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lunes, 5 de octubre de 2026

San Joaquín en Ica - Perú cumple 190 años, fue bautizado por Fray Ramón Rojas.

 



Actividades del Padre Rojas en los pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.
En cierta ocasión el Padre Guatemala salió de Ica para visitar los pueblecitos más vecinos.
“Salió por la calle de San Juan de Dios y se fué hacia la hacienda Saraja. Era seguido de sus devotos y devotas, a quienes acostumbraba, durante el camino, contar escenas del Evangelio”, y “dirigiendo su mirada sobre estas tierras de Dios, manifestó su deseo de ver la hacienda con un nombre cristiano, proponiendo el nombre de San Isidro en lugar de Saraja. Fué prometido el cambio pero no lo aceptó el uso.
“Mejor aceptación tuvo el bautismo de otros barrios” —léase pueblecitos— “que el santo Padre hizo aquel día en su procesión más al interior de la pampa. Encontró, pues, el barrio de Saraja Chiquitín y pronunció con autoridad: “Saraja Chiquitín, desde hoy te llamarás San Joaquín”. Y cuando entró en la ranchería vecina de Arataya, el Padre le impuso el nombre de Santa Rosa, diciendo estas palabras que mucho tiempo se repitieron: “Muera Arataya y viva Santa Rosa”.
“Pues bien, en Saraja Chiquitín, convertido en S. Joaquín, el santo misionero quiso levantar un templo al nuevo protector. Como siempre, llamó a la buena voluntad de todos y convocó a fajinas (109), dando él personalmente el ejemplo de trabajo y repartiendo el pan y el huajote (110), al fin de las tareas.
“A veces iban con el Padre las cantoras Cipriana y Juana Filiberto, que para animar a la gente entonaban los mejores cánticos de su repertorio...
“Dejando por concluir la iglesia de San Joaquín, el Padre Rojas se fué hasta Cachiche, a principiar allá una iglesia. Convenía, pues, exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo decía que las brujas endemoniadas se daban citas bajo las palmeras.
“El pueblo de Guadalupe, al pié del Cerro Prieto, recibió también muchos beneficios del santo varón, y en primer lugar el hermoso nombre que lleva” (111) en homenaje a la veneración de México; y más tarde la iglesia y el campo santo.
Pueblo Nuevo se halla a diez kilómetros de Ica y hacia el oriente de las ruinas de Tacaraca. Según tradiciones, en 1836 llegó a dicho lugar el Padre Guatemala, y cantó la primera misa en la casa municipal, pues Pueblo Nuevo carecía de iglesia y no había más sitio de oración que el oratorio particular de la familia Chacaltana, existente en Pongo Grande. Los moradores de Pueblo Nuevo jáctanse de que éste fué el lugar predilecto de Fray Ramón para sus prédicas, y afirman que les legó la actual iglesia matriz. Agregan que en la construcción de ella fué infatigable el insigne misionero, quien por sí mismo cargaba la arcilla, los adobes, etc., dando ejemplo a cuantos participaban en la operosa faena (112).
La iglesia de San Antonio, iniciada por el “Apóstol de Ica”, fué complementada en 1895 con una torre, y en 1918 se le hicieron algunas reparaciones.
Además de la familia Chacaltana que, en su residencia de Pongo Grande, agasajaba siempre al Padre Rojas, Pueblo Nuevo contaba con muchas otras familias indígenas de alguna posición económica, que brindáronle recursos para el mejor logro de sus propósitos. Tales eran las Pasache y Uculmana, Torrealva y Luque; Cabezudo, Moquillasa, Ibarra, Tipacti, etcétera. Mientras hacíase la edificación de la iglesia de Pueblo Nuevo, el Padre moró en la casa que es hoy municipal, y afírmase que por su iniciativa se perforó un pozo al lado sur del templo, el mismo que hasta la fecha suministra agua (113).
En los primeros días de Setiembre del mismo año 36, seguido de entusiastas devotos, se dirigió el ilustre guatemalteco al pueblo de San José de los Molinos, distante de Ica unos veintidós kilómetros, con el fin de dar misiones. Llevó consigo la imagen de la Virgen de Guadalupe, que extrajo de la capilla provisional que había levantado en la fábrica de Jesús María, y la condujo en andas, haciendo procesión. Detúvose ésta en el caserío de la Tinguiña para practicar algunos actos litúrgicos en la iglesia del lugar, y siguió el desfile el día siguiente, hasta Los Molinos. En tal población realizáronse las misiones y Fray Ramón se aplicó a mejorar el culto.
“Según la tradición, varias copias de la Virgen de Guadalupe que se veneran en nuestras iglesias del valle, son debidas a su pincel” (114), y una de ellas es la existente en Los Molinos, la misma que pintó el Padre después de encerrarse un día entero en la sacristía y que tuvimos oportunidad de contemplar en 1933.
En aquel entonces no había en ese pueblo, de suyo importante, un cementerio. El Padre Rojas escogió un sitio para edificarlo, dió principio a las faenas y por sí mismo empuñaba la pala a fin de preparar los trabajos preliminares. Refiere Cric (115) que D. Alonso González del Valle, de la familia de los antiguos marqueses de Campo Ameno y rico hacendado, sorprendió a Fray Ramón en tan fatigosas labores, y exclamó: “¿Cómo su paternidad se mete en estos trabajos? Deje, Padre, que yo le voy a mandar mis negros”. Y se los mandó. Pero el Padre Rojas recibía constantes llamados de Ica, y hubo de retirarse de Los Molinos sin terminar el cementerio. Tal obra prosiguióla el P. Manuel Clivillé, de la misma religión franciscana.
De entre las gentes que en San José de Los Molinos fueron distinguidas con la estimación del Padre Guatemala, es digna de mención la familia del honrado labriego Francisco Pinto, cuyo vástago, Tomasito, es señalado como modelo de virtudes y acerca de cuya vida, cortísima, se relatan hechos sorprendentes (116).
De Los Molinos se dirigió el Padre a El Carmen, pueblo poco distante de Guadalupe. Fray Ramón y sus compañeros de convento hicieron proficuas misiones allí, y acometieron la edificación de un cementerio y de una rústica iglesita con sólo muros de adobes con alma de huarango y techo de paja y caña de Guayaquil. Esta iglesita es hoy la sacristía del templo nuevo; y relatos tradicionales dan a saber que al observar el Padre que la antigua efigie de la Virgen del Carmen suscitaba rivalidades en el lugar, dijo a los moradores: “Hijos míos, yo os traeré una bellísima Patrona, que sea la madre y protectora de todos vosotros”, promesa que, poco más tarde, quedó cumplida, pues hizo venir la escultura de tamaño natural que obra en el altar mayor de la actual iglesia (117).
En Diciembre de 1836 retornó Fray Ramón a Ica, a fin de concurrir, como lo tenía prometido, a los certámenes de fin de curso del Colegio de Ciencias, de cuyos profesores y alumnos —el Director era el presbítero Cora— fué amigo sincero y afectuoso (118).
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109).—El Léxico registra la voz fajina como sinónima de faena. Pero en determinadas comarcas del Perú, la fajina es trabajo colectivo y gratuito que hace el pueblo en beneficio de determinada obra de interés público. Malaret, en su "Diccionario de Americanismos", nos hace saber que en Cuba la fajina es la "faena o trabajo que se hace en horas extraordinarias".
110).—Huajote, o más propiamente guajote, es voz que hemos definido así en nuestro libro "Hacia el gran Diccionario de la lengua española" (Buenos Aires, 1942): "mezcla de maní tostado y sin cáscara, nueces, trozos de coco, confites de anís, almendras y pasas, y se le suele agregar maíz y frejolitos tostados. Se dice que el guajote fué introducido en Ica, hace más de un siglo, por el franciscano guatemalteco Fray José Ramón Rojas, más conocido como el Padre Guatemala".
111).—Enrique Perruquet: "Fray Ramón levanta iglesias", art. cit. El pueblo de Guadalupe, antes del Padre Guatemala denominado Cerro Prieto, es capital del distrito de Salas, por ley de 4 de Febrero de 1925, y es paradero de la línea férrea que une a Ica con Pisco. El distrito se llama Salas, en recuerdo del General Juan José Salas, amigo de Fray Ramón.
112).—Véanse, en "La Voz de San Jerónimo" de Ica, números 204, 218 y 243, las correspondencias de Pueblo Nuevo, subscriptas por "Hyup", pseudónimo del preceptor de Los Aquijes, D. Pedro Uchuya y H.
113).—Véase en "La Voz de San Jerónimo" Nº 243, el artículo indicado en la nota anterior.
114).—E. Perruquet: "Del terruño: Fray Ramón en Molinos", artículo publicado en los números 39 y 40 de la revista iqueña "La Voz de San Jerónimo".
115).—Perruquet: el artículo de la nota 114.
116).—Ya se verá ello en nuestro volumen "Recuerdos del Padre Guatemala". Consúltese, en el Nº 41 de "La Voz de San Jerónimo", el artículo del Padre Perruquet: "Un discípulo aprovechado de Fray Ramón".
117).—Véase una correspondencia de los distritos al Director de "La Voz de San Jerónimo", en el Nº 131 de dicha revista.
118).—El Colegio Nacional de San Luis Gonzaga de Ica lo fundó Bolívar por decreto supremo de 1º de Junio de 1826; se le denominó Colegio de Ciencias, y fué interinamente su primer Rector don Isidro Caravedo. El Dr. José Valerio Cora fué también Rector del Colegio hasta 1832, en que, el 6 de Septiembre, lo reemplazó el Dr. José Lira. Parece que con posterioridad ejerció el Rectorado del Colegio el señor Cora, pues así lo dice la falsa carátula de la afamada oración fúnebre de 5 de Septiembre de 1839, en las exequias del R. P. Rojas: "Cura de Luren y Rector del Colegio de Ciencias". En el Colegio de Ciencias, llamado también "Colegio de Ciencias de Institución Bolivariana", se enseñaba Filosofía, Jurisprudencia y Matemáticas, afirma el Dr. Leoncio Maldonado en su artículo "Nuestro Colegio Nacional" ("La Voz de San Jerónimo", Nº 86). Desde la dación del decreto supremo de 25 de Mayo de 1862, se concita a la enseñanza secundaria.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

"Caciques y Templos de Ica".

                                                          


INTRODUCCIÓN

Este trabajo fue preparado con ocasión del Primer Congreso Interamericano de Historia y Arte Religioso que se celebró en la Ciudad de Buenos Aires, del 22 al 27 de Octubre de 1952; y lo presentamos, en nuestro carácter de Delegado por la Diócesis de Ica, a los organismos técnicos de la Comisión Organizadora del referido Congreso. El autor ha recibido antedaladamente las felicitaciones por la importancia y consideración del dicho trabajo intitulado entonces "Datos Históricos de la Diócesis de Ica".

Por insinuaciones de nuestros amigos, amantes de la cultura e intelectuales de la legendaria Ciudad Iqueña, después de haber expuesto en una charla que diera el autor en el local artístico de "La Peña-Pacheco" sobre una parte del citado tema que correspondía casualmente a los "Cacicazgos de Ica", nos vimos obligados, salvando muchas dificultades de orden económico, dar publicidad al presente libro con el nombre de: "Caciques y Templos de Ica".

La obra ante esta decision nuestra ha sido revisada, aumentada y corregida y dividida en capítulos especiales en los que nos ocuparemos preferencialmente de las dinastías que gobernaron los cuatro Repartimientos del Corregiminto de Ica, como: Chincha, Pisco, Ica y Cajamarca. Las fuentes de que nos hemos valido han sido las originales o primarias que constituyen los documentos contemporáneos que tienen más valor que las secundarias o de segunda mano. Esas fuentes primarias son los protocolos notariales más antiguos de Ica, de Francisco de Vera (año 1546); de Alonso Valencia (1556); de Pedro de Lizón (1547); de Tomás de Vallejos (1568); de García de Córdova (1582); de Fernando de Carvajal (1589); de Juan de Velasco (1605); de Tomás Ruiz (1611); de Mateo de Arce (1630); de José Antonio Silva (1702); de Manuel Pérez (1796); cuyos documentos paleográficos, en su mayor parte, están en el Archivo Nacional de Lima (Perú). Siguiendo el método de la Heurística, al escribir este capítulo, para la historia de Ica, hemos hecho poco caso de las fuentes orales que son producto imaginario del vulgo que trata más bien de nublar los hechos o fuentes originales cubriendo de matices irrisorios como aquel caso cuando llegó Bolívar a Ica. Se dice que un indígena de San Juan Bautista, apellidado Espino, se presentó ante el Libertador cargados sus pies de cadenas pidiendo un Colegio de Ciencias. ¡Oh, tremenda farsa! como aquella idea extravagante del sueño que tuvo San Martín en Paracas da una parvada de flamencos de plumajes rojo y blanco, para dar origen a nuestra bandera nacional.

Como no puede haber Historia integral peruana sin tratar de Historia Eclesiástica, ya que a la Iglesia Católica, especialmente en América, le cupo desempeñar uno de los más importantes y delicados problemas de la Catequización, que sin ella tal vez había fracasado toda tentativa de conquista, y mucho más en el Perú, con un puñado de hombres o soldados aventureros que cometieron muchas veces una serie de injusticias, las que fueron condenadas casi siempre por los misioneros de Cristo. No somos partidarios de los que afirman que la Fe en América se haya cimentado con la espada mefistofélica o sanguinaria. La Iglesia verdadera fundada por Cristo, jamás usará de las armas para conseguir adeptos de su causa redentora, que es todo amor, caridad, sacrificio y ternura. En lo que se refiere al Departamento de Ica, la cultura y la fe cristianas están plasmadas como un sello indeleble en sus templos. De ahí, que no podemos hablar de la historia de Ica sin hacer mención de su organización religiosa; fuente de progreso y civilización de los pueblos. Las parroquias en la jurisdicción iqueña se erigieron en los primeros núcleos de pueblos reducidos. Prescindir de ellas, sería olvidar parte esencial de su historia. Las órdenes religiosas, con especialidad la de los Franciscanos, fueron los pioneros en la vida parroquial iqueñense. Lamentamos no precisar la fecha y año de erección de cada parroquia, por cuanto nos ha sido imposible encontrar las fuentes primarias de los decretos expedidos por el primer Arzobispo de Lima, Fr. Jerónimo de Loaiza, los cuales, posiblemente, deben existir en la Biblioteca del Vaticano de Roma o en el Archivo Eclesiástico Limense, en los que se guardan importantes documentos de la Historia Eclesiástica del Perú. Por falta de partida económica especial, para catalogar los documentos en orden cronológico separándolos por legajos y títulos y cuadernos, están, en su mayor parte, algo descuidados. Sin embargo, a penúltima hora, han llegado a nuestras manos, como fuente primaria de investigación, las Constituciones del Primer Concilio Provincial Limense (año 1551), publicado por el historiador R. P. Rubén Ugarte, que nos han servido para coordinar algunos hechos relacionados con la erección de parroquias.

Asimismo, hablamos de la erección política de Ica, remontándonos a la formación de los primeros pueblos coloniales; de la fundación de la Villa de Valverde y la erección en Ciudad de Ica, respaldados con nuevos documentos que vienen a rectificar ciertos errores.

La publicación modesta en sí, pero sincera de este libro tiende a incrementar la historia bibliográfica de la benemérita ciudad iqueña como fuente de orientación para posteriores estudios, o para celebrar, el año de 1963, el cuarto centenario de la Erección de la Villa de Valverde del Valle de Ica. No tenemos la pretensión de haber tratado todos sus problemas de orden histórico. Sabemos que en esta obra existen lagunas, porque no es tarea hacedera a la capacidad de un hombre, lo que sería fácil el trabajo por equipos. Nuestro afán con todo ha sido de privaciones y sacrificios y desvelos. A esto se suma, que a más de haber trabajado buscando datos dispersos en diferentes archivos notariales, en bibliotecas particulares y nacionales, tenemos que afrontar todavia el problema económico para su impresión. Sentimos mucho que en nuestro país no existen oficinas de divulgación histórica o se encarguen de editar libros nacionales, de toda índole del saber humano. Si así sucediera serviría para contrarrestar la enorme afluencia de libros extranjeros que invaden los escaparates de las bibliotecas del país con meñoscabo de nuestra cultura; libros que en su mayoría no estudian ni entienden los problemas que estén a tono con nuestras necesidades espirituales o sociales. No ignoramos que existe un departamento de Extensión Cultural del Ministerio de Educación que provoca concursos de historia, litratura y arte, y ciencias afines, cada año, premiando con la irrisoria suma de cinco mil soles al mejor trabajo. Esta dependencia del Estado, que debe reformarse, en la mayoría de los casos, está supeditada a recomendaciones que dan orígen, necesariamente, a melegar trabajos de importancia después de haber dormido éstos en poder de la Comisión censora un año, con grave perjuicio de sus autores.

En consecuencia, los escritores nacionales que trabajan sin apoyo del Estado, cuando menos, deben tener una ayuda para la publicación de sus obras. En este estado de cosas, sin esperanzas de ser recompensados los sacrificios empleados en conseguir materiales, sale a luz este libro con el único propósito de divulgar uno de los acervos históricos de nuestro patrimonio nacional.

P. A. R. C
Año 1954

miércoles, 5 de agosto de 2026

EL ORIGEN DE LOS COLORES DE NUESTRA BANDERA

 


EL ORIGEN DE LOS COLORES DE NUESTRA BANDERA

Algunos escritores contemporáneos mal informados, hacen imaginar que el móvil que inspiró al Generalísimo San Martín, en su cuartel General de Pisco, para dar al Perú las insignias de su libertad, fue una barbada de flamencos que apareció en el cielo de las playas de Pisco, y que al despegar éstos sus alas dejando ver el plumaje blanco del pecho y el rojo de sus alas. Esta apreciación es una de las tantas y falsas tradiciones que no caben en la Historia. Es producto de la fantasía y de la ignorancia.

El hecho de haber decretado San Martín el día 21 de Octubre de 1820, la creación de la bandera y el escudo nacionales, símbolos de la Independencia, está cimentado en la primera acción de armas del ejército libertador. El general Alvarez de Arenales, con fecha 20 de Octubre, confirma a San Martín antes de marchar a la Sierra, la primera victoria obtenida en la batalla de Nazca con saldo de varios muertos y heridos entre soldados chilenos y argentinos (112). Esta noticia, que llenaría de alborozo y entusiasmo las fibras del corazón patriótico de San Martín, no tuvo otro medio, para honrar la sangre vertida de sus mártires en el suelo legendario de Nasca, que establece la primera bandera bicolor uniendo el símbolo rojo de la bandera chilena con el blanco de la de Argentina y con íntima fruición, con el laurel verdoso de la victoria, bajo un sol naciente por las cumbres andinas que se elevan sobre las tranquilas aguas del Mar Pacífico (113). De igual forma, San Martín, desde su cuartel general de Huaura, el 13 de diciembre de 1820, al saber el triunfo de la División de Alvarez de Arenales en la batalla del 6 de diciembre, en el cerro mineral de YAURICOCHA, (Cerro de Pasco) en la que fue derrotado el brigadier realista O'Reilly, decretó, mandando crear una medalla que decía: “A los vencedores de Pasco”.

P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

(112) Manuel de Odriozola — Colección de Documentos Históricos del Perú, T. IV. (1820). Escribe Arenales a San Martín: “Ica, 20 de Octubre de 1820. La estimable de U. fechada de “ayer en contestación de la mía referente al suceso victorioso de Nasca, honra demasiado a la “tropa aquien se debe aquel resultado, pero mucho más a mí que no me rezco cuanto se me “favorece...”

(113) M. Felipe Paz Soldán — Historia del Perú Independiente, 1er Período 1819 - 1822, pág. 75. (Lima, 1848) Léase el Decreto..

viernes, 21 de noviembre de 2025

Ensayo "El silencio protege al agresor, no a la víctima

 

El silencio protege al agresor, no a la víctima.

 


Hoy en día escuchamos muchas veces la frase “No a la violencia contra la mujer”, pero decirlo no es suficiente si no hacemos algo para que realmente cambie nuestra sociedad, es el momento de actuar, de hacerle frente a la violencia abrazados todos los que amamos la paz. La violencia de género no es solo un problema del Perú, sino del mundo entero, pero nuestro país sigue siendo uno de los más afectados. Muchas mujeres todavía viven con miedo dentro de sus propios hogares, cuando deberían vivir en paz, libremente y con respeto.Como estudiantes, también tenemos un papel importante en esta lucha.

Cuando hablamos de violencia contra la mujer, muchas personas piensan solo en golpes, pero no es así. La violencia puede ser psicológica, física, sexual, económica, verbal y digital (como el acoso por redes sociales). A veces un insulto, un grito o una humillación dañan más que un golpe. También existe la violencia que busca controlar: cuando alguien decide con quién puede hablar una mujer, cómo debe vestir o qué hacer con su dinero. Eso también es violencia, solo que más silenciosa.

En el Perú, las cifras son alarmantes. Cada día, muchas mujeres denuncian agresiones, y otras ni siquiera pueden denunciar por miedo, vergüenza o falta de apoyo. Lo más triste es que, en la mayoría de casos, el agresor es alguien cercano: esposos, enamorados, padres, tíos o conocidos, sobretodo el padrastro, ya que la familia se quiebra tempranamente, iniciando la madre otra relación. Eso demuestra que la violencia no es un problema de desconocidos, sino un problema social y familiar. Esta realidad nos obliga a pensar: ¿qué estamos haciendo como país para detenerla? ¿Y qué estamos haciendo nosotros como jóvenes?

Para acabar con la violencia, no basta con castigar a los agresores, tenemos que educar desde edades tempranas en valores como el respeto, la igualdad y la empatía. No nacemos violentos; la violencia se aprende, se normaliza y se repite. Si un niño crece viendo que maltratar está “permitido”, puede convertirse en un agresor en el futuro. Pero si crecemos aprendiendo que hombres y mujeres valemos lo mismo, entonces construiremos una sociedad sin miedo.

La lucha contra la violencia hacia la mujer también implica cuestionar nuestras costumbres, nuestro lenguaje y la forma en que convivimos. Una frase machista, una burla “de broma”, un comentario que minimiza a una mujer o una actitud que la hace sentir inferior, son también formas de violencia que hemos normalizado sin darnos cuenta. Erradicar esta realidad no significa solo castigar al agresor, sino transformar la cultura que lo permite. Necesitamos aprender a relacionarnos con respeto, dejando atrás la idea de que alguien tiene derecho a controlar, ordenar o decidir sobre otra persona. Cuando una mujer es escuchada, apoyada y valorada, puede crecer, estudiar, soñar y transformar su entorno. Proteger a las mujeres no es un favor ni un acto de compasión: es una obligación moral que nos convierte en ciudadanos responsables y en seres humanos verdaderamente justos. Solo así podremos construir un país donde la libertad no sea un privilegio, sino un derecho garantizado para todas.

En Santa Cruz de Flores, aunque no tengamos tantos casos visibles como en ciudades grandes, eso no significa que debamos quedarnos tranquilos. Al contrario, debemos actuar antes de que la violencia ocurra. Nuestro colegio puede ser un lugar de cambio. Como estudiantes de 5to de secundaria, podemos proponer campañas de respeto, charlas, actividades artísticas, murales o marchas locales. Podemos usar redes sociales para mensajes positivos. Podemos escuchar y acompañar a quien sufre.

También las autoridades locales podrían ayudar. La municipalidad puede organizar talleres para familias, charlas sobre manejo de emociones, asesorías psicológicas gratuitas o campañas en fiestas y eventos públicos. La violencia no se combate solo con leyes, también con prevención y educación emocional.

 

Como joven y estudiante, yo también tengo una responsabilidad. No puedo cambiar el Perú entero, pero sí puedo cambiar algo en mi entorno. Debemos respetar a todas las mujeres que nos rodean: a mis compañeras, a mis profesoras, a las madres de mi comunidad. Puedo hablar si veo algo injusto, puedo apoyar a quien necesite ayuda, puedo escuchar sin juzgar. La seguridad y libertad de las mujeres empieza con nuestro comportamiento de todos los días. Sabemos que estamos viviendo una etapa complicada de nuestras vidas, desde ese instante en que aparece el enamoramiento debemos vivir con respeto, sin machismo, sin utilizar a la mujer como objeto, como una propiedad, de lo contrario aumentaría la estadística de agresiones y muertes. Aquí quiero contarle el testimonio de una estudiante del cuarto año, su confesión la hizo a un maestro conocido: Ella contó de la siguiente manera “Mi enamorado del primer año me dio una cachetada, revisó mi celular, no contento con ello me golpeo con su rodilla mi muslo izquierdo”. El consejo del maestro fue que debe cortar con esa relación, ya que, si siguen caminando juntos estableciendo un lazo más durable en el tiempo, se podrá llegar hasta situaciones que lamentar.

Decir “Ni una menos” no es una moda, es una promesa. Una promesa de lucha, respeto y justicia. El Perú necesita jóvenes que no repitan los errores del pasado, sino que construyan un futuro sin miedo, con decisión y valentía. Como estudiantes somos parte de ese cambio. No importa nuestra edad: podemos enseñar con el ejemplo, hay un dicho que dice: “Educa con lo que haces, no con lo que dices”, defender con la voz y apoyar con el corazón. Si algo me ha enseñado la vida es que las mujeres deben ser autónomas y para ello tienen que depender de ellas mismas, no de algún hombre, para lograrlo debemos estudiar y ser profesionales, entonces seremos libres de hacer con nuestro dinero lo que deseamos. Aquí en Santa Cruz de Flores muchas vecinas aceptan las agresiones de sus parejas porque dependen de ellos económicamente, temen ser abandonadas.

La violencia contra la mujer no se combate solo con protestas, sino con acciones reales, desde casa, desde el colegio y desde nuestra comunidad. Solo así lograremos un país donde las mujeres vivan libres, seguras y felices. Ese es el Perú que queremos. Ese es el Perú que podemos construir.

 

AUTOR: Luz Thatiana Chuquillanqui López

miércoles, 16 de octubre de 2024

EL BRUJO MAYOR DE COAYLLO

 

Coayllo es un pueblo misterioso por donde se le mire. Debido a su fama de brujos y demonios los occidentales construyeron una capilla en la cima de un cerro, no fue tal fácil reemplazarla por una cruz, según la adivina Lourdes la pequeña iglesia está allí para espantar los malos espíritus. Aún no está registrado el año, el día ni la hora de un cónclave de curanderos, algunos dicen que la sede fue en Santa Cruz de Flores, otros aseguran que fue en el valle de Calango.

 Pastor Chávez, un mestizo lector del libro de San Cipriano, fue el representante de la tierra de los nísperos, apareció por las calles seguido de una culebra, la presencia de dicho animal elevó la temperatura, haciendo que se quitaran la ropa los habitantes de ambos lugares. Los pueblos mantienen en su memoria aquél encuentro. Hasta hoy es comentado oralmente estos episodios  tenebrosos. Al término, uno de los acuerdos fue la construcción de la ermita. Era necesario porque el calor que producía la presencia del reptil, venia secando ríos y lagunas por Ukira,  pronto convertiría en infierno el pueblo de Pastor Chávez, dicho animal lo seguía como sigue un perro a su amo, despedía una baba como marcando el camino.

 Pastor, era el único hombre en dicha reunión, los demás representantes de cada pueblo eran todas mujeres, ellas tenían como mascotas gallos de plumaje negro, sapos gordos y bocones, lechuzas de ojos saltados infernales de color rojo. Las brujas siempre cuidaban de sus acompañantes, dejarlos sueltos era un peligro, ya que entre ellos se miraban con desprecio. El canto del gallo helaba a la serpiente, el ronquido del sapo le quitaba la voz al gallo, los ojos de la lechuza impedía que la lengua de la culebra se estirara. A ella nadie la quería, por eso salió a visitar los cerros, aquél día de su desaparición su amo durmió veintisiete horas seguidas. Bajar al río no le permitieron, trepó hacia las alturas… la maldita víbora no regresó hasta la actualidad.

Al tercer día, los niños contaron de la aparición de columpios en lugares desolados. En ese espacio existen hoy iglesias o cruces de madera. Pasado el tiempo la entonces niña Camila Arias, nos habla de los diálogos que tuvo con su abuelo Federico. Es tiempo de rezar hija le dijo acariciando su frente.

-          Es cierto papito que donde está la iglesia había un columpio empujado por el viento.

-          No era el viento Cami, mi padre que fue mecido muchas veces, me contó que el de su espalda le hacía preguntas  ¿Cómo está tu mamá Lupe? La buscaban por Azpitia y por todo el río, ella recitaba poemas montada en su burrito. Más que poemas eran oraciones contra ese maldecido viento que sopla en las tardes por toda la plaza.

Hoy con 60 años de existencia la niña Camila y su amiga Lourdes, caminan con la foto de su abuela Guadalupe, exponen el porqué nuestro Distrito se ubica en la otra orilla del pensamiento, volviendo a creer en su flores bellas, sus delicadas frutas, todas ellas bajo el amparo del Cerro Patrón, Apu que tomó el camino correcto de enfrentar al mal, él desde su cima nos cubre con su bendición.

 Es viernes, Don Victor me invita una copa de vino, el anciano chapa su bastón de cinco patas y me dice:

-          No crea en esas cosas Auxiliar, que si nos vamos al otro mundo, aquí en Flores seguirán peleando el día con la noche, el wayra aparecerá y desaparecerá llevándose una copa de Pisco, para brindar en el más allá.


domingo, 28 de enero de 2024

¿Por qué se le llama Pisco?

Pisco es un palabra QUECHUA
Su significado es ave... "páxaro, generalmente. Si nos vamos a la parte histórica el nombre o topónimo es prehispánico. Los Incas al conquistar los llanos o zona costera, cerca al mar o hurin, lo hicieron siguiendo la ruta del cóndor. Empezaron por Vilcashuamán, luego Huaytará, en ese entonces entraron por Ticrapo, siguieron bajando y encontraron el inmenso valle que denominaron cóndor. El cóndor fue el primer pájaro gigante que dio el apelativo al valle. Linguísticamente se identificaba al cóndor con el pájaro andino, los naturales del lugar, los yungas, ya bastantes quechualizados, lo llamaron pisco, haciendo el vocablo extensivo a las muchas aves terrestres y marinas de la región iqueña. El valle del cóndor se convirtió en el valle del pájaro gigante o el valle de los pájaros menores, que abundan en la playa y el mar.
Entre 1824 y 1827, recorre el país Hugh S. Salvín, en 1829 el inglés publica sus vivencias. En el "Diario del Perú", texto considerado como primer documento escrito en el que se consigna al aguardiente de uva con el nombre del puerto que le daba salida. "La ciudad de Pisco, casi a una milla de la playa, está construida como todas las ciudades del Perú: una gran plaza en el centro, con calles que emergen en ángulos rectos. Este distrito es conocido por la fabricación de un licor fuerte que lleva el nombre de la ciudad; se le destila de la uva en el campo, hacia la sierra, a unos cinco a seis leguas de distancia"....



jueves, 6 de octubre de 2022

Un cuento de Abigail López

 

MI HERMANA



El sol empezaba asomarse por los cerros, los gallos cantaban, el agua recorría su rutina y la mañana amenazaba, abrazaba y extendía su mano por todo el campo de eucaliptos, retamas, sunchus y miles de flores aromáticas que cubrían las laderas de los guardianes del pueblo. Mayo Hurin tenía pocas casas, era una hilera, una sola calle que llegaba hasta la Paccha, lugar donde la gente humilde recibía el agua del nevado Carhuarazu.

Concepción, una niña de la Provincia de Lucanas, con 12 años sobre su espaldita, era conocida como “Conce”. Ella alistaba sus dulces y cuadernos en su mochila junto a su caputo (habas tostadas) para su lonchera, también vendía dulces, ya que el desayuno que le servían era muy poco y tenía que repartirse entre 10 hermanos. Esta triste situación económica, esta necesidad la llevó a soñar, conocer otros lugares, la niña había escuchado hablar de Ica, ciudad ubicada en la costa peruana, era su sueño estar en Ica, tendría mejores oportunidades y una buena calidad de vida para su futuro.

En el trayecto a la escuela el frio rozaba su cabello y su rostro se enrojecía, todo el tiempo no dejaba de pensar en Ica, en lo genial que sería estar ahí caminando bajo la sombra, porque si era “La ciudad del sol eterno”, habrá mucho calor. Se deleitaba pensando en sus lugares: Huacachina, El cañón de los perdidos, Orovilca, La plaza de armas, seguro también el desierto, ahí todo el fuego abrazará mí inocencia. Cuando llegaba a pensar en la comida, aparecían abundantes imágenes en su cabecita llegando a suspirar…

- ¡ay cielos! Tan solo de pensar en comida, se me derrite la lengua y mi barriguita grita de hambre, decía.

Pobre niña, juguetona y tierna, teniendo que ayudar en la chacra de sus padres para hacer parir a la tierra, obtener papa y poder sobrevivir. A su edad jugaba con la yunta, cuando los toros descansaban trataba de abrazarlos y con sus pequeñas manos les palmeaba la nariz.

A los 13 años, Concepción García Taquiri, emprendió su viaje a Ica, con la intención de tener un futuro mejor, estaba ansiosa y triste a la vez, ya que dejaría atrás a sus padres y hermanos(as),  su amado pueblo de abundante flora y fauna.

 Era una mañana de diciembre, la lluvia logró mojar sus mejillas y limpiarle sus lágrimas, se despidió de mamá cerca al riachuelo, a la salida de Chipao, lugar de los adioses. Los camiones ya no podían avanzar hasta el pueblo, aquí los ríos son profundos y muy caudalosos, escuchó decir a sus abuelos la última noche.

-       Hijita de mi corazón, le dijo en quechua su madre.

-       Mamay, me voy, sé que algún día volveré por ti, respondió Conce.

En Ica, su vida cambió radicalmente, ya que trabajaba de día y estudiaba de noche, lavaba ropa para unos señores de Santo Domingo, no pudo estar mucho tiempo donde sus familiares, ellos necesitan más que yo, pensaba como adulta, los domingos buscaba el río y casi siempre lo encontraba seco y lleno de basura.

Cavilaba,

- Tengo que salir adelante, sí o sí, lo tengo que hacer por encima de los ofrecimientos de los varones, que al verme desprotegida tratan de asustarme con sus pretensiones. Me vine de mi pueblo y tengo que salir adelante. Además, allá no había secundaria, aunque mis patrones se aprovechen de mi trabajo, aunque me paguen poco debo continuar dando lucha a la vida, la consigna es trabajar para vivir. Nunca me rendiré, siempre soñé con una casa, traer a mamá conmigo…

A los 15 años su corazón palpitó enamorado, rápidamente voló la ilusión al recordar la promesa hecha a sus padres, tenía bien claro su objetivo, encontrando apoyo en un primo pudo adquirir una pequeña carreta, comenzó a vender emoliente, le pedía a papá por carta, que le envíen eucalipto blanco. Así avanzó la muchacha de las trenzas negras, terminando de estudiar la secundaria.

Con el pasar de los años logró conseguir un terreno en San Martin de Porras y logró darle vivienda, vestido y comida a sus hermanos, ahora cocina en un restaurant de su propiedad, ya está por terminar la Universidad, dice que tiene su enamorado pero yo no lo conozco, ojalá comparta el sueño de ella, si es iqueño debe prepararse para conocer Mayo Hurin, mejor sería un paisano nuestro, la quiero tanto. Hoy me mira mientras escribo, no sabe que estoy contando su vida, soy su hermana número 10 me dice cada vez que me encuentra leyendo.

Logró cumplir su sueño mi inocente hermana, una inocente niña, que según dice ha encontrado nuevos retos en esta acogedora ciudad, que crece y crece, borrando los arenales para ser más ancha, matando lo verde y secándose de agua.

 

 

 López Gómez Abigail Isabella  

1 “B”

jueves, 18 de agosto de 2022

CONFESIÓN, un cuento de Daniela Belén

 

CONFESIÓN


Ella lo abrazó, sus lágrimas llegaron a caer al suelo, él no supo que hacer. Tenía 10 años trabajando en medio de un arenal, nunca había escuchado la voz retenida de una niña, la palabra encarcelada por parte de la familia y vecinos del Centro Poblado.

-          Llora, te hará bien hijita, le dijo tembloroso

Luego vino un largo silencio, los niños jugaban, era la hora del recreo, ellos estaban enfrascados en un tema que no era ficción, hablaban de algo que no pudo ser  portada de periódico. Llegando a casa pensó que lo confesado por la niña era mentira y que el verdadero culpable de su desdicha era su propio padre.

Después del Dengue y la pandemia, habían empeorado las relaciones entre el padre y la madre, los diálogos eran cada vez más tensos, la niña estaba habitando un infierno entre los llanos candentes, territorio yunga. Ella vivió la etapa más hermosa de su niñez en Qosqo, mantenía en su memoria las nubes blancas, la lluvia y su mejor compañía era el río al cual iba con sus animalitos día a día. Ahora abrazada a su perro Sultán cargaba una cruz, sostenía un excesivo peso, difícil de soltar, el crucifico estaba atado sobre ella como las imágenes que colgaban como hilos y no se separaban de su cabeza, las secuelas quedaron atrapadas en silencio sobre su frágil mente.

El Maestro desde hace mucho tiempo se relacionaba con la soledad, su última compañía fue la perrita Luna, que murió de vejez. Fue enterrada bajo una planta de warango cuya producción se asemeja al pelaje que tuvo en vida el animalito ; pero al igual que la planta seguía siendo eterna por estos lugares, ya que caminaba por la ciudad detrás del dueño dando pequeños saltos entre la vereda y la pista, encogiendo sus orejas ante tanto ruido de las bocinas. El perrito también advertía en su mirada los gritos de la gente, ellos peleaban por pequeñas cosas, la sociedad estaba muy sensible, hombres y mujeres caminaban con el cuerpo separado del alma, ante un pequeño ademán el otro escupía al suelo o la cara del prójimo. Él se conoció con ella comentando un libro cuyo título era “Agua”, la eterna conversación de las personas que aman a la Villa de Valverde, alguien dijo que era un pueblo que buscaba agua sobre el arenal.

-           ¿Crees que el chaucato es el agua subterránea de Ica?

-          Pienso que sí, su canto sale del corazón, no lo vemos pero lo sentimos, es el idioma de las profundidades, es poesía que refresca al viento.

Ahora ambos sentían su canto, se contagiaban del celeste cielo del mediodía, Ica ardía y esa rabia ante tal afrenta crecía como la duna Saraja. Aunque el Maestro quiso denunciar el hecho ante la autoridad educativa, fue impedido por sus propios colegas para evitar el qué dirán. Le recordaron la frase: “Pueblo chico infierno grande”, siendo amenazado por desconocidos cuando iba a sacar agua del pozo. La tierra prometida aún no contaba con agua potable, siendo la única forma para abastecerse del líquido elemento jalar un balde, que sostenían tres palos del cual colgaba una rondana que chirriaba en el subir y bajar.

Ella, la inocente urpicha venida de los andes contaba con trece años de edad, cuando tenía ocho reaccionó ante la violenta arremetida de su tío con una mirada fija, sin cerrar los ojos. En tono íntimo rezaba el padre nuestro, de esta forma se rompía el afecto guardado, volaba en medio de una paraca y el dolor le golpeaba la cara. Pasado unas horas llegó mamá a casa, la señora sospechaba lo que había ocurrido con su hija y su hermano. De inmediato quiso ocultarlo todo para proteger en secreto los hechos ocurridos en la sala, según la confesión de la niña fue mirando la televisión, los relojes marcaban las cinco de la tarde, de un día que no podrá olvidar en toda su vida.

El tiempo pasaba como las nubes pasan al este, la amistad entre el Profesor y la niña no pasaba, al contrario crecía a través de los libros, ella leía para evitar que las imágenes de la violación aparecieran encima de sus ojos, ambos habían encontrado en los libros la forma de evadirse de la realidad, cuando cerraba el libro se envolvía en una melancolía, por eso evitaba leer en las noches, se despedía del libro a la hora en que el sol se ocultaba entre las dunas, entonces, en ese momento, el canto de los grillos tomaba por asalto el inmenso arenal camino a Comatrana.

Una tarde después de sus labores decide llevar la confesión al padre de la púber, el padre sorprendido por la presencia del Profesor en su casa decide escucharlo.

-          Algo de lo que me dice, lo siento en el corazón al ver la truncada felicidad de Urpi.

-          Lo siento amigo, no debieron ocultarle nada y oportunamente recibir ayuda todos en el hogar.

-          Me siento culpable al no proteger a mi niña, nunca debí abandonarlos.

La madre ausente y la niña sumergida en sus lecturas, no pudieron enterarse ni contener la ira del señor Darío Pomasoncco, quién creyendo en la versión del Maestro salió en busca del cuñado con el machete en mano. La tarde enrojecida por la muerte buscaba descanso en el desierto, muy cerca de la playa se desataba una tormenta para seguir ocultando los hechos, el machete fue dejado al lado de la cabeza del difunto en un hoyo más profundo. Mientras que el cuerpo, gracias al viento, se desenterraba para ayudar en la putrefacción, pudiendo ser visto desde la carretera.

Ella lo abrazó, sus lágrimas llegaron a caer al suelo, él no supo qué hacer. Tenía 15 años trabajando en medio de un arenal.

-          Llora, te hará bien hijita, le dijo tembloroso.

 

 

 

Seudónimo: Ave de abril

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