada de Huacho, Supe y Paramonga, comprobamos también otros fragmentos de cerámica de su segunda etapa y tercera etapa. Lo que quiere decir que esta cultura, en su radio de expansión, es mucho más extenso al conjeturado por Max Uhle.

Más allá de esta cultura encontramos a otra, la más inmediata: LA CULTURA TIAWANAKO O KOLLA. La difusión de esta cultura corre por toda la meseta de este nombre hasta Pasto, por la región cisandina, aproximándose hasta el litoral del Pacífico; pero a medida que se aleja hacia el Norte va debilitándose. Los restos encontrados en la Hoya del Río Grande de Nazca es una variante del clásico Kolla que se mezcla con el estilo decadente o Híbrido de Nazca. El centro originario de estilo Kolla (¿Kollawa?) se localiza en Kollao y también en Pucará, Sillustani, Juli, Akora y otros lugares del Departamento de Puno. Al infiltrarse esta cultura en el Departamento de Ica, los artistas aprovecharon de los materiales existentes en el medio ambiente, como la arcilla, la pintura y hasta la forma y tamaño de los objetos, sin olvidarse de su estilo dominante, que consistía en representar la clásica cabeza de cóndor, los discos estelares, las líneas en ángulo que se gravan en el monumento lítico de “Kalasasaya”.

Antes de estas y otras culturas en los estratos más profundos, en el mismo escenario geográfico de Ica, encontramos a una de las primeras y más asombrosas culturas prehistóricas que el mundo científico admira como la CIVILIZACION NAZCA, que irradió de Río Grande con caracteres de verdadero Imperio por el Norte hasta Chavín; por el Este hacia la Hoya del Pampas, en el Apurímac; y por el Sur, hasta Majes y Chuquibamba. Esta misma cultura engendró a la de PARAKAS, distinguiéndose ésta de aquélla por el arte textil. Por su evolución progresiva, de lo simple a lo compuesto, los objetos y seres del medio ambiente de la cerámica Nazca decoradas a pincel, pasa a las telas de Parakas. Estas bordadas en colores policromados más vivos, sólo conservan la cerámica en su forma antigua.

3.—A fin de que se vulgarice el papel científico que debe ocupar la CIVILIZACION NAZCA dentro del cuadro general de las demás civilizaciones prehistóricas peruanas, en este capítulo procuraremos sintetizar nuestras opiniones deducidas de nueve años de investigación en el propio terreno de la Hoya de Río Grande, las que ya están ampliamente en nuestro libro inédito “Arqueología e Historia de Nazca”. Sin embargo, no es demás que hablemos en términos generales, siguiendo la clásica división aceptada en tres Etapas culturales peruanas del profesor Tello, La Primera Etapa hemos tenido, para mayor precisión, que subdividirla en dos: LA ARCAICA O MEGALITICA ANDINA, que comprende GAVIN, WANUCO VIEJO, WARI, PUCARA, PRE-TIAWANAKO; Y LA ARCAICA COSTEÑA, que corresponde: NAZCA, PARAKAS, CAVERNAS, Y PRE-MOCHICA. Las dos secciones se diferencian en el material empleado en las construcciones, según el medio Geográfico en que se desarrollan. Así, en la Arcaica Andina el arte lítico de las piedras grandes es vestigio de un arte avanzado, cuyos antecedentes están esparcidos a lo largo de la región Andina. En la ARCAICA COSTEÑA, para apreciar su arquitectura, hay que conocer las tumbas; pues en ellas los adobes, en esta etapa, son odontiformes; los entierros unipersonales, la cerámica incisa, netamente naturalista y policromada.

En la SEGUNDA ETAPA se sitúa el clásico TIAWANACO, MOCHICA, NECROPOLIS DE PARAKAS. Los entierros de cadáveres humanos son en comunidad. No es de admirar que haya puesto en esta etapa a la cultura NECROPOLIS-PARAKAS, por cuanto ésta tiene su antecesor más antiguo: Nazca Arcaico, donde coge el arte de la cerámica clásica del cuarto período de desarrollo y pasa con mayor perfección a las telas de Parakas; entonces, es fácil apreciar la evolución del arte.

En la TERCERA ETAPA están las confederaciones tribales de la cultura RUKANA, de origen netamente Andino; las tumbas de esta cultura en los cementerios de Río Grande son cilíndricas, edificadas con piedras pequeñas y con techos de huarango. La Cultura Chincha o Ika, que aparece después de la de Tiawanaco, su radio de expansión es más extenso y el más periférico y que tuvo contacto con la cultura ibérica en la Conquista. A la cultura Chincha corresponden todas las PIRAMIDES o -'Wakas'-, así denominadas impropiamente por el vulgo. Así, tenemos en Chincha varias pirámides en el fundo algodonero de “Hoja Redonda”, “Tambo de Mora”: “El Centinela” En el valle de Ica todavía quedan algunas de estas interesantes construcciones por las haciendas de “Makakona”, “Los Pobres”, “San Juan Bautista”, “Takaraka”. Empero, éstas, por estar dentro de terrenos de cultivo, tienden a desaparecer año tras año por falta de cuidado por parte del Estado y por el poco interés o escasez de cultura con que miran generalmente los dueños de los fundos o latifundios, prefiriendo derribar pirámides de esta naturaleza o cualquier resto arqueológico, con ansias de extender sus dominios materiales y con miras de sembrar algodón. El oro blanco (como dicen) tiene mayor importancia que conservar un pasado histórico mudo. Téngase presente que todo resto mudo es un nexo elocuente de nuestra vida nacional.

En el año de 1951, en el valle de Ica, en los sectores de Takaraka, Collazos y Makakona, han desaparecido intencionadamente más de diez pirámides y quizás las más importantes en la arquitectura de tipo Chincha. ¿Cuál es el diagnóstico de estas pirámides? El día que se derribó una de estas pirámides, a pocos kilómetros al Norte de Ica en la zona de Collazos, la que tenía doce metros de altura, de forma cónica, ocupando su base un diámetro de cincuenta metros, tuvimos que presenciar el corte horizontal que se hacía de arriba hacia abajo utilizándose para este fin maquinarias especiales, contamos cinco secciones independientes superpuestas unas con otras, las que se componían de cuarteles, a modo de habitaciones, sin puertas de entrada, de forma cuadrangular, y rectangular, y orientadas indistintamente; los muros son de adobes y adobones, estucados por ambas caras de color ocre; cada cuartel mide de cuatro a cinco metros de largo por dos de ancho; y en algunas construcciones llegamos a medir hasta diez metros de largo. El grueso de la pared, generalmente, mide 93 centímetros, teniendo por altura no más de dos metros. Lo curioso es que todos los cuarteles están rellenados unos de arena de río y otros de cenizas. Por ejemplo, en la segunda etapa de la parte superior, encontramos un cuartel de un metro de altura rellenado de cenizas con un espesor de 63 centímetros y más al fondo, de arena de río, con un espesor de 37 centímetros. Descendiendo, en la tercera sección, los muros están construídos de adobones. En uno de ellos, descubrimos un cuarto lleno de cenizas y en otro de arena de río, con mezclas de fragmentos de cerámica, siempre de estilo Chincha. La primera base de este montículo que vamos describiendo, no fué aplanada; era presumible encontrar en el centro de este montículo, el entierro de una o dos momias con todos sus artefactos, tal como se hallaron en las otras pirámides adjuntas, restos humanos en el mismo centro piramidal.

Por los hechos recogidos en el corte estratigráfico de la Pirámide de Collazos y comparada ésta con las otras de este tipo, estamos en condiciones de sentar nuestras opiniones en este sentido: Que las pirámides de Chincha, Pisco, Ica, no han sido viviendas propiamente dichas ni “Wakas” o cementerios; que por la superposición de las construcciones rellenadas de arena de río y cenizas, nos prueban la sucesión de culturas o familias que ofrecían, tal vez, sacrificios cruentos en honras al jefe del ayllu o tronco genealógico enterrado en un sarcófago; que por el hecho de estar cada Pirámide de Chincha edificada sobre un sarcófago principal y la que en su parte superior a flor de tierra, en una construcción de adobes de una sola puerta, sin contener basurales, nos inclina a pensar haya sido templo o adoratorio.

Estas construcciones en el departamento de Ica y en Trujillo, principalmente en el sector de Moche, sin inclinarnos a indicar su procedencia, se asemejan a las pirámides de mayor perfección por el material empleado, de los Mayas de Centro América, como las de Chinchiniza, Oaxaca y Palenque. Conveniente es que el Estado levante un inventario de las pirámides de Ica, para su conservación, y se reforme la antigua e ineficaz administración de los Patronatos arqueológicos en toda la República.

Veamos ahora cuáles son las fases culturales de la Civilización Nazca. Toda cultura tiene que pasar por la fase de nacer, crecer y morir. Los hombres son los que dan orígen a toda cultura. La vida humana no puede concebirse sin cultura. Este desenvolvimiento o desenlace ¿será posible aplicarlo a la Civilización Nazca? Nuestra afirmación, que ha de discrepar con los principales autores que han escrito sobre la cultura Nazca no es aventurada ni carece de fundamento científico. Ella está cimentada en los siguientes períodos culturales:

Primer Período— “Los Concheros o “Conchales”, que son depósitos de moluscos, de conchas y peces que servían de alimento a los primitivos pescadores del litoral y que se hallan a orillas del Mar o de la desembocadura de los ríos guardan restos humanos de mecherías, arcones, redes y morteros. Los concheros de Ica, situados a orillas del mar, son montículos de color ceniciento, tal como los de Parakas, en la desembocadura del río Ica, los de Santa Ana (río Grande); los de San Nicolás y San Juan, los de Lomas.

Segundo período.— La AGRICULTURA y la ASTRONOMIA; corresponde a este período la planificación agraria por el sistema de pozos o parcelas que hemos descubierto en las pampas de SOKOS, la misma que aparece descrita sobre el suelo en líneas geométricas; las GALERIAS FILTRANTES del Valle de Nazca, Kopara y Taruga y que actualmente utilizan los agricultores del Valle; los OBSERVATORIOS ASTRONOMICOS de Kawachi, Achako, Llipata y Sokos, son escrituras que nos han dado la pauta para descifrar la cronología de la civilización Nazca.

Tercer período.— La NAVEGACION, que pertenece el estudio de las balsas de totora y de cuero inflado como lo acreditan los diferentes ceramios escultóricos de tipo Nazca.

Cuarto período.— LA CERAMICA Y LA MUSICA. Lo que se refiere a la cerámica, ésta ha pasado por las fases de cerámica tosca y utilitaria; de cerámica incisa sin decoración; de cerámica naturalista policromada; es decir, las estilizaciones de todos los seres del medio ambiente, teniendo como divinidad central el dios Nutria; de cerámica Antropo-zoomorfo policromada; o los seres del medio ambiente se unen en el hombre; de ahí que el dios Nutria se antropomorfiza utilizando como atributos la fauna y la flora de la Costa. En seguida, aparece en las tumbas la cerámica híbrida o decadente, cuyo estilo se mezcla con el arte de otras culturas invasoras, principalmente, con el estilo Tiawanakoide. En cuanto a su morfología, los ceramios son geométricos; los tipos de cántaros globulares con picos y asa-puente; las tazas campanuladas; vasos cilíndricos; ollas esféricas. Los colores empleados son: el blanco, el negro, el amarillo ocre, el rojo, el violáceo, el gris. A esta fase también pertenecen las Antaras o “Sikus” de terracota; en cada antara está escrita una escala diatónica musical, la que se complementa con otras, formando una escala cromática que sobrepasa a las medidas modernas. Se descubren acordes perfectos e imperfectos, en la escala de una misma antara. Cuando ésta tiene un acorde fundamental y otro complementario suministra el acorde de tercera o de quinta alta. Existen antaras de serie que se tocaban al mismo tiempo por distintos sujetos (cual una banda de músicos) y que producían a veces notas unísonas y otras de quinta y octava, Esta música frente a la Incaica (o pentafono) es la más perfecta y la más antigua.

La música Nazca no tiene conexión con la cultura Chanka, de la zona central interandina peruana. En el supuesto de haber bajado la cultura Nazca de la región del Ande hacia la Hoya de Río Grande en estado adulto, ¿Cómo es que no dejó en el lugar de origen los rezagos de su antigua inquietud espiritual? ¿Tan pronto se olvidaron para captar sólo las emociones de un nuevo ambiente costeño?. Esta es una de las razones en que se basa nuestra tesis dividida en fases culturales que se entrelazan entre sí como producto del medio ambiente.

Quinto Período.— La TEXTELERIA; se encajan en este período todos los tejidos de gasa de algodón; tejidos finos ceremoniales de lana y algodón.

Es una rareza encontrar telas en buenas condiciones ni cadáveres en las tumbas que llevan ceramios de estilo naturalista o de antropo-zomorfo. Únicamente en algunos casos solo se encuentran los ceramios y los dientes de los cadáveres humanos.

Sexto período.— La METALURGIA; es otro de los aspectos de suma importancia para la ciencia dentro del marco de la evolución del arte metalúrgico en la civilización Nazca; pues ésta primero elabora los objetos de oro antes que la plata y el cobre; ejecutó las principales aleaciones del oro con la plata y el cobre.

P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

lunes, 5 de octubre de 2026

San Joaquín en Ica - Perú cumple 190 años, fue bautizado por Fray Ramón Rojas.

 



Actividades del Padre Rojas en los pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.
En cierta ocasión el Padre Guatemala salió de Ica para visitar los pueblecitos más vecinos.
“Salió por la calle de San Juan de Dios y se fué hacia la hacienda Saraja. Era seguido de sus devotos y devotas, a quienes acostumbraba, durante el camino, contar escenas del Evangelio”, y “dirigiendo su mirada sobre estas tierras de Dios, manifestó su deseo de ver la hacienda con un nombre cristiano, proponiendo el nombre de San Isidro en lugar de Saraja. Fué prometido el cambio pero no lo aceptó el uso.
“Mejor aceptación tuvo el bautismo de otros barrios” —léase pueblecitos— “que el santo Padre hizo aquel día en su procesión más al interior de la pampa. Encontró, pues, el barrio de Saraja Chiquitín y pronunció con autoridad: “Saraja Chiquitín, desde hoy te llamarás San Joaquín”. Y cuando entró en la ranchería vecina de Arataya, el Padre le impuso el nombre de Santa Rosa, diciendo estas palabras que mucho tiempo se repitieron: “Muera Arataya y viva Santa Rosa”.
“Pues bien, en Saraja Chiquitín, convertido en S. Joaquín, el santo misionero quiso levantar un templo al nuevo protector. Como siempre, llamó a la buena voluntad de todos y convocó a fajinas (109), dando él personalmente el ejemplo de trabajo y repartiendo el pan y el huajote (110), al fin de las tareas.
“A veces iban con el Padre las cantoras Cipriana y Juana Filiberto, que para animar a la gente entonaban los mejores cánticos de su repertorio...
“Dejando por concluir la iglesia de San Joaquín, el Padre Rojas se fué hasta Cachiche, a principiar allá una iglesia. Convenía, pues, exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo decía que las brujas endemoniadas se daban citas bajo las palmeras.
“El pueblo de Guadalupe, al pié del Cerro Prieto, recibió también muchos beneficios del santo varón, y en primer lugar el hermoso nombre que lleva” (111) en homenaje a la veneración de México; y más tarde la iglesia y el campo santo.
Pueblo Nuevo se halla a diez kilómetros de Ica y hacia el oriente de las ruinas de Tacaraca. Según tradiciones, en 1836 llegó a dicho lugar el Padre Guatemala, y cantó la primera misa en la casa municipal, pues Pueblo Nuevo carecía de iglesia y no había más sitio de oración que el oratorio particular de la familia Chacaltana, existente en Pongo Grande. Los moradores de Pueblo Nuevo jáctanse de que éste fué el lugar predilecto de Fray Ramón para sus prédicas, y afirman que les legó la actual iglesia matriz. Agregan que en la construcción de ella fué infatigable el insigne misionero, quien por sí mismo cargaba la arcilla, los adobes, etc., dando ejemplo a cuantos participaban en la operosa faena (112).
La iglesia de San Antonio, iniciada por el “Apóstol de Ica”, fué complementada en 1895 con una torre, y en 1918 se le hicieron algunas reparaciones.
Además de la familia Chacaltana que, en su residencia de Pongo Grande, agasajaba siempre al Padre Rojas, Pueblo Nuevo contaba con muchas otras familias indígenas de alguna posición económica, que brindáronle recursos para el mejor logro de sus propósitos. Tales eran las Pasache y Uculmana, Torrealva y Luque; Cabezudo, Moquillasa, Ibarra, Tipacti, etcétera. Mientras hacíase la edificación de la iglesia de Pueblo Nuevo, el Padre moró en la casa que es hoy municipal, y afírmase que por su iniciativa se perforó un pozo al lado sur del templo, el mismo que hasta la fecha suministra agua (113).
En los primeros días de Setiembre del mismo año 36, seguido de entusiastas devotos, se dirigió el ilustre guatemalteco al pueblo de San José de los Molinos, distante de Ica unos veintidós kilómetros, con el fin de dar misiones. Llevó consigo la imagen de la Virgen de Guadalupe, que extrajo de la capilla provisional que había levantado en la fábrica de Jesús María, y la condujo en andas, haciendo procesión. Detúvose ésta en el caserío de la Tinguiña para practicar algunos actos litúrgicos en la iglesia del lugar, y siguió el desfile el día siguiente, hasta Los Molinos. En tal población realizáronse las misiones y Fray Ramón se aplicó a mejorar el culto.
“Según la tradición, varias copias de la Virgen de Guadalupe que se veneran en nuestras iglesias del valle, son debidas a su pincel” (114), y una de ellas es la existente en Los Molinos, la misma que pintó el Padre después de encerrarse un día entero en la sacristía y que tuvimos oportunidad de contemplar en 1933.
En aquel entonces no había en ese pueblo, de suyo importante, un cementerio. El Padre Rojas escogió un sitio para edificarlo, dió principio a las faenas y por sí mismo empuñaba la pala a fin de preparar los trabajos preliminares. Refiere Cric (115) que D. Alonso González del Valle, de la familia de los antiguos marqueses de Campo Ameno y rico hacendado, sorprendió a Fray Ramón en tan fatigosas labores, y exclamó: “¿Cómo su paternidad se mete en estos trabajos? Deje, Padre, que yo le voy a mandar mis negros”. Y se los mandó. Pero el Padre Rojas recibía constantes llamados de Ica, y hubo de retirarse de Los Molinos sin terminar el cementerio. Tal obra prosiguióla el P. Manuel Clivillé, de la misma religión franciscana.
De entre las gentes que en San José de Los Molinos fueron distinguidas con la estimación del Padre Guatemala, es digna de mención la familia del honrado labriego Francisco Pinto, cuyo vástago, Tomasito, es señalado como modelo de virtudes y acerca de cuya vida, cortísima, se relatan hechos sorprendentes (116).
De Los Molinos se dirigió el Padre a El Carmen, pueblo poco distante de Guadalupe. Fray Ramón y sus compañeros de convento hicieron proficuas misiones allí, y acometieron la edificación de un cementerio y de una rústica iglesita con sólo muros de adobes con alma de huarango y techo de paja y caña de Guayaquil. Esta iglesita es hoy la sacristía del templo nuevo; y relatos tradicionales dan a saber que al observar el Padre que la antigua efigie de la Virgen del Carmen suscitaba rivalidades en el lugar, dijo a los moradores: “Hijos míos, yo os traeré una bellísima Patrona, que sea la madre y protectora de todos vosotros”, promesa que, poco más tarde, quedó cumplida, pues hizo venir la escultura de tamaño natural que obra en el altar mayor de la actual iglesia (117).
En Diciembre de 1836 retornó Fray Ramón a Ica, a fin de concurrir, como lo tenía prometido, a los certámenes de fin de curso del Colegio de Ciencias, de cuyos profesores y alumnos —el Director era el presbítero Cora— fué amigo sincero y afectuoso (118).
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109).—El Léxico registra la voz fajina como sinónima de faena. Pero en determinadas comarcas del Perú, la fajina es trabajo colectivo y gratuito que hace el pueblo en beneficio de determinada obra de interés público. Malaret, en su "Diccionario de Americanismos", nos hace saber que en Cuba la fajina es la "faena o trabajo que se hace en horas extraordinarias".
110).—Huajote, o más propiamente guajote, es voz que hemos definido así en nuestro libro "Hacia el gran Diccionario de la lengua española" (Buenos Aires, 1942): "mezcla de maní tostado y sin cáscara, nueces, trozos de coco, confites de anís, almendras y pasas, y se le suele agregar maíz y frejolitos tostados. Se dice que el guajote fué introducido en Ica, hace más de un siglo, por el franciscano guatemalteco Fray José Ramón Rojas, más conocido como el Padre Guatemala".
111).—Enrique Perruquet: "Fray Ramón levanta iglesias", art. cit. El pueblo de Guadalupe, antes del Padre Guatemala denominado Cerro Prieto, es capital del distrito de Salas, por ley de 4 de Febrero de 1925, y es paradero de la línea férrea que une a Ica con Pisco. El distrito se llama Salas, en recuerdo del General Juan José Salas, amigo de Fray Ramón.
112).—Véanse, en "La Voz de San Jerónimo" de Ica, números 204, 218 y 243, las correspondencias de Pueblo Nuevo, subscriptas por "Hyup", pseudónimo del preceptor de Los Aquijes, D. Pedro Uchuya y H.
113).—Véase en "La Voz de San Jerónimo" Nº 243, el artículo indicado en la nota anterior.
114).—E. Perruquet: "Del terruño: Fray Ramón en Molinos", artículo publicado en los números 39 y 40 de la revista iqueña "La Voz de San Jerónimo".
115).—Perruquet: el artículo de la nota 114.
116).—Ya se verá ello en nuestro volumen "Recuerdos del Padre Guatemala". Consúltese, en el Nº 41 de "La Voz de San Jerónimo", el artículo del Padre Perruquet: "Un discípulo aprovechado de Fray Ramón".
117).—Véase una correspondencia de los distritos al Director de "La Voz de San Jerónimo", en el Nº 131 de dicha revista.
118).—El Colegio Nacional de San Luis Gonzaga de Ica lo fundó Bolívar por decreto supremo de 1º de Junio de 1826; se le denominó Colegio de Ciencias, y fué interinamente su primer Rector don Isidro Caravedo. El Dr. José Valerio Cora fué también Rector del Colegio hasta 1832, en que, el 6 de Septiembre, lo reemplazó el Dr. José Lira. Parece que con posterioridad ejerció el Rectorado del Colegio el señor Cora, pues así lo dice la falsa carátula de la afamada oración fúnebre de 5 de Septiembre de 1839, en las exequias del R. P. Rojas: "Cura de Luren y Rector del Colegio de Ciencias". En el Colegio de Ciencias, llamado también "Colegio de Ciencias de Institución Bolivariana", se enseñaba Filosofía, Jurisprudencia y Matemáticas, afirma el Dr. Leoncio Maldonado en su artículo "Nuestro Colegio Nacional" ("La Voz de San Jerónimo", Nº 86). Desde la dación del decreto supremo de 25 de Mayo de 1862, se concita a la enseñanza secundaria.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

"Caciques y Templos de Ica".

                                                          


INTRODUCCIÓN

Este trabajo fue preparado con ocasión del Primer Congreso Interamericano de Historia y Arte Religioso que se celebró en la Ciudad de Buenos Aires, del 22 al 27 de Octubre de 1952; y lo presentamos, en nuestro carácter de Delegado por la Diócesis de Ica, a los organismos técnicos de la Comisión Organizadora del referido Congreso. El autor ha recibido antedaladamente las felicitaciones por la importancia y consideración del dicho trabajo intitulado entonces "Datos Históricos de la Diócesis de Ica".

Por insinuaciones de nuestros amigos, amantes de la cultura e intelectuales de la legendaria Ciudad Iqueña, después de haber expuesto en una charla que diera el autor en el local artístico de "La Peña-Pacheco" sobre una parte del citado tema que correspondía casualmente a los "Cacicazgos de Ica", nos vimos obligados, salvando muchas dificultades de orden económico, dar publicidad al presente libro con el nombre de: "Caciques y Templos de Ica".

La obra ante esta decision nuestra ha sido revisada, aumentada y corregida y dividida en capítulos especiales en los que nos ocuparemos preferencialmente de las dinastías que gobernaron los cuatro Repartimientos del Corregiminto de Ica, como: Chincha, Pisco, Ica y Cajamarca. Las fuentes de que nos hemos valido han sido las originales o primarias que constituyen los documentos contemporáneos que tienen más valor que las secundarias o de segunda mano. Esas fuentes primarias son los protocolos notariales más antiguos de Ica, de Francisco de Vera (año 1546); de Alonso Valencia (1556); de Pedro de Lizón (1547); de Tomás de Vallejos (1568); de García de Córdova (1582); de Fernando de Carvajal (1589); de Juan de Velasco (1605); de Tomás Ruiz (1611); de Mateo de Arce (1630); de José Antonio Silva (1702); de Manuel Pérez (1796); cuyos documentos paleográficos, en su mayor parte, están en el Archivo Nacional de Lima (Perú). Siguiendo el método de la Heurística, al escribir este capítulo, para la historia de Ica, hemos hecho poco caso de las fuentes orales que son producto imaginario del vulgo que trata más bien de nublar los hechos o fuentes originales cubriendo de matices irrisorios como aquel caso cuando llegó Bolívar a Ica. Se dice que un indígena de San Juan Bautista, apellidado Espino, se presentó ante el Libertador cargados sus pies de cadenas pidiendo un Colegio de Ciencias. ¡Oh, tremenda farsa! como aquella idea extravagante del sueño que tuvo San Martín en Paracas da una parvada de flamencos de plumajes rojo y blanco, para dar origen a nuestra bandera nacional.

Como no puede haber Historia integral peruana sin tratar de Historia Eclesiástica, ya que a la Iglesia Católica, especialmente en América, le cupo desempeñar uno de los más importantes y delicados problemas de la Catequización, que sin ella tal vez había fracasado toda tentativa de conquista, y mucho más en el Perú, con un puñado de hombres o soldados aventureros que cometieron muchas veces una serie de injusticias, las que fueron condenadas casi siempre por los misioneros de Cristo. No somos partidarios de los que afirman que la Fe en América se haya cimentado con la espada mefistofélica o sanguinaria. La Iglesia verdadera fundada por Cristo, jamás usará de las armas para conseguir adeptos de su causa redentora, que es todo amor, caridad, sacrificio y ternura. En lo que se refiere al Departamento de Ica, la cultura y la fe cristianas están plasmadas como un sello indeleble en sus templos. De ahí, que no podemos hablar de la historia de Ica sin hacer mención de su organización religiosa; fuente de progreso y civilización de los pueblos. Las parroquias en la jurisdicción iqueña se erigieron en los primeros núcleos de pueblos reducidos. Prescindir de ellas, sería olvidar parte esencial de su historia. Las órdenes religiosas, con especialidad la de los Franciscanos, fueron los pioneros en la vida parroquial iqueñense. Lamentamos no precisar la fecha y año de erección de cada parroquia, por cuanto nos ha sido imposible encontrar las fuentes primarias de los decretos expedidos por el primer Arzobispo de Lima, Fr. Jerónimo de Loaiza, los cuales, posiblemente, deben existir en la Biblioteca del Vaticano de Roma o en el Archivo Eclesiástico Limense, en los que se guardan importantes documentos de la Historia Eclesiástica del Perú. Por falta de partida económica especial, para catalogar los documentos en orden cronológico separándolos por legajos y títulos y cuadernos, están, en su mayor parte, algo descuidados. Sin embargo, a penúltima hora, han llegado a nuestras manos, como fuente primaria de investigación, las Constituciones del Primer Concilio Provincial Limense (año 1551), publicado por el historiador R. P. Rubén Ugarte, que nos han servido para coordinar algunos hechos relacionados con la erección de parroquias.

Asimismo, hablamos de la erección política de Ica, remontándonos a la formación de los primeros pueblos coloniales; de la fundación de la Villa de Valverde y la erección en Ciudad de Ica, respaldados con nuevos documentos que vienen a rectificar ciertos errores.

La publicación modesta en sí, pero sincera de este libro tiende a incrementar la historia bibliográfica de la benemérita ciudad iqueña como fuente de orientación para posteriores estudios, o para celebrar, el año de 1963, el cuarto centenario de la Erección de la Villa de Valverde del Valle de Ica. No tenemos la pretensión de haber tratado todos sus problemas de orden histórico. Sabemos que en esta obra existen lagunas, porque no es tarea hacedera a la capacidad de un hombre, lo que sería fácil el trabajo por equipos. Nuestro afán con todo ha sido de privaciones y sacrificios y desvelos. A esto se suma, que a más de haber trabajado buscando datos dispersos en diferentes archivos notariales, en bibliotecas particulares y nacionales, tenemos que afrontar todavia el problema económico para su impresión. Sentimos mucho que en nuestro país no existen oficinas de divulgación histórica o se encarguen de editar libros nacionales, de toda índole del saber humano. Si así sucediera serviría para contrarrestar la enorme afluencia de libros extranjeros que invaden los escaparates de las bibliotecas del país con meñoscabo de nuestra cultura; libros que en su mayoría no estudian ni entienden los problemas que estén a tono con nuestras necesidades espirituales o sociales. No ignoramos que existe un departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación que provoca concursos de historia, litratura y arte, y ciencias afines, cada año, premiando con la irrisoria suma de cinco mil soles al mejor trabajo. Esta dependencia del Estado, que debe reformarse, en la mayoría de los casos, está supeditada a recomendaciones que dan orígen, necesariamente, a melegar trabajos de importancia después de haber dormido éstos en poder de la Comisión censora un año, con grave perjuicio de sus autores.

En consecuencia, los escritores nacionales que trabajan sin apoyo del Estado, cuando menos, deben tener una ayuda para la publicación de sus obras. En este estado de cosas, sin esperanzas de ser recompensados los sacrificios empleados en conseguir materiales, sale a luz este libro con el único propósito de divulgar uno de los acervos históricos de nuestro patrimonio nacional.

P. A. R. C
Año 1954

miércoles, 15 de julio de 2026

LLEGADA DE LA VID AL PERÚ

 

LLEGADA DE LA VID AL PERÚ



Sin asomo de duda, el padre Bernabé Cobo afirmaba: “La planta más provechosa y necesaria que los españoles han traído y plantado en este Nuevo Mundo es la vid”;¹ y a renglón seguido referirá del Perú: “donde primero se plantaron parras en él y se dieron uvas fue en esta ciudad de Lima, a la cual el primero que trajo y plantó la vid fue uno de sus primeros pobladores, llamado Hernando de Montenegro; y el primer año que cogió abundancia de uvas para vender fue el de 1551, y se las puso al licenciado Rodrigo Niño, que a la sazón era fiel ejecutor, a medio peso de oro la libra, que montaba entonces doscientos y veinticinco maravedices. El cual precio pareció tan bajo al dicho Montenegro para la estimación que se tenía en aquel tiempo de fruta tan nueva y regalada, que, como de agravio manifiesto que se le hacía, apeló a la Real Audiencia”.²

Esta referencia del padre Cobo contrasta con la que hace Garcilaso de la Vega, quien afirma que la vid llegó al Perú traída por el toledano Francisco de Caravantes, “antiguo conquistador de los primeros del Perú”. Las cepas, según refiere, fueron de uva prieta, recogidas en las Islas Canarias. Por otra parte informa que el primer vino producido en el Perú fue elaborado en el Cusco, en el año de 1560, en la hacienda Marcahuasi, propiedad de Pedro López de Cazalla. La uva fue pisada en artesa, a falta de lagar. Al decir de Garcilaso, Cazalla fue movido a elaborar el primer vino, más por “la honra y fama de haber sido el primero que en el Cuzco hubiese hecho vino de sus viñas” que por “la codicia de los dineros de la joya” (dos barras de plata de trescientos ducados cada una), “que los Reyes Católicos y el Emperador Carlos Quinto habían mandado se diese de su real hacienda al primero que en cualquier pueblo de españoles sacase fruto nuevo de España, como trigo, cebada, vino y aceite en cierta cantidad”.³ Antes de Cazalla se elaboraba un vino “no del todo tinto”, según el decir de Garcilaso, de muy baja calidad y al que se dio el nombre de aloque o aloquillo.

Tal traslado de la viticultura a tierras del Nuevo Mundo, tuvo sus razones. Fue expresión, por un lado, del alto aprecio de los españoles por la vid y sus productos, y, por otro, de la necesidad de vinos ligada a la liturgia católica. O, también, según refiere Garcilaso, “porque las ansias que los españoles tuvieron por ver cosas de su tierra en las Indias han sido tan boscosas y eficaces, que ningún trabajo se les ha hecho grande para dejar de intentar el efecto de su deseo”. Así, durante las etapas iniciales de su expansión por tierras del nuevo continente, España estimuló la siembra de la vid en sus colonias, tal como lo indica una ordenanza del año 1522, promulgada por la Casa de Contratación de Sevilla, y en la cual se manda “que todos los barcos que salgan hacia el Nuevo Mundo, deberán llevar cepas”.

La vid como que germinó en tierra propicia, y fue tan exitosa su suerte que muy pronto su cultivo se extendió por casi toda la superficie del virreinato del Perú. Especialmente en Ica y Moquegua, donde se la cultivó en gran escala, convirtiéndose tales zonas en los más importantes centros de producción vitivinícola del país.

En la Crónica del Perú,⁴ publicada en 1553 y que puede ser considerada como la más antigua fuente que informa acerca de la producción de vid en el país, su autor, el soldado Pedro de Cieza de León refiere que vio viñas en San Miguel de Piura, Pacasmayo, Santa, Chincha y León de Huánuco; las parras, según dice, se aclimataron tan bien que por todo lugar propicio se las encontraba y que por todo poblado donde hubiera españoles existían cultivos de vid.

Según testimonios de época, a mediados del siglo XVII la viticultura no sólo estaba muy difundida, sino que ya se cosechaba gran variedad de uvas: mollar, albilla, moscatel, blanca, negra y, como informa Cobo, “otras dos o tres diferencias de ellas”.

Cobo da cuenta también del éxito y extensión de la vid en el Nuevo Mundo: “Ha cundido ya esta planta por todas las Indias, y principalmente por este reino [del Perú], de manera que en muchas partes hay grandes pagos de viñas, y algunas tan cuantiosas que dan de quince a veinte mil arrobas de mosto; y de sólo el vino que se cosecha (vendimia) en el corregimiento de Ica.

Notas / Referencias bibliográficas

1. Bernabé Cobo. Historia del Nuevo Mundo [1653]. Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1964, tomo I, p. 391. Libro X, cap. XIII. “De la vid”.

2. Bernabé Cobo. Op. cit., pp. 391-392.

3. Garcilaso de la Vega. Comentarios reales [1617]. Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1976, tomo 2. Libro 9, Cap. XXV, pp. 255-258.

4. Pedro de Cieza de León. Crónica del Perú [1551]; Madrid, Biblioteca de Autores Españoles, 1853. Cap. LXXI.

jueves, 1 de mayo de 2025

MAYO, HOMENAJE AL CERRO PATRÓN

 MAYO, HOMENAJE AL CERRO PATRÓN

Al llegar a Flores siempre me pregunté por la trascendencia del Apu tutelar del Distrito Santa Cruz de Flores. Encontré en un texto que el nombre de la primera ocupación humana del lugar se llamaba “HUAYIATA” O HUAYTA, cuyo significado traducido al castellano es flor, en su falda de aquella divinidad andina aún se puede apreciar construcciones prehispánicas en el sitio denominado “La Ollería”. También es cierto, que el cerro forma parte del oráculo de Pachacamac, siendo el lugar muy importante para los Incas, que llegaron por el valle comandados por Túpac Inca Yupanqui. Algo de historia “Durante el dominio del Inca Pachacútec, se implantó en el valle de Mala por primera vez, el sistema de riego en la agricultura, con la apertura del primer canal de regadío en Flores, conocido ahora como “acequia vieja”.
El antes señorío Huayta, festeja la fiesta de las cruces como en todo el Perú, en el mes de mayo, es su fiesta patronal en honor a la “Santísima Cruz del Tres de Mayo”. El pueblo tiene una gran mística religiosa, por eso los católicos en su tarea de evangelización colocaron cruces en el camino hacia la cumbre, para que ya no adoren al Apu sino a la Cruz, siendo la Cruz el símbolo de la religión occidental desde el emperador Constantino. Tres semanas antes las diferentes comisiones bajan sus santos maderos y el 5 de mayo inician su peregrinación ascendiendo la empinada cuesta, cada cruz tiene su altar, con mucha devoción las cuatro comisiones deposita su venerado crucifijo: La comisión central de señoras, comisión central de varones, comisión de señoritas y la comisión de jóvenes entusiastas.
Los florinos son dueños de una gran identidad, viven unidos en el trabajo y en el festejo, por ello su relación con la música en la fiesta de la santa cruz, la patrona del pueblo. Mantiene de generación en generación la Danza de las Pallas, que nos recuerda la adoración de los tres reyes magos; La danza de los Chunchos o pasacalle, donde el arpa y el violín vibran hasta alcanzar las fibras más profundas del florino. Su gastronomía es valorada por los turistas nacionales y extranjeros: Carapulcra y Sopa Bruta, preparada con un solo aderezo para ambas comidas, sirviéndose con carne de vaca que ha hervido con el caldo, más unos trozos de yuca; los ricos Tamales, servidos con chicharrones, acompañado de una sarsa bien criolla y el particular Picante Florino, plato típico que refleja en una sola porción la gran culinaria de Chilca (rayas y machas), Mala (los camarones, su ceviche con zumo de uvas verdes, papas y quesos), Bujama (chanques, pescados y verduras); culminando con el aporte de Santa Cruz de Flores, con yucas y aceitunas para su decoración.
Sus historias se cuentan, entre copas de vino y pisco, luego se sirven de su excelente gastronomía, en los caminos empolvados de La Ollería se conversa con sus antepasados. Las tradiciones orales aún viven en el habitante de Flores, ellos son dueños de una gran picardía asociada a todas las descripciones que han hecho del Cerro Patrón, relacionándolo con el diablo y el oro, metal precioso que luce escondido por algún lugar, se dice que está protegido por el Apu en un túnel que viene desde el mar. Si va por Santa Cruz de Flores, brinde con el cerro y festeje la fiesta patronal de un pueblo, baile en la pampa o terreno que antes fue dueño Don Juan José Remuzgo, terreno recuperado por voluntad de sus comuneros en mayo de 1852.

Ladislao, 2025.



domingo, 28 de enero de 2024

¿Por qué se le llama Pisco?

Pisco es un palabra QUECHUA
Su significado es ave... "páxaro, generalmente. Si nos vamos a la parte histórica el nombre o topónimo es prehispánico. Los Incas al conquistar los llanos o zona costera, cerca al mar o hurin, lo hicieron siguiendo la ruta del cóndor. Empezaron por Vilcashuamán, luego Huaytará, en ese entonces entraron por Ticrapo, siguieron bajando y encontraron el inmenso valle que denominaron cóndor. El cóndor fue el primer pájaro gigante que dio el apelativo al valle. Linguísticamente se identificaba al cóndor con el pájaro andino, los naturales del lugar, los yungas, ya bastantes quechualizados, lo llamaron pisco, haciendo el vocablo extensivo a las muchas aves terrestres y marinas de la región iqueña. El valle del cóndor se convirtió en el valle del pájaro gigante o el valle de los pájaros menores, que abundan en la playa y el mar.
Entre 1824 y 1827, recorre el país Hugh S. Salvín, en 1829 el inglés publica sus vivencias. En el "Diario del Perú", texto considerado como primer documento escrito en el que se consigna al aguardiente de uva con el nombre del puerto que le daba salida. "La ciudad de Pisco, casi a una milla de la playa, está construida como todas las ciudades del Perú: una gran plaza en el centro, con calles que emergen en ángulos rectos. Este distrito es conocido por la fabricación de un licor fuerte que lleva el nombre de la ciudad; se le destila de la uva en el campo, hacia la sierra, a unos cinco a seis leguas de distancia"....



jueves, 18 de agosto de 2022

CONFESIÓN, un cuento de Daniela Belén

 

CONFESIÓN


Ella lo abrazó, sus lágrimas llegaron a caer al suelo, él no supo que hacer. Tenía 10 años trabajando en medio de un arenal, nunca había escuchado la voz retenida de una niña, la palabra encarcelada por parte de la familia y vecinos del Centro Poblado.

-          Llora, te hará bien hijita, le dijo tembloroso

Luego vino un largo silencio, los niños jugaban, era la hora del recreo, ellos estaban enfrascados en un tema que no era ficción, hablaban de algo que no pudo ser  portada de periódico. Llegando a casa pensó que lo confesado por la niña era mentira y que el verdadero culpable de su desdicha era su propio padre.

Después del Dengue y la pandemia, habían empeorado las relaciones entre el padre y la madre, los diálogos eran cada vez más tensos, la niña estaba habitando un infierno entre los llanos candentes, territorio yunga. Ella vivió la etapa más hermosa de su niñez en Qosqo, mantenía en su memoria las nubes blancas, la lluvia y su mejor compañía era el río al cual iba con sus animalitos día a día. Ahora abrazada a su perro Sultán cargaba una cruz, sostenía un excesivo peso, difícil de soltar, el crucifico estaba atado sobre ella como las imágenes que colgaban como hilos y no se separaban de su cabeza, las secuelas quedaron atrapadas en silencio sobre su frágil mente.

El Maestro desde hace mucho tiempo se relacionaba con la soledad, su última compañía fue la perrita Luna, que murió de vejez. Fue enterrada bajo una planta de warango cuya producción se asemeja al pelaje que tuvo en vida el animalito ; pero al igual que la planta seguía siendo eterna por estos lugares, ya que caminaba por la ciudad detrás del dueño dando pequeños saltos entre la vereda y la pista, encogiendo sus orejas ante tanto ruido de las bocinas. El perrito también advertía en su mirada los gritos de la gente, ellos peleaban por pequeñas cosas, la sociedad estaba muy sensible, hombres y mujeres caminaban con el cuerpo separado del alma, ante un pequeño ademán el otro escupía al suelo o la cara del prójimo. Él se conoció con ella comentando un libro cuyo título era “Agua”, la eterna conversación de las personas que aman a la Villa de Valverde, alguien dijo que era un pueblo que buscaba agua sobre el arenal.

-           ¿Crees que el chaucato es el agua subterránea de Ica?

-          Pienso que sí, su canto sale del corazón, no lo vemos pero lo sentimos, es el idioma de las profundidades, es poesía que refresca al viento.

Ahora ambos sentían su canto, se contagiaban del celeste cielo del mediodía, Ica ardía y esa rabia ante tal afrenta crecía como la duna Saraja. Aunque el Maestro quiso denunciar el hecho ante la autoridad educativa, fue impedido por sus propios colegas para evitar el qué dirán. Le recordaron la frase: “Pueblo chico infierno grande”, siendo amenazado por desconocidos cuando iba a sacar agua del pozo. La tierra prometida aún no contaba con agua potable, siendo la única forma para abastecerse del líquido elemento jalar un balde, que sostenían tres palos del cual colgaba una rondana que chirriaba en el subir y bajar.

Ella, la inocente urpicha venida de los andes contaba con trece años de edad, cuando tenía ocho reaccionó ante la violenta arremetida de su tío con una mirada fija, sin cerrar los ojos. En tono íntimo rezaba el padre nuestro, de esta forma se rompía el afecto guardado, volaba en medio de una paraca y el dolor le golpeaba la cara. Pasado unas horas llegó mamá a casa, la señora sospechaba lo que había ocurrido con su hija y su hermano. De inmediato quiso ocultarlo todo para proteger en secreto los hechos ocurridos en la sala, según la confesión de la niña fue mirando la televisión, los relojes marcaban las cinco de la tarde, de un día que no podrá olvidar en toda su vida.

El tiempo pasaba como las nubes pasan al este, la amistad entre el Profesor y la niña no pasaba, al contrario crecía a través de los libros, ella leía para evitar que las imágenes de la violación aparecieran encima de sus ojos, ambos habían encontrado en los libros la forma de evadirse de la realidad, cuando cerraba el libro se envolvía en una melancolía, por eso evitaba leer en las noches, se despedía del libro a la hora en que el sol se ocultaba entre las dunas, entonces, en ese momento, el canto de los grillos tomaba por asalto el inmenso arenal camino a Comatrana.

Una tarde después de sus labores decide llevar la confesión al padre de la púber, el padre sorprendido por la presencia del Profesor en su casa decide escucharlo.

-          Algo de lo que me dice, lo siento en el corazón al ver la truncada felicidad de Urpi.

-          Lo siento amigo, no debieron ocultarle nada y oportunamente recibir ayuda todos en el hogar.

-          Me siento culpable al no proteger a mi niña, nunca debí abandonarlos.

La madre ausente y la niña sumergida en sus lecturas, no pudieron enterarse ni contener la ira del señor Darío Pomasoncco, quién creyendo en la versión del Maestro salió en busca del cuñado con el machete en mano. La tarde enrojecida por la muerte buscaba descanso en el desierto, muy cerca de la playa se desataba una tormenta para seguir ocultando los hechos, el machete fue dejado al lado de la cabeza del difunto en un hoyo más profundo. Mientras que el cuerpo, gracias al viento, se desenterraba para ayudar en la putrefacción, pudiendo ser visto desde la carretera.

Ella lo abrazó, sus lágrimas llegaron a caer al suelo, él no supo qué hacer. Tenía 15 años trabajando en medio de un arenal.

-          Llora, te hará bien hijita, le dijo tembloroso.

 

 

 

Seudónimo: Ave de abril

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