LUGARES PROPICIOS A LA VID
El silencio no es una palabra escrita sobre una pared, es una canción solitaria con el viento que no se detiene en el medio de un infierno. Silencio señores grandes, que despiertan las historias. León Gieco.
miércoles, 15 de julio de 2026
LUGARES PROPICIOS A LA VID
martes, 20 de enero de 2026
Es que somos muy pobres
Es que somos muy pobres
Juan Rulfo
Aquí
todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado,
cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a
llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de
cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en
grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder, aunque fuera un
manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos
arrimados debajo del tejabán, viendo cómo el agua fría que caía del cielo
quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.
Y
apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que
la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el
río
El
río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy
dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo
despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano,
como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero
después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese
sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.
Cuando
me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido
lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía
más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua
revuelta.
A
la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas. Iba
subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la
casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía
al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La
Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a
la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les
llegara la corriente.
Y
por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado,
quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta,
porque ahora ya no se ve ningún tamarindo. Era el único que había en el pueblo,
y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la
más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.
Mi
hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que
cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe
estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa
aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que
decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y sólo se ven
las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo;
pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay
gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho. Allí fue donde
supimos que el río se había llevado a la Serpentina, la vaca esa que era
de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y
que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.
No
acabo de saber por qué se le ocurriría a la Serpentina pasar el río
este, cuando sabía que no era el mismo río que ella conocía de a diario. La
Serpentina nunca fue tan atarantada. Lo más seguro es que ha de haber
venido dormida para dejarse matar así nomás por nomás. A mí muchas veces me
tocó despertarla cuando le abría la puerta del corral porque si no, de su
cuenta, allí se hubiera estado el día entero con los ojos cerrados, bien quieta
y suspirando, como se oye suspirar a las vacas cuando duermen.
Y
aquí ha de haber sucedido eso de que se durmió. Tal vez se le ocurrió despertar
al sentir que el agua pesada le golpeaba las costillas. Tal vez entonces se
asustó y trató de regresar; pero al volverse se encontró entreverada y
acalambrada entre aquella agua negra y dura como tierra corrediza. Tal vez
bramó pidiendo que le ayudaran. Bramó como sólo Dios sabe cómo.
Yo
le pregunté a un señor que vio cuando la arrastraba el río si no había visto
también al becerrito que andaba con ella. Pero el hombre dijo que no sabía si
lo había visto. Sólo dijo que la vaca manchada pasó patas arriba muy cerquita
de donde él estaba y que allí dio una voltereta y luego no volvió a ver ni los
cuernos ni las patas ni ninguna señal de vaca. Por el río rodaban muchos
troncos de árboles con todo y raíces y él estaba muy ocupado en sacar leña, de
modo que no podía fijarse si eran animales o troncos los que arrastraba.
Nomás
por eso, no sabemos si el becerro está vivo, o si se fue detrás de su madre río
abajo. Si así fue, que Dios los ampare a los dos.
La
apuración que tienen en mi casa es lo que pueda suceder el día de mañana, ahora
que mi hermana Tacha se quedó sin nada. Porque mi papá con muchos trabajos
había conseguido a la Serpentina, desde que era una vaquilla, para
dársela a mi hermana, con el fin de que ella tuviera un capitalito y no se
fuera a ir de piruja como lo hicieron mis otras dos hermanas, las más grandes.
Según
mi papá, ellas se habían echado a perder porque éramos muy pobres en mi casa y
ellas eran muy retobadas. Desde chiquillas ya eran rezongonas. Y tan luego que
crecieron les dio por andar con hombres de lo peor, que les enseñaron cosas
malas. Ellas aprendieron pronto y entendían muy bien los chiflidos, cuando las
llamaban a altas horas de la noche. Después salían hasta de día. Iban cada rato
por agua al río y a veces, cuando uno menos se lo esperaba, allí estaban en el
corral, revolcándose en el suelo, todas encueradas y cada una con un hombre
trepado encima.
Entonces
mi papá las corrió a las dos. Primero les aguantó todo lo que pudo; pero más
tarde ya no pudo aguantarlas más y les dio carrera para la calle. Ellas se
fueron para Ayutla o no sé para dónde; pero andan de pirujas.
Por
eso le entra la mortificación a mi papá, ahora por la Tacha, que no quiere vaya
a resultar como sus otras dos hermanas, al sentir que se quedó muy pobre viendo
la falta de su vaca, viendo que ya no va a tener con qué entretenerse mientras
le da por crecer y pueda casarse con un hombre bueno, que la pueda querer para
siempre. Y eso ahora va a estar difícil. Con la vaca era distinto, pues no
hubiera faltado quién se hiciera el ánimo de casarse con ella, sólo por
llevarse también aquella vaca tan bonita.
La
única esperanza que nos queda es que el becerro esté todavía vivo. Ojalá no se
le haya ocurrido pasar el río detrás de su madre. Porque si así fue, mi hermana
Tacha está tantito así de retirado de hacerse piruja. Y mamá no quiere.
Mi
mamá no sabe por qué Dios la ha castigado tanto al darle unas hijas de ese
modo, cuando en su familia, desde su abuela para acá, nunca ha habido gente
mala. Todos fueron criados en el temor de Dios y eran muy obedientes y no le
cometían irreverencias a nadie. Todos fueron por el estilo. Quién sabe de dónde
les vendría a ese par de hijas suyas aquel mal ejemplo. Ella no se acuerda. Le
da vueltas a todos sus recuerdos y no ve claro dónde estuvo su mal o el pecado
de nacerle una hija tras otra con la misma mala costumbre. No se acuerda. Y
cada vez que piensa en ellas, llora y dice: "Que Dios las ampare a las
dos."
Pero
mi papá alega que aquello ya no tiene remedio. La peligrosa es la que queda
aquí, la Tacha, que va como palo de ocote crece y crece y que ya tiene unos
comienzos de senos que prometen ser como los de sus hermanas: puntiagudos y
altos y medio alborotados para llamar la atención.
-Sí
-dice-, le llenará los ojos a cualquiera dondequiera que la vean. Y acabará
mal; como que estoy viendo que acabará mal.
Ésa
es la mortificación de mi papá.
Y
Tacha llora al sentir que su vaca no volverá porque se la ha matado el río.
Está aquí a mi lado, con su vestido color de rosa, mirando el río desde la
barranca y sin dejar de llorar. Por su cara corren chorretes de agua sucia como
si el río se hubiera metido dentro de ella.
Yo
la abrazo tratando de consolarla, pero ella no entiende. Llora con más ganas.
De su boca sale un ruido semejante al que se arrastra por las orillas del río, que
la hace temblar y sacudirse todita, y, mientras, la creciente sigue subiendo.
El sabor a podrido que viene de allá salpica la cara mojada de Tacha y los dos
pechitos de ella se mueven de arriba abajo, sin parar, como si de repente
comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición.
viernes, 21 de noviembre de 2025
Ensayo "El silencio protege al agresor, no a la víctima
El silencio protege al agresor, no a la
víctima.
Hoy en día escuchamos muchas veces la frase “No a la
violencia contra la mujer”, pero decirlo no es suficiente si no hacemos
algo para que realmente cambie nuestra sociedad, es el momento de actuar, de
hacerle frente a la violencia abrazados todos los que amamos la paz. La
violencia de género no es solo un problema del Perú, sino del mundo entero,
pero nuestro país sigue siendo uno de los más afectados. Muchas mujeres todavía
viven con miedo dentro de sus propios hogares, cuando deberían vivir en paz,
libremente y con respeto.Como estudiantes, también tenemos un papel importante
en esta lucha.
Cuando hablamos de violencia contra la mujer, muchas
personas piensan solo en golpes, pero no es así. La violencia puede ser
psicológica, física, sexual, económica, verbal y digital (como el acoso por
redes sociales). A veces un insulto, un grito o una humillación dañan más
que un golpe. También existe la violencia que busca controlar: cuando alguien
decide con quién puede hablar una mujer, cómo debe vestir o qué hacer con su
dinero. Eso también es violencia, solo que más silenciosa.
En el Perú, las cifras son alarmantes. Cada día, muchas
mujeres denuncian agresiones, y otras ni siquiera pueden denunciar por miedo,
vergüenza o falta de apoyo. Lo más triste es que, en la mayoría de casos, el
agresor es alguien cercano: esposos, enamorados, padres, tíos o conocidos,
sobretodo el padrastro, ya que la familia se quiebra tempranamente, iniciando
la madre otra relación. Eso demuestra que la violencia no es un problema de
desconocidos, sino un problema social y familiar. Esta realidad nos obliga a
pensar: ¿qué estamos haciendo como país para detenerla? ¿Y qué estamos
haciendo nosotros como jóvenes?
Para acabar con la violencia, no basta con castigar a los
agresores, tenemos que educar desde edades tempranas en valores como el
respeto, la igualdad y la empatía. No nacemos violentos; la violencia se
aprende, se normaliza y se repite. Si un niño crece viendo que maltratar
está “permitido”, puede convertirse en un agresor en el futuro. Pero si
crecemos aprendiendo que hombres y mujeres valemos lo mismo, entonces
construiremos una sociedad sin miedo.
La lucha contra la violencia hacia la mujer también
implica cuestionar nuestras costumbres, nuestro lenguaje y la forma en que
convivimos. Una frase machista, una burla “de broma”, un comentario que
minimiza a una mujer o una actitud que la hace sentir inferior, son también formas
de violencia que hemos normalizado sin darnos cuenta. Erradicar esta realidad
no significa solo castigar al agresor, sino transformar la cultura que lo
permite. Necesitamos aprender a relacionarnos con respeto, dejando atrás la
idea de que alguien tiene derecho a controlar, ordenar o decidir sobre otra
persona. Cuando una mujer es escuchada, apoyada y valorada, puede crecer,
estudiar, soñar y transformar su entorno. Proteger a las mujeres no es un favor
ni un acto de compasión: es una obligación moral que nos convierte en
ciudadanos responsables y en seres humanos verdaderamente justos. Solo así
podremos construir un país donde la libertad no sea un privilegio, sino un
derecho garantizado para todas.
En Santa Cruz de Flores, aunque no tengamos tantos casos
visibles como en ciudades grandes, eso no significa que debamos quedarnos
tranquilos. Al contrario, debemos actuar antes de que la violencia ocurra.
Nuestro colegio puede ser un lugar de cambio. Como estudiantes de 5to de
secundaria, podemos proponer campañas de respeto, charlas, actividades
artísticas, murales o marchas locales. Podemos usar redes sociales para
mensajes positivos. Podemos escuchar y acompañar a quien sufre.
También las autoridades locales podrían ayudar. La
municipalidad puede organizar talleres para familias, charlas sobre manejo de
emociones, asesorías psicológicas gratuitas o campañas en fiestas y eventos
públicos. La violencia no se combate solo con leyes, también con prevención y
educación emocional.
Como joven y estudiante, yo también tengo una
responsabilidad. No puedo cambiar el Perú entero, pero sí puedo cambiar algo
en mi entorno. Debemos respetar a todas las mujeres que nos rodean: a mis
compañeras, a mis profesoras, a las madres de mi comunidad. Puedo hablar si veo
algo injusto, puedo apoyar a quien necesite ayuda, puedo escuchar sin juzgar.
La seguridad y libertad de las mujeres empieza con nuestro comportamiento de
todos los días. Sabemos que estamos viviendo una etapa complicada de nuestras
vidas, desde ese instante en que aparece el enamoramiento debemos vivir con
respeto, sin machismo, sin utilizar a la mujer como objeto, como una propiedad,
de lo contrario aumentaría la estadística de agresiones y muertes. Aquí quiero
contarle el testimonio de una estudiante del cuarto año, su confesión la hizo a
un maestro conocido: Ella contó de la siguiente manera “Mi enamorado del primer
año me dio una cachetada, revisó mi celular, no contento con ello me golpeo con
su rodilla mi muslo izquierdo”. El consejo del maestro fue que debe cortar con
esa relación, ya que, si siguen caminando juntos estableciendo un lazo más
durable en el tiempo, se podrá llegar hasta situaciones que lamentar.
Decir “Ni una menos” no es una moda, es una promesa. Una
promesa de lucha, respeto y justicia. El Perú necesita jóvenes que no repitan
los errores del pasado, sino que construyan un futuro sin miedo, con decisión y
valentía. Como estudiantes somos parte de ese cambio. No importa nuestra edad:
podemos enseñar con el ejemplo, hay un dicho que dice: “Educa con lo que haces,
no con lo que dices”, defender con la voz y apoyar con el corazón. Si algo me
ha enseñado la vida es que las mujeres deben ser autónomas y para ello tienen
que depender de ellas mismas, no de algún hombre, para lograrlo debemos
estudiar y ser profesionales, entonces seremos libres de hacer con nuestro
dinero lo que deseamos. Aquí en Santa Cruz de Flores muchas vecinas aceptan las
agresiones de sus parejas porque dependen de ellos económicamente, temen ser
abandonadas.
La violencia contra la mujer no se combate solo con
protestas, sino con acciones reales, desde casa, desde el colegio y desde
nuestra comunidad. Solo así lograremos un país donde las mujeres vivan libres,
seguras y felices. Ese es el Perú que queremos. Ese es el Perú que podemos
construir.
AUTOR: Luz
Thatiana Chuquillanqui López
"Ensayo por el día de la no violencia contra la mujer".
La casa es el escenario del delito
Cada día despierto con noticias nacionales donde se
ocurren hechos de sangre, conmueve cuando entre las víctimas se encuentran
mujeres menores de edad, realizo una mirada a los acontecimientos, observo que
es la familia el escenario, la casa que debería estar bajo la protección del
padre y la madre, siente su ausencia, dejando solos a los pequeños, sin el
calor de la figura paterna. Estas escenas no cuentan con personas extrañas, los
agresores son del entorno, personas cercanas como el tío, primo, padrastro,
gente conocida de las niñas menores de 14 años.
Un dato estadístico revela que la Institución
Educativa Jesús Divino Maestro, tiene como apoderados mayormente a mujeres, es
decir el 80% de los hogares son liderados por mujeres, llamadas madres
solteras. Ellas en su totalidad han sido
abandonadas por sus primeras parejas. El machismo descrito de esta manera tiene
en abandono la vida de muchos adolescentes. Según datos recogidos por el
auxiliar y algunos buenos tutores, por las tardes como aves caminan por la
calle sin rumbo fijo, alentados por otros estudiantes con situación similar.
Ellos lo primero que encuentran es licor fácil, aquí abunda el trago corto, al
ser consumido a temprana edad se convierte en una droga, que les permite evadir
el infierno en que viven.
La señora Cristina Arias ha decidido rehacer su vida,
mi compañera Kaori ahora tiene padrastro, según relató a un personaje amigo, el
señor se muestra muy amable, cariñoso, a veces tierno; sin embargo ella se
siente preocupada cuando se encuentra sola en casa, por eso me visita
frecuentemente con el pretexto de estudiar. Él tiene mucho poder, en eso lo
puedo comparar con los gamonales de la época que vivió José María Arguedas,
ellos abusaban de los indígenas, de su peones, los patronos ahora son los
padrastros en este tipo de hogar. Mi amiga al leer Warma Kuyay, se conmueve, se
acurruca a mí como una palomita, ambos nos damos cariño, ese afecto que nos
falta como mujeres. Se siente tan triste porque su madre ve como un Dios a su
pareja y siempre le da la razón, teme que con la complicidad de ella algún día
pueda ser violentada. Sin duda su mamá se encuentra atada a su pareja porque le
da dinero, eso la lleva a aceptar todo lo que le proponen, también ronda por su
cabeza ser abandonada por segunda vez.
Lo descrito anteriormente forma partes de una reflexión,
la situación en que se encuentran los adolescentes en Flores, en esta sociedad
peruana cada vez más cruel, alentada por los gobernantes de turno, la violencia
crece a mil kilómetros por hora ¿Estamos viviendo en un narcoestado? ¿Por qué
el aumento de extorsionadores y sicarios? ¿Será por el sistema económico
imperante, hace cada vez más pobres a los peruanos y solo un puñado de ricos
disfruta de su riqueza? Ya quisiera entender de política, mi profesor lo único
que me recuerda siempre es leer y leer para tener un mejor entendimiento de
cómo se mueven los hilos desde el Legislativo y el Ejecutivo. Otras de las
noticias de hoy fue que un policía golpeó y mató a una mujer, si ellos son
nuestros protectores, nos deben cuidar, no utilizar su arma de reglamento para
acabar con la vida de seres humanos. Creo que la salud mental está en crisis,
la gente no vive en paz, se sigue viendo a la mujer como un objeto de su
propiedad. Un tema ligado a todo esto es la trata de personas y el tráfico de
órganos, aquí es donde se mueve mucho dinero, capaz de corromper al más honesto
policía.
Las escuelas donde se seleccionan a los agentes de
seguridad deben contar con mecanismos rigurosos en su ingreso, en todos estos
tiempos se habla de meritocracia, pero no se nota el avance en las
instituciones del estado, aún existe el nepotismo, amiguismo en los cargos
públicos, el país no es estable. Venimos de tener cinco presidentes en un corto
tiempo, el país se encuentra “dividido” entre los que quieren conservar el
modelo económico neo liberal y quienes plantean una reforma del estado o nueva
constitución. Ayer escuché en la noticia que hay propuestas de reformar el
Ministerio del Interior. Mis maestros sostienen que “Los alumnos que ahora son
policías, tenían problemas de conducta, eran los más indisciplinados, con un
rendimiento académico bajísimo”. Todos estos antecedentes, deberían servir para
hacer cumplir las normas vigentes que señalan que toda institución educativa
debe contar con un profesional en Psicología, para atenuar los traumas de
infancia, que tanto cuesta superar en etapas posteriores de nuestras vidas.
Después de hacer un pequeño balance de mi país, el
país de todas las sangres como lo describió José María Arguedas, debo advertir
que en las zonas andinas todavía se sigue ejerciendo violencia contra las
mujeres, en las comunidades nativas, pueblos alejados. Hechos que no salen en
noticias, ni son denunciados por temor o simplemente por impedir que los demás
se enteren. Santa Cruz de Flores está catalogado como zona rural, y recibe
personas migrantes de muchos lugares del ande, del oriente o selva peruana. Mi
amiga Kaori vino con su madre muy pequeña desde un lugar donde se viaja en
bote, desde allá sus sueños y esperanzas se alejan en una ciudad, llena de odio
y discriminación. Se debe desarrollar las zonas andinas, crear universidades,
centros de producción, industrializar los lugares alejados. Descentralizar el
Perú, para evitar el éxodo tal como lo vivimos en la pandemia.
Para concluir, pido desde aquí, mi pequeño cuarto,
dirigir la mirada a los lugares a donde no llega el estado, pero si han llegado
extranjeros en busca de trabajo y mejor vida, ya somos un Distrito que
recibimos venezolanas y venezolanos, del mismo modo ayacuchanos, huancavelicanos,
apurimeños, amazónicos, la mayoría se moviliza con mamá, papá se quedó allá con
otra familia, desde aquí inician procesos de alimentos. Aprendamos a convivir
entre nosotros, ellos también son niños y adolescentes, estudian conmigo
pensando en un futuro mejor. En esta etapa complicada, deberíamos estar
acompañados, para que en el futuro seamos una sociedad más sana, con ciudadanos
que aporten por el bien de nuestra nación. Nos falta mucho, diría hasta una
política de recreación, infraestructura deportiva, para poder crecer fuertes y
sanos.
Estudiante: Xiomara, AVALOS RUIZ
Tercer Año
“Institución Educativa Jesús Divino Maestro”
jueves, 10 de julio de 2025
Ensayo presentado al Premio Nacional de Narrativa y Ensayo "José María Arguedas" 2025
La violencia sexual en las obras de José María Arguedas
Desde Warma Kuyay hasta El Sexto, la obra de Arguedas se ve marcada en
el abuso de poder, del patrón, el hermanastro, los estudiantes, el jefe(…)En los
últimos años con la violencia política los miembros del ejército y la policía
también cometieron hechos atroces contra la población indígena…Hoy otra figura
es el cura o integrantes de una organización religiosa católica denominada
Sodalicio de vida cristiana, disuelta recientemente por el Sumo Pontífice, Por
lo tanto, ayer fueron los religiosos unidos al poder de los gamonales, tema que también nos relata
Clorinda Matto en su novela “Aves sin nido” , hoy son las congregaciones o
sectas religiosas - cristianas. Tal vez los últimos acontecimientos de nuestra
historia reciente como fue la década de los ochenta. En este episodio fueron
confrontados dos mundos, en aquel choque cultural los habitantes del sur del
Perú contra los miembros de la policía y el ejército, jóvenes peruanos que
mayormente fueron a nuestros parajes andinos desde la costa. Según los miembros
de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, más de 5000 mujeres fueron
víctimas de violencia sexual. El abuso del poder ocurre en todo el mundo, en épocas dictatoriales y
democráticas, ahí está “La fiesta del chivo” del Nobel peruano.
Empecemos por la jovencita Justinacha o Justina simplemente, la
terminación “cha” es un diminutivo quechua que le da la ternura al nombre
llamándola “Justinita”, personaje cuya descripción es la siguiente: “Ella era
bonita su cara rosada estaba siempre limpia, sus ojos negros quemaban; no era
como las otras cholas, sus pestañas eran largas, su boca llamaba al amor y no
me dejaba dormir”. En ese entender, los patrones seleccionaban a sus víctimas,
sobre todo por la edad y belleza. Don Froylán por la descripción de los
patrones, tienen hijos menores, calculándole una edad entre 40 y 50 años.
(Warma Kuyay – 1933).
Carmen María Pinilla, nos cuenta que José María Arguedas publica los
cuentos reunidos en “Amor Mundo”, libro influido por los consejos de su
terapista Lola Hoffmann, que lo instó a narrar sus traumas y obsesiones de
infancia. En “El horno viejo” existe el siguiente diálogo:
-
Levántate ,
acompáñame
El muchacho se levantó. Estaba vestido. Siguió al caballero
En el patio preguntó:
-
¿Adónde?
-
Adonde has de ser
hombre esta noche. ¿Cuántos años tienes?
-
El 17 de febrero
cumplí nueve
-
Temprano hay que ser
hombre. Duermes bien.
-
Duermo bonito.
-
Yo también voy a
dormir bonito. Ya verás.
Lo antes escrito es una conversación entre José María aún niño y su
hermanastro, joven pervertido, con poder, que violaba o abusaba de las indias, en una oportunidad
cometen el abuso borrachos y con música, ya que al arpista lo presenta el
narrador como ciego. Una de las cosas que tienen los hombres es demostrar que
son hombres, hecho que ocurre hasta ahora en nuestra sociedad, cómo lo deben demostrar, estudios de masculinidad afirman, teniendo sexo. En el cuento el narrador testigo tiene 9 o 10 años,
hecho que habría traumado al Tayta. (Amor Mundo – 1967)
En esa línea, ya en “Los ríos profundos” el niño Ernesto, nombre del
personaje, que debe ser por el nombre del Argentino Ernesto Guevara, empieza
enfrentarse a las distintas injusticias del mundo adulto del que empieza a
formar parte. Conoce a estudiantes rebeldes y abusivos del colegio, un chico de
Andahuaylas que toca la armónica y una chica llamada la demente, ella es
abusada por los estudiantes mayores, también por personas encargadas del
colegio donde la señorita trabaja. Además se termina enterando de cómo los más
grandes se aprovechan de los estudiantes pequeños, en ese contexto nadie hace
nada por ayudarlos, hecho que deja al narrador autobiográfico muy mal. En ese
sentido, Marcelina, la opa, es un personaje complejo. Su conexión con
elementos andinos, su papel en la resistencia cultural y su presencia en el
puente la convierten en un símbolo de la unión y la tensión entre dos mundos,
así como de la esperanza de redención y transformación. Casi al
final de la novela, la epidemia de Tifu viene a causar su muerte. Es en esta
novela donde el poder y la clase alta se envuelven en injusticias y
contradicciones morales. (Los ríos profundos – 1958)
En la novela El Sexto abordan casos como el de "Clavel", quien es sometido a repetidas
violaciones por diferentes presos, y cómo su cuerpo se convierte en objeto de
intercambio y pelea entre ellos. La violación en
"El Sexto" no es un fenómeno aislado, sino que "está intrínsecamente
ligada al sistema capitalista, hoy neoliberal y a la estructura de poder dentro
de la cárcel, hecho que se puede evidenciar hasta nuestros días". Es una
manifestación de la opresión y la desigualdad que se vive en la sociedad
peruana de 1950, tal vez ese sea el propósito, la intención de escribirla, para
mostrar el mal a fin de evitarlo, también de describir toda una época. En "El Sexto", la violación se
presenta como una herramienta de poder y control dentro de la prisión,
utilizada para degradar y deshumanizar a los reclusos, especialmente a aquellos
que desafían el sistema. La novela muestra cómo la violencia sexual es una
práctica común, donde los presos más fuertes someten a los más débiles, y cómo
las autoridades penitenciarias a menudo lo toleran o incluso lo facilitan. Dentro de la experiencia personal de José María Arguedas, él
es un narrador del naturalismo, la crudeza que describe al penal donde estuvo
preso es aterradora, de ahí su frase: En la cárcel conocí a lo mejor,
refiriéndose a los presos políticos, como los Apristas y Comunistas, y lo peor
del Perú, como los violadores, asesinos y demás delincuentes que habitaban ese
espacio inhumano, que hoy ya no existe como centro penitenciario en nuestra
capital. En esta novela notamos la frecuencia en que presenta Arguedas estos
episodios de abuso de poder, tan recurrentes en sus obras. (El sexto – 1961)
La novela “Zorros de arriba y
Zorros de abajo”, aunque no se centra en la violación como evento explícito, sí
presenta una atmósfera de tensión y violencia que podría interpretarse como una
forma de degradación humana. La transformación de Chimbote en un centro
pesquero industrializado y la llegada de personas de diferentes orígenes crean
un ambiente de conflicto y desequilibrio, donde se evidencian las luchas de
poder y las consecuencias de la modernización forzada. Estos elementos
pueden ser vistos como formas de violencia simbólica, que aunque no son
explícitamente sexuales, contribuyen a la sensación de deshumanización y
pérdida de valores presentes en la obra.
Quiero concluir el presente ensayo,
dando a conocer las palabras del escritor Oswaldo Reynoso: “Desde el colegio
nos han enseñado que el Perú es un país pacífico y eso es mentira. Eso es
totalmente falso. Durante la colonia hubo grandes levantamientos indígenas que
rechazaban la cultura dominante… toda la historia del Perú está jalonada por
grandes rebeliones e innumerables matanzas, ¿no? Lo que pasa es que esa
historia es una «historia secreta»… ¡Es una sociedad hipócrita!”. Al comenzar a
escribir mi ensayo para el concurso, no pensaba en descubrir a través de las
obras del Tayta José María Arguedas, esa historia secreta de la que nos habla
Oswaldo. La violencia sexual unida a la pobreza, más la violencia política han caminado de la mano
en las diferentes etapas de nuestro país, desde 1932 en Trujillo, Las
guerrillas del 63, el levantamiento armado de los 80, la matanza reciente en el
sur del Perú, tras la asunción del mando de la Presidente Dina Boluarte, todos
estos hechos, no son nada a lo que sucede diariamente en nuestra sociedad
actual, seguro mientras escribía ocurrían violaciones y muertes. Estas muertes
han llevado a hablar de trata de personas, minería ilegal, pasando por las bajas pasiones en el Congreso actual y el irrespeto a la mujer hasta matarla, figura denominada feminicidio. El poder político, el narcotráfico y la corrupción aceleran la violencia en nuestra débil sociedad peruana.
Seudónimo: Warmi Soncco
jueves, 1 de mayo de 2025
MAYO, HOMENAJE AL CERRO PATRÓN
MAYO, HOMENAJE AL CERRO PATRÓN
jueves, 24 de abril de 2025
LOS DIOSES DE LA EDUCACIÓN
LOS DIOSES DE LA EDUCACIÓN
La fiesta de las cruces estaban a todo dar, la
gente se divertía en el local de la comunidad. De un momento a otro el cielo
cambió de tono, un color rojizo le dio un aire de penumbra a Flores. La casa
del saber fue atacada por una bestia extraña de enorme cola y orejas gigantes.
Todo el magisterio del Nivel Secundaria laboraba en modernos salones de color
azul y blanco, la infraestructura reconstruida estaba equipada con tecnología
de punta, un error cibernético en sus laboratorios de informática trajo al
demonio desde Países Bajos.
Apareció entre los cerros que circundan el
apacible pueblo, ella despedía fuego entre sus piernas. Ni bien comenzó a
tronar el Cerro Patrón la docente Isabel empezó a rezar con una inmensa
devoción, su fé era incalculable, el maestro Richard trabajaba una fórmula en
su laboratorio para derrotar al tremendo animal que amenazaba a cada paso,
Exilda Farfán docente del lugar seguía los pasos de la horrenda criatura. El más
valiente Manuel Zumarán se preparaba para enfrentar al demonio, su entrañable amigo el docente José Cuzcano baja del tercer piso, da un salto desde el centro de información, trae consigo una armadura romana, hecha con el oro de la
Ollería y le entrega a Zumarán.
Cuando se encamina al lugar el Profesor Manuel
dispuesto a pelear con el demonio, se da cuenta que ha perdido el obsequio.
Entonces anticipándose en la lucha el docente Chuquillanqui, comienza a lanzar
químicos desde su laboratorio de Ciencias, ya apegado al micrófono el Yachachiq
Ladislao desconcentra al animal con su melodiosa y angelical voz. Zumarán
desesperado ya no tiene esperanzas.
Entonces el cielo resplandece, la luz brilla en el cielo y aparece la regla del
Maestro John, el gran matechévere no
quería estar ausente en esta lucha, entrega su famosa regla que años atrás la
usaba en el salón, aquella que dejó cojo al estudiante Cardozo cuando no
resolvió un problema de aritmética. Tocándole los bigotes le dice.
-
Manuelito úsala como espada te va
ir muy bien, suerte…
Desde la primera cruz, el auxiliar se encuentra
lanzando los cuadernos de control, los
pequeños cuadernillos vuelan como cuchillas por el aire y llegan a cortar los
brazos de la criatura. Al ver al demonio sin brazos Zumarán traspasa el corazón
del animal. Por último, ocurre algo importante, el Director Alzamora se saca
por insistencia de la población los lentes negros, con la vista de medusa
convierte a la criatura en piedra. Quedando su frente retratada en la mitad del
cerro.
Hoy en la Institución Educativa Jésús Divino
Maestro se han hecho estatuas a los
maestros, por su lucha contra la ignorancia, son leyendas en esta parte del
mundo, son los dioses de la educación.
Francia Chumpitaz, Iker Moisés
domingo, 19 de enero de 2025
CRÓNICA DEL ORIGEN DEL NOMBRE SANTA CRUZ DE FLORES
CRÓNICA DEL ORIGEN DEL NOMBRE SANTA CRUZ DE
FLORES
El año 1987, hace su aparición el primer texto
titulado “Los peleadores y otros relatos florinos”, escrito por José García Conde. Desde ahí se
menciona que el pueblo tiene como nombre el apellido de un sacerdote español.
Pero los florinos nombran a su pueblo como Santa Cruz de Flores, desde cuando
un arzobispo pasó en visita pastoral, él puso al pueblo bajo la advocación de
la Santa Cruz, debido a los numerosos relatos de apariciones, encantamientos
producidos en La Ollería y el cerro Chicha, todos relacionados con el oro
poseído por el demonio. Un dato relevante que muestra el folleto es: Santa Cruz de Flores tiene el
privilegio de haber sido cuna del “Hombre de La Palapa”, que vivió hace ocho
mil años antes de Cristo, en las lomas florinas de La Palapa y Azpitia.
En la contratapa nos muestra una apreciación del lugar de parte de Luis Alayza
y Paz Soldán a su paso por Flores, buscando datos para escribir su libro “Mi
país”, producto de esa visita y atraído por la campiña escribió: Dios bendijo a Flores en forma
de pájaros cantores y dulces frutos.
El primer florino en investigar sobre la
historia de su pueblo es sin duda Don Orlando Germán, el año 2010 aparece un
texto “Mitos Relatos y Leyendas de Santa Cruz de Flores”, en aquella época
estaba como alcalde Don Fortunato Modesto Montoya, en realidad fue un concurso
que llevó a cabo la Municipalidad para promover la cultura en el Distrito.
Orlando Germán, corrigió los trabajos y realizó
un acertado enfoque interpretativo de los mismos, basado en Luis Guillermo
Lumbreras, María Rostworowski y otros eminentes historiadores, quienes concuerdan en afirmar
que la historia no puede hallar verdades sin recurrir a los mitos en los que
subyacen referencias históricas comprobables en el plano racional e histórico.
Desde este punto de vista es innegable la importancia de rescatar, antes de que
pasen al olvido, los mitos y leyendas de los pueblos. Los relatos que se
reunieron en esa colección, no tenían antecedentes escritos, tampoco pensaron
que el libro editado por la Municipalidad sea el definitivo, estaban muy
conscientes de la existencia de otros muchos relatos reclamando ser llevados a
la escritura, antes que la estocada de las fuerzas foráneas los deforme en su
estructura o en sus mensajes profundos. Llevar a la escritura estos textos de
la tradición oral constituye una forma de salvar una característica del
florino. Las recopilaciones hechas se referían con más recurrencia al Cerro “La
Ollería” “Los cerros
poseen espíritu y pueden contactar con seres humanos reconstruyendo el
pensamiento panteísta aborigen de épocas pre-incas e incas”
El año 2013, la gestión del alcalde Pedro Riega
Guerra, publicó “Santa Cruz de Flores para el mundo”, en su presentación
consideran a la cultura como el eje transversal del desarrollo social, político
y económico, en lo que concierne al nombre se puede leer: “Sus más antiguos
pobladores, dicen que el nombre le viene dado por la acción del reverendo
sacerdote apellidado Flores, el año 1865 colocó y bendijo la Cruz Misionera al
ingreso de la población. Es un texto completo que abarca desde investigaciones
arqueológicas, pasando por la gastronomía, folklore, la industria vitivinícola,
fiestas religiosas, hasta algunas tradiciones orales.
El marzo 2014 la Revista Profesional (RP),
presenta como invitado especial al maestro Félix Chumpitaz Camacho. En la
revista manifiesta que “es conocido por todos los pobladores que el nombre
tiene su origen en el apellido de un sacerdote español, fue él quien se esmeró en
que la feligresía construyera su iglesia, apelando a un sin número de
actividades para obtener fondos económicos para lograr tal fin. Dio ejemplo de
perseverancia, de trabajo, esfuerzo y unidad, por eso, todos los consideraban,
lo respetaban y le siguieron el propósito sin desmayar. Al parecer fue él quien propuso como patrón
del pueblo a la Santísima Cruz”. Hipótesis que se contradice con la publicación
florina de 1987, en ella manifiesta que se nombra al pueblo Santa Cruz de
Flores, desde cuando un arzobispo, que pasó de visita pastoral, puso al pueblo bajo la
advocación de la Santa Cruz. No manifiesta José García Conde que el cura
español Flores construyó la iglesia, permaneciendo por un tiempo considerado,
sino que un arzobispo pasó de visita pastoral. Hechas las averiguaciones con
personas del lugar, nunca ha existido cura o sacerdote con ese apellido.
El apellido Flores viene del quechua Huayta
(flor) o del Aymara Tika (Flor). Santa Cruz de Flores “tiene el paisaje de la
Arcadia” definido así por Luis Alayza y Paz Soldán. Otras de las hipótesis que
lanza Félix Chumpitaz Camacho es: “De todos los viajes realizados por el
italiano Antonio Raymondi, vio admirado el verdor de la campiña y la llamó
Miraflores”. Se puede colegir que siempre fue admirado el paisaje florino, por
estar llena de colores, ni que decir de sus frutos.
Al llegar la ocupación inca el lugar se llamaba
“Huayiata” - Traducido al castellano es flor o flores - desde ahí controlaron y
administraron el área local, la producción, almacenamiento y redistribución de
los recursos (Aquí la fuente “Santa Cruz de Flores para el mundo”, página 20,
Raymondi 2012) Entonces es verdad que los españoles pasaban al castellano los
nombres o apellidos difíciles de pronunciar, ejemplo: Wassi a Casas, Tikka a
Flores o de la Flor, Mayu a Ríos, Pachicu a Pacheco, en ese sentido Huayta del
quechua Flor paso a Flores, la prueba de ello es que existe el apellido Flores
en quechua y castellano.
Volvemos al estudio de Orlando Germán, cuando
cita a Lumbreras y Rostworowski (La historia puede hallar verdades cuando
recurre a los mitos y leyendas). Felix Chumpitaz Camacho ya había trabajado un
texto “Mitos y Leyendas” de la zona norte de Cañete (Chilca, San Antonio, Santa
Cruz de Flores, Mala, Calango, Coayllo), dentro del aquel texto se encuentra la
leyenda “El oro de la Ollería”, la cual nos relata la resistencia del guerrero “Tika”,
para no ceder y dar información sobre el filón de oro oculto por los incas. Ya
está escrito el relato “El secreto del reloj de la Plaza de Armas” la
estudiante tendrá más de 20 años, su nombre: Estrellita Cuya Acuña. Según esta
versión el túnel se inicia en la plaza de armas y desemboca en La Ensenada,
todo indica que hasta el momento existe ese túnel, ya que los pobladores más
longevos afirman que esa versión es conocida desde muy antiguo. En ambos casos
concuerdan en el nombre actual de “Flores”, sea Tika o Huayta. La leyenda que
nos dio a conocer Don Félix Chumpitaz, nos da una pista por el lado de la
lengua aymara.
“Del libro relatos con historia” 2025 “Cañete tiene su norte” 2026
lunes, 13 de enero de 2025
JOSÉ DOLORES (primeros boxeadores cañetanos)
JOSÉ DOLORES
Era un joven alto y de cuerpo bien
proporcionado, fuerte en la pegada y la asimilación. Aproximadamente el año
1923, se comenzaba a practicar el futbol en el valle de Mala; pero la pelea de
los guapos siguió siendo el deporte favorito entre los hombres. Entonces el
futbol solo era un pretexto para estos eventos de golpes varoniles.
José Dolores se convirtió en unos de los
valientes del valle, cuando el pueblo de Flores fue invitado a jugar futbol al
otro lado del río, en Tutumo. Ahí residía un peleador, que había acabado con
los más bravos luchadores de la margen izquierda del valle, mientras José
Dolores empezaba a dar sus primeros golpes en Flores.
El propósito de los organizadores del partido
de fútbol fue dar oportunidad a su ídolo de peleas, para que logre otra
victoria ante el florino Dolores, ya los tenía acostumbrados a verlo ganar en
cada combate. Cuando los florinos llegaron a Tutumo, la gente preguntaba por
José Dolores, porque a ellos no le interesaba el fútbol, sino el choque de estos
hombres.
Desde que comenzó el partido de fútbol, ambos
defendían ardorosamente los colores de
su cuadro, hasta que degeneró en insultos, el joven peleador no aguantó. Se
paró en seco cuando avanzaba con el balón, y aceptó el duelo de pelear con su
desafiante. El partido de fútbol se interrumpió, terminó para dar paso a la
pelea.
De inmediato, el público se fue acercando al
centro del campo y formó un círculo humano. En medio de ellos los dos hombres
pusieron en juego todo su coraje, también todos sus recursos de lucha. La pelea
era todo un espectáculo, se prolongaba demasiado, porque ninguno de los dos se
rendía. Hasta que por fin José Dolores quedó dueño de la cancha, ante la
sorpresa de propios y extraños.
El vencedor sangraba de una oreja pero se le veía
feliz. Entonces pidió un espejo y una tijera. Al verse roto parte del pabellón
de una oreja, por el cobarde mordisco de su contendor, (parecido a la mordedura
de Mike Tyson a Evander Holyfield, en junio de 1997) él con mucha estética se
dio un corte, y para emparejarlo con la otra oreja, se cortó igual.
Desde ese momento, José Dolores exhibió con orgullo y como señal de triunfo, sus
orejas cortadas. José Dolores Chumpitaz, volvió a Flores como un héroe, fue
ídolo de los jóvenes, más tarde un ciudadano notable del pueblo.
Recopilado el 2024, “Los peleadores y otros
relatos florinos” José García Conde.
(Pertenece al libro Cuentos con historia 2025)
LA SAPA QUE EMBRIAGÓ AL DIABLO
LA SAPA QUE EMBRIAGÓ AL DIABLO
Demonio que llega a Flores se va “al diablo”,
si bebe pisco de este pueblo. Cierta vez Satán quiso llevarse a un florino pero
no pudo, porque llevaba una sapa en la mano y una mona encima.
Antes se solía invitar a probar los
chicharrones, a quienes habían ayudado apisonar las uvas en los lagares, cuando
se destilaba el pisco en las falcas o alambiques. Se llama chicharrón al pisco
que en alto grado comienza a destilar. Es agradable pero trepador. El que sabe
solo lo prueba y espera que se ponga a punto, más o menos de 20° grados.
Cuando se retiraban los invitados, a cada uno
le daban una sapa, o botella de pisco, como retribución a su colaboración.
Todos volvían a sus casas a medianoche por el callejón que va al cementerio. Don
Fred Caycho andaba medio retrasado en la hora, a mitad del camino vio a un
hombre recostado a una pared. Al entablar conversación bebieron pisco de la
sapa, caminaron un trecho no tan pequeño, el músico acompañado del extraño
llegaba al pueblo, según creía él, cuando cayó a una zanja exclamando el nombre
de Dios. El ocasional “amigo” desapareció dejando en el ambiente un olor a
azufre quemado.
Fred, al incorporarse se vio solo, en un
descampado lugar distante de Flores. Despavorido, con los pelos de punta,
corrió rezando, saltando acequias, adobones de los huertos y cementeras, en
dirección a sus casa.
José García Conde
(Folleto:
“Los peleadores y otros relatos florinos”)
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