martes, 3 de noviembre de 2026

EL FALLECIMIENTO DE ABRAHAM VALDELOMAR

 

EL FALLECIMIENTO DE ABRAHAM VALDELOMAR

Detalles de su viaje, de su fallecimiento y de la ceremonia de sus funerales

(De La Reforma de Ayacucho, de 6 de noviembre)



El distinguido diputado regional por la provincia de Ica, uno de los espíritus más cultos y altruistas, soñador infatigable; poeta netamente peruano, pues todas sus composiciones tienen un sabor nacionalista que les da un sello peculiar, una originalidad característica, Abraham Valdelomar, ha muerto.

Nuestra labor de cronista nos pone al margen de apreciaciones que no sean simplemente informativas; otros más preparados que nosotros harán la apología del distinguido escritor, que al bajar a la tumba ha cubierto con negro crespón las letras peruanas, dejando en ellas un vacío no difícil, sino imposible llenarse.

Su viaje de Lima a Huancayo

El señor Valdelomar, deseoso de conocer la ciudad de Ayacucho, la histórica Huamanga, como él lo decía, no vaciló en emprender viaje a la ciudad de Huancayo, tomando el tren en la estación de Desamparados, donde fue despedido por numerosos amigos y miembros de su familia; durante el trayecto viajó sin la menor novedad hasta la estación de Ticlio, cerca del túnel de Galera, punto más elevado de la línea del Ferrocarril Central, donde cogió un fuerte soroche, llegando a Huancayo en malas condiciones, resolviendo regresar a Lima, porque temía que el soroche en la puna de Alto Pongo, que tenía que atravesar, fuera para él de funestas consecuencias; pero las insinuaciones de sus compañeros de viaje, las bromas de sus amigos y la imperiosa presión del cumplimiento del deber, pesaron más en su ánimo batallador que los peligros del viaje, y así resolvió continuar su marcha a esta ciudad.

De Huancayo a Ayacucho

Efectivamente, el lunes 27 de octubre, a las 8 de la mañana, salían de Huancayo, sin ningún inconveniente. A poco más o menos leguas de esa ciudad, Valdelomar sufre otro accidente: la bestia en que cabalgaba lo tumba, felizmente sin consecuencias; pero produce ingrata impresión en el ánimo del ilustre viajero, y empieza en su alma a germinar el temor a la muerte; es desde este lugar que tiene un funesto presentimiento, que yendo en aumento culmina en Tablachaca, donde echado sobre un pellón, dice a sus compañeros con el alma apenada: "Qué fuese que me muriese aquí", uno de ellos, que profesa un especial afecto por su compañero de viaje, toma en broma las palabras del escritor, y tratando de disipar las penas de su alma, le contesta: "Qué más quisieras. Tú eres excéntrico, bohemio; te haríamos un entierro digno de ti: taladraríamos esa roca, esa peña viva la cavaríamos sepultándote en sus entrañas, y pondríamos el siguiente epitafio: Aquí yacen los restos del Conde de Lemos, que murió de flojo". Ocurrencia que causó hilaridad y tuvo la virtud de variar al preocupado espíritu del viajero.

Valdelomar en Marcas

En este lugar que, como saben nuestros lectores, está a un día de camino de Ayacucho, los viajeros descansaron, con el fin de almorzar. Valdelomar se retiró por breves instantes de sus compañeros y volvió profundamente preocupado: estuvo largo rato con la mirada fija y hablando consigo mismo; en seguida pidió flores, las puso alrededor de su cama y se echó a dormir breves momentos; después despertó y manifestó a sus compañeros el deseo de quedarse hasta el siguiente día, con el fin de escribir, pero éstos, lejos de acceder a ello, lo obligaron a continuar el viaje, y así, sin ningún otro accidente, llega a esta ciudad el viernes 31 a las 4 y media de la tarde, en medio de crecida cabalgata, pues numerosos amigos de los viajeros habían salido a recibirlos hasta las afueras de la ciudad.

Valdelomar en Ayacucho

Desde su llegada a la ciudad, el ilustre escritor es objeto de la simpatía de las diversas clases sociales que acuden a su alojamiento del hotel Cosmopolita a darle la bienvenida, muy en especial los numerosos amigos con que contaba el extinto en esta ciudad; pronto se ve, pues, rodeado de amigos y admiradores, a quienes ofrece desarrollar un vasto programa de conferencias, adecuadas a las diferentes capas sociales. En la noche se instalaba la primer junta preparatoria. Valdelomar es elegido secretario del congreso. Antes de su elección, con la gentileza que caracterizó siempre todos sus actos, expresó en términos sencillos y elocuentes el saludo de la ciudad de Ica a la de Ayacucho, recibiendo una gran ovación al finalizar su bello discurso. El 1° del presente, al día siguiente de su llegada, se instala el congreso; y Valdelomar, en su calidad de secretario, da lectura al decreto de convocatoria; se nota en él suma nerviosidad; uno de sus compañeros de cámara le hace notar esta circunstancia; Valdelomar sonríe con tristeza de impenetrables alcances. Concluida la ceremonia de instalación y desfile de las fuerzas se dirige a su alojamiento y manifiesta su deseo de conocer un farmacéutico; pocos instantes después, llega un oficial a invitarlo a comer, en nombre del coronel Bonilla.

Valdelomar pide su capa y se la pone; pero acto continuo la rechaza y encarga al empleado le lleve al hotel donde va a comer; su estado de nerviosidad se hace, una vez más, visible. En seguida se dirige al hotel, donde el oferente le esperaba; saluda a todos los presentes; se sienta inquieto, mortificado; después manifiesta su deseo de salir por breves instantes al interior del establecimiento, y así lo hace, acompañado por un oficial, que lo condujo hasta la puerta que da comienzo a la escalera trágica; allí se detiene y dice a su compañero que agradece su compañía y le manifiesta su deseo de quedar solo, ofreciendo volver en el acto a la mesa donde lo esperan a comer.

Valdelomar es hallado tendido en la escalera

Como transcurriese largo rato y el escritor no apareciese, se dirige el dueño del Hotel Bolognesi al lugar donde había sido conducido momentos antes, y con gran sorpresa, halla a Valdelomar tendido de espaldas en la escalera y quejándose de fuertes dolores en la columna vertebral; inmediatamente da aviso y es recogido con todo cuidado por todas las personas que se hallaban en el hotel y conducido a una de las habitaciones, donde acuden en el acto los médicos doctores Alarcón, jefe de la sanidad militar; García del Barco y Canales. Estos facultativos desde el instante en que lo vieron manifestaron que el caso era grave y que harían lo posible por salvarlo. Efectivamente, pocos instantes después, comienza a apoderarse la fiebre del paciente; sus extremidades inferiores no funcionan; tampoco los órganos principales de la digestión y vejiga; frecuentemente siente que se ahoga, delira; su estado es gravísimo.

La noticia de su caída cunde rápidamente en toda la ciudad; todas las clases sociales, sin distinción alguna, acuden frecuentemente a informarse de la salud del huésped distinguido, cuya vida preciosa se agota a cada instante; sin que los cuidados de los médicos y las atenciones de toda la sociedad sean suficientes para salvarlo de la muerte.

Como la gravedad del enfermo requería cuidados esmerados, imposibles de verificarse en un hotel, el presidente del congreso Dr. Velarde Álvarez, que desde el primer momento se preocupó de dictar todas las medidas que el caso requería, consiguió la traslación del paciente a la casa contigua, ocupada por el señor Huarote Ayvar, quien con toda gentileza accedió a la petición del presidente del congreso. En este local se constituyó una de las enfermeras que presta sus servicios profesionales en el hospital de San Juan de Dios y que fue enviada por el director de la beneficencia, señor Alberto Arca; también se constituyeron dos soldados de la sanidad militar, y los señores representantes acordaron relevarse por turno, de día y de noche, para atender a las necesidades y cuidados del enfermo.

Valdelomar fallece

A las 2 de la tarde del día 3, anotaba una ligera mejoría, que causó grata impresión en los presentes; el enfermo pidió leche, y mientras la traían uno de sus compañeros de cámara le dijo que estaba muy mejor, a lo que contestó el escritor con profunda convicción: "No, estoy muy grave; yo me muero". Efectivamente, instantes después le sobrevenía fuerte ronquera, perdía el conocimiento, ya no se daba cuenta de la leche que le hacían beber, y cinco minutos después sin los crueles estertores de la agonía, sin un movimiento, transponía el umbral de la vida y penetraba en los obscuros e insondables arcanos de la muerte, dejando tras sí una senda llena de glorias, llena de ejemplos, de abnegación, fe, patriotismo e idealismo dignos de imitarse.

En el instante en que el médico declaró que Valdelomar era ya cadáver, todos los presentes: representantes a congreso y particulares, sintieron la más profunda pena: pálidos, inmóviles, como si aún dudasen de la amarga realidad que tenían a la vista, permanecían fijas las miradas en los restos venerables del camarada querido, que de manera trágica los dejara cuando en su talento y patriotismo tenían cifradas grandes expectativas de colaboración en el seno del congreso.

La fatal noticia se esparció inmediatamente en la ciudad entera; la más profunda pena se notaba en todos los semblantes de los transeúntes, que acudían presurosos a cerciorarse de la amarga e irremediable realidad, al mismo tiempo que las campanas de toda la ciudad doblando a muerte con sus tristes tañidos, comunicaban a todos los ámbitos de Ayacucho que una terrible desgracia se cernía sobre la ciudad; que acababa de bajar a la tumba uno de sus más ilustres huéspedes.

A la casa donde yacían los restos inanimados del Conde de Lemos acudían infinidad de personas, presas de profundo dolor; pero llevando todavía en el corazón un rayo de esperanza, esperanza que pronto se disipaba ante la terrible realidad.

La sesión de congreso

A las 3 de la tarde se reunió el congreso con asistencia de todos sus miembros.

El presidente, doctor Francisco Velarde, dio cuenta al congreso, en frases sentidas, el fallecimiento del diputado por Ica, y levantó la sesión en señal de duelo, no sólo el del fallecimiento, sino también los subsiguientes, hasta el día de la inhumación de los restos del malogrado representante.

La conducción de los restos al local del congreso

Desde el instante en que se realizó el fatal desenlace, se empezaron a tomar las medidas indispensable para proceder a la conducción de los restos al local del congreso. Los compañeros de viaje del malogrado poeta acordaron conducir el cadáver en hombros al local del congreso; pero la juventud ayacuchana, que había tomado igual acuerdo, mandó una comisión a suplicar a los señores antes mencionados tuvieran la gentileza de acceder a que ese honor cupiese a la juventud ayacuchana, petición que fue atendida. Efectivamente, a las 8 de la noche era colocado en el ataúd, vestido de rigurosa etiqueta, el cadáver de Valdelomar; a las 9 p.m., la casa mortuoria se encontraba atacada de un gentío enorme, que, sin distinción de clases sociales, había acudido a la ceremonia de traslación de los restos. A las 10 de la noche salió la caja mortuoria, conducida por la juventud ayacuchana en medio de un acompañamiento jamás visto en Ayacucho: escoltaba una compañía del regimiento de caballería No. 7, con banda y bandera, hasta el local del congreso, donde fue colocado en una severa capilla ardiente, estableciéndose inmediatamente la guardia de honor de gran parada y el turno de sus compañeros de cámara.

El embalsamamiento

A las 9 de la mañana del día 4 se procedió por los médicos doctores Demetrio García del Barco y Fortunato Canales, al embalsamamiento del cadáver, acto que fue presenciado por una comisión especial de la cámara y por algunas personas interesadas en conocer el resultado de este acto. El embalsamamiento fue llevado a cabo con el más absoluto acierto y escrupulosidad, por los profesionales mencionados; del resultado daremos cuenta en nuestro próximo número, pues aún no ha sido elevado el informe respectivo de los facultativos.

En este acto también fue sacada la máscara del malogrado representante, por uno de los artistas de esta ciudad, que a decir de personas entendidas en esta materia, realizó un trabajo perfecto digno del merecido elogio. Terminado el embalsamamiento; fue nuevamente vestido en traje de etiqueta y colocado el cadáver descubierto en el catafalco donde permaneció hasta el momento de su traslación al templo de la catedral.

Los aparatos florales

Una prueba elocuente de la manifestación del pesar intenso que ha sentido toda la sociedad ayacuchana con la desaparición de Valdelomar, es sin duda alguna la gran cantidad de aparatos florales que se han remitido a la capilla ardiente y cuya relación damos en otro lugar; siendo de admitir que para la construcción de coronas y cruces se han tenido que salvar grandes dificultades; porque con motivo de la romería al cementerio el día 3 se habían casi agotado las flores en los escasos jardines con que cuenta Ayacucho.

La traslación de los restos

Desde las primeras horas de la mañana del día 5 se notaba gran movimiento en la población ayacuchana que se preparaba a asistir en masa a la traslación de los restos al cementerio general. Efectivamente; a las 9 de la mañana llegaban los representantes y la comisión de policía del congreso, en traje de rigurosa etiqueta, la corte superior; en comitiva oficial; el comandante general, prefecto accidental del departamento, jefes y oficiales francos de la guarnición, cabildo eclesiástico, comisiones especiales de la municipalidad, beneficencia, junta departamental, club "9 de Diciembre", sociedad de obreros, en corporación con su estandarte e insignia, y todas las clases sociales sin distinción alguna. A las 9 y minutos de la mañana se inició el desfile, que presentaba un imponente golpe de vista como jamás ha presenciado Ayacucho; las calles se hallaban absolutamente congestionadas de concurrentes, los balcones del tránsito totalmente ocupados por el bello sexo ayacuchano; que al paso de los restos ilustres depositaban una lágrima como último homenaje de su afecto y pesar.

Al llegar a la Plaza de Armas, las fuerzas del ejército, que se encontraban formadas de gran parada, en todo el cuadrilátero, a las órdenes del teniente coronel don José Vallejo, comandante del regimiento de caballería, número 7, recibió el ingreso de los restos tocando la marcha fúnebre respectiva. En el trayecto tomaron las cintas el prefecto del departamento, el presidente de la corte superior, el comandante general, presidente del congreso y los representantes y personas visibles de la localidad. En la catedral fue recibido por todo el cabildo eclesiástico, presidido por el señor obispo de la diócesis.

Concluida la ceremonia fúnebre en la catedral, se trasladaron los restos al cementerio general; el ataúd fue conducido por la juventud que, como hemos dicho anteriormente, había solicitado se le diese la preferencia para su conducción. Al salir el ataúd de la catedral, la Plaza de Armas presentaba un imponente golpe de vista por el enorme gentío de todas las clase sociales congregado con el fin de tributar su último testimonio de afecto al noble extinto. A los acordes de la marcha fúnebre fue conducido a su última morada el ya inerte cuerpo del insigne escritor, del prosador inimitable. Durante el trayecto y en las esquinas que median entre el Parque y la Buenamuerte, hicieron uso de la palabra las siguientes personas: Señor Velit, diputado regional por Chincha a nombre del congreso; señor Hernández diputado por Lima, a nombre del mecenazgo y del Ateneo; diputado por Lima, a nombre del periodismo y del Ateneo; alcalde de Ayacucho, director de Beneficencia, señor Alberto Arca, señor Escribens, diputado por Lima, señor Castro, diputado por Huancavelica, doctor Sánchez Palacios, diputado por Canta, señor Manuel Bustamante, director del centro escolar, normalista, señor Gustavo Castro.

La mayoría de las personas siguieron hasta el cementerio general, donde guardaron inhumados los restos del extinto, y que serán guardados por la sociedad ayacuchana, con fervoroso culto cual merecen los restos del soñador e idealista infatigable.

jueves, 29 de octubre de 2026

Las brujas de Cachiche y la tradición literaria iqueña.

 

"Entre la realidad y la ficción: Las brujas de Cachiche y la tradición literaria iqueña"




1. Introducción

  • Contextualización geográfica y cultural: El Pueblo de Cachiche es un lugar emblemático de Ica, famoso tanto por la calidad de sus productos agrícolas (sus sabrosos dátiles, uvas, mangos e higos) como por su profunda asociación popular con la hechicería.

Según las investigaciones del lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino, en la lengua puquina (o pukina), la palabra cachi significa cerco.

Detalles de la propuesta:

Diferencia con el quechua: En quechua, cachi se traduce habitualmente como sal. Sin embargo, Cerrón-Palomino demuestra que al analizar topónimos andinos (nombres de lugares) compuestos con este término, la traducción como "sal" carece de sentido lógico geográfico.

Ejemplo toponímico:

  • Hachacachi (en Bolivia y Perú): no significa "sal grande", sino cerco grande (jacha = grande, cachi = cerco).
  • Titicachi: interpretado como cerco del sol (titi = sol, cachi = cerco).

Dándole el significado oportuno en el presente año y día, Cachiche viene a ser el lugar donde te atrapan o logran tenderte el cerco para amarrarte, acorralarte por las buenas o las malas, no olvidemos que el Pukina fue la lengua secreta de los Incas, utilizada por la nobleza y los sacerdotes. La ubicación del lugar cerca a los cerros de arena y piedra, cuya naturaleza va tejiendo un cerco al valle iqueño, por Ocucaje, Santiago, Pueblo Nuevo, Pachacutec, Los Aquijes, Parcona , Tinguiña y Los Molinos. Cobra vigencia las investigaciones que señalan, el nombre de Ocucaje a la llegada de los españoles se le conocía como: “OKACHI”. Concluyo diciendo, en todo el valle que conforman la Provincia de Ica, tal como lo demuestran las narraciones, mitos, leyendas, costumbres y tradiciones, existen hombres y mujeres que aún se dedican al oficio de curanderos o brujas.

María Rostworowski (1915 – 2016), en su libro “Ensayos de historia andina II. Pampas de Nasca, género, hechicería. Escribe: “Con la extirpación de las religiones nativas, los sacerdotes andinos se vieron forzados a pasar a la clandestinidad. Los frailes durante los procesos contra la idolatría los llamaron hechiceros y a las mujeres brujas. Con el tiempo los varones tomaron los nombres de curanderos o de maleros, como se les conoce hoy día; mientras las mujeres para no ser consideradas brujas habrían sido llamadas viudas”

José Hernández Calderón, en su libro “Vocablos de Ica” manifiesta que el nombre CACHICHE proviene de Cachi = sal.

Desde 1835 la tradición oral, el folclore y la literatura peruana (encarnada en la obra de Ricardo Palma) han inmortalizado el mito de las brujas de Cachiche. “El padre Fray Ramón Rojas de Jesús María fue hasta Cachiche a construir una iglesia, convenía exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo decía que las brujas endemoniadas se daban cita bajo las palmeras”, según don Ricardo Palma, Ica fue conocida como: Tierra de buenas uvas y eximias brujas.

2. Cachiche en la Literatura y La Tradición

  • Sinónimo de hechicería: Destaca en la tradición popular y literaria "Cachichana y bruja son sinónimos". Palma señala de forma jocosa que nadie puede visitar Cachiche en busca de sus dátiles o sus higos (los cuales describe comparándolos con los de Vizcaya) sin regresar "maleficiado".

CACHICHE es el nombre con el que se conoce popularmente a Santa Rosa de Cachiche, un místico pueblo ubicado en la provincia de Ica, Perú, famoso por su histórica vinculación con la hechicería, el esoterismo y la medicina natural. La tradición relata que durante la época del Virreinato, diversas mujeres europeas perseguidas por la Santa Inquisición se refugiaron en esta zona desértica para continuar practicando la alquimia y rituales ancestrales.

• Julia Hernández Pecho: Considerada la "bruja mayor" de la localidad, fue una curandera que vivió hasta los 101 años, otros señalan que llegó a los 106, para asociarlo AL NÚMERO DE LA BESTIA; PERO NO LO LOGRARON. YA QUE ELLA PRACTICABA LA MAGIA BLANCA. Su especialidad eran los brebajes para el amor y la sanación. Hoy en día, su efigie en bronce es el centro de atención del pueblo, y los lugareños afirman que las aves que se posan allí son antiguas hechiceras reencarnadas.

• La Palmera de las Siete Cabezas: Es una peculiar palmera cuyos troncos crecen retorcidos de forma serpentina a ras del suelo. La leyenda urbana cuenta que Julia Hernández lanzó una maldición antes de morir: si la séptima cabeza de la palmera lograba crecer, el pueblo se inundaría por completo. En enero de 1998, la profecía cobró fuerza cuando la séptima cabeza brotó y coincidió con el devastador desborde del río Ica. Desde entonces, los pobladores cortan ese brote de forma constante para evitar nuevas catástrofes.

• Turismo Místico: Actualmente el lugar opera como el Parque Temático Brujas de Cachiche, atrayendo a miles de viajeros interesados en la medicina alternativa, lectura de cartas, rituales esotéricos y la compra de amuletos y pócimas tradicionales.

Las primeras brujas en nuestro país fueron mujeres europeas que, utilizando sus conocimientos de la alquimia, de recetas mágicas y de hechizos, se dedicaron a las prácticas maléficas. Es por ello que, muchas de ellas para evitar la persecución y tortura de la santa inquisición huyeron y se refugiaron en Cachiche para continuar sus prácticas de magia negra. En Ica hubo muchas personas a quienes se les llamó las brujas de Cachiche, en primer lugar, tenemos a Doña Manonga llamada “la lechuza”, Doña Dominga conocida como “Ña Minguita”, Doña Melchorita conocida como “La Negra”, Doña Irene conocida como “La Curuja” entre otras. Aquí se reunían todas las brujas de Ica y sus distritos como salas Guadalupe, San Juan Bautista, Pachacútec, Santiago, Ocucaje y Los Molinos. Las reuniones eran en la que actualmente se encuentra levantado el monumento de la bruja de Cachiche; conocida a nivel nacional e internacional como la “Doctora Corazón” era muy conocida por sus famosos amarres y brujerías, ella practicaba la brujería blanca y la brujería negra. Dentro de los trabajos más solicitados estaban la invocación a lucifer con ritos y conjuros tan macabros para lograr el cariño de una doncella, por medio de un filtro amoroso, un amuleto o un polvo mágico, para ello se sometían a las peticiones que hacía la hechicera que era entregar el alma del peticionario al diablo en cien años (sin darse cuenta de que unos de los años del diablo, equivale a una de nuestras horas, es decir que solo iba a gozar cien horas y después, todo él, se iba al infierno).Muchas de las brujas alimentaban sus poderes ocultos con las fuerzas de los espíritus de antepasados o demonios, quienes utilizaban la magia negra para dañar a la persona que le indicaban. Estas brujas eran buscadas por personas sin escrúpulos. Algunas de ellas elaboraban menjunjes para convertir en animales (gato, perro, chancho o pavo). Por otra parte, existió otro grupo de brujas que más que brujas eran curanderas que vivían en el centro del pueblo de Cachiche y se les veía barrer el patio de sus casas por las mañanas, estas mujeres poseían el conocimiento para curar ciertas enfermedades, recomendaban tomar mucha agua de hierbaluisa para de evitar los males estomacales. Hoy se sabe que toda persona que constantemente lo consume evita padecer cáncer al estómago. Las rezadoras curaban el mal de ojo, influencia maléfica, que según se cree la ejerce una persona sobre otra, mirándola intensa y penetrantemente a los ojos, causándole consiente o involuntariamente dolencias físicas, náuseas, dolores de cabeza y diarreas; a fin de contrarrestar este mal debían ponerle un listón rojo. El rezador comenzaba persignado al ojeado, luego hacía cruces en el aire a la vez que rezaban el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo, una vez terminado los rezos el paciente sanaba como si fuera un milagro divino. El llamador cuando una persona se asustaba y su alma salía de su cuerpo, él iba a las huacas y la “llamaba”a fin de que volviera al cuerpo del que invocaba. Se dice que Don Fernando León de Vivero visitó el lugar de Cachiche, quien fue militante aprista que ocupó cinco veces la presidencia de la Cámara de Diputados del Congreso de la República, por lo que se le conoce como el "Patriarca Iqueño". Don Francisco León de Vivero, a los 14-15 años, era un joven que hablaba de forma entrecortada, llegó a manos de la bruja quien lo curó y, además, le auguró que va a convertirse en un gran profesional. Al fallecer la bruja Julia Nazaria Hernández Pecho Viuda de Díaz, a los 101 años debido a un paro cardiaco, Don Fernando León de Vivero, mandó a construir un monumento en honor a la bruja que le devolvió el habla. Este monumento está compuesto por un búho que significa inteligencia, sabiduría, brujería blanca y una calavera que significa maldad, hechicería, brujería negra, sus brazos están en forma de “V” que significa victoria y veneración.

HECHIZOS Y BRUJERIAS (Francisco Caso, costumbrista)

HERALDA , LA BRUJA (Juan Donaire Vizarreta (Ica, 1919 – 1997) Aquí logra plasmar en palabra escrita las supersticiones y miedos del imaginario popular guadalupano.

MALACO, EL BRUJO DEL PAJONAL (José Vásquez Peña….Lo fantástico y lo real maravilloso.)

"La niña de los ojos más poderosos del mundo" es un cuento regional del iqueño José Vásquez Peña (Ica, 1946) que explora el misticismo y la tradición oral de la región de Ica. La narración describe de manera mítica el nacimiento de la protagonista Romelia Flores, cuya mirada al abrir los ojos por primera vez tras nueve meses de oscuridad hizo estallar los focos de la sala de partos.

"Manonga arrojada del infierno"

Es un célebre cuento fantástico del escritor y poeta peruano José Vásquez Peña. La obra forma parte de su conocida antología titulada La soledad del viejo huarango, publicada en Lima en el año 1988 por la editorial Duna Encantada.

CUENTOS DE MISTERIO, Ica paranormal, de PETTER ALIAGA.

 

  • La historia de Melchorita Zugaray, citada como la hechicera más famosa de Cachiche en su época, según Las Tradiciones de Palma:
    • El espacio de trabajo: Un cuarto con puerta de pellejo y un lienzo blanco iluminado desde el techo mediante agujeros preparados.
    • Métodos y rituales: Las consultas médicas/místicas (interrogatorio, corte de prendas o cabello, y el posterior desentierro de figurillas de trapo o muñecos atestados de alfileteros).
    • El sincretismo y los conjuros: Los conjuros jocosos y populares registrados por Palma, tales como:

"Patatín, patatín, patatín,

calabruz, calabruz, calabruz,

no hay mal que no tenga fin, si reniego de la cruz."

3. El contexto socio-histórico y la superstición en Ica

  • La Santa Inquisición de Lima y las creencias de la época colonial alimentaron la fama de brujas y curanderos en la Villa de Valverde del Valle de Ica.
  • Personajes populares y botánica mística:
    • Curanderos y astrólogos pioneros (como el curandero de 1611 que predecía aluviones o "avenidas macho").
    • Otras figuras populares de la zona: Ña Manonga Lévano (comadrona que usaba un sombrero místico), Ña Dominguita (relacionada con las flores color oro del Padre Guatemala en el beaterio del Socorro), y Don Jerónimo Illescas ("Ño Chombo"), conocido como un "brujo aristocrático" por leer las cartas.
  • Contraste social: Reflexionar sobre la delgada línea entre la fe popular, los remedios medicinales con hierbas y las acusaciones de brujería que a veces derivaban en castigos o persecuciones violentas.

4. Reflexión final y Conclusiones

  • Cachiche hoy: Cómo la literatura ayudó a convertir a Cachiche en un hito de la identidad, el turismo y la memoria cultural de la región de Ica.
  • El valor de la tradición oral: Subrayar el valor pedagógico y literario de mantener vivas estas historias que fusionan la picardía, la fe y la rica cultura costeña del Perú.

Ponente: Ladislao Ramírez (Ica, 1964)

Cursó estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar “José Toribio Polo” mostrando desde adolescente su inclinación por la literatura y la historia de Ica. Detenido en un contexto de crisis económica y violencia política cuando era dirigente magisterial. Ha ocupado el cargo de Director en la Institución Educativa San Pedro de Sonconche, también de especialista en la UGEL Lucanas. Actualmente trabaja como docente en una Institución Educativa de la Provincia de Cañete.

Como maestro, ha dedicado su vida a las aulas; como escritor, ha dedicado su talento a los olvidados. Su trabajo literario es un puente entre el campo y la ciudad, entre la tragedia y la esperanza. Viene realizando todo un trabajo de rescate de la oralidad en los diferentes pueblos que se establece por su formación de docente.

Ha publicado su novela “Canción del silencio” (2015), “Santa Cruz de Flores breve aproximación antropológica desde la historia, la oralidad y el cuento” (2026) …

domingo, 25 de octubre de 2026

LA NIÑA DE LOS OJOS MÁS PODEROSOS DEL MUNDO

 

LA NIÑA DE LOS OJOS MÁS PODEROSOS DEL MUNDO

Por: José Vásquez Peña


Ya lo había dicho Marcial Ramos.

-          La niña Romelia de sólo mirar revienta las cosas.

Esa tarde lo volvió a repetir, y además agregó:

-         Las plantas que soportan su mirada, se van secando lentamente  hasta volverse amarillas y morir.

Por increíbles, al principio, la gente de Huamanguilla no admitía los sucesos. Hasta el párroco de la Capilla de San Antonio, Anastasio Martínez, santiguándose, con bruscos ademanes, acunó la duda, esa vez que MaitoTubillas le preguntó:

-         Señor cura, ¿por qué será? La niña Romelia, está mañana ha mirao  mis piernas y mis pies, diciendo, qué bonitos zapatos de charol, qué bonito pantalón de chasqui, y ahora me siento chivato maniatao. No puedo caminar.

-         Ave maría purísima- contestó el sacerdote.

Y dale con la mano, desesperada, haciendo la cruz sobre el viento fresco que venía de la quebrada, apenas perceptible. Allá lejos, pasando la Achirana.

-         Son ocurrencias tuyas –continuó- llévate mi bendición y anda con Dios.

Y se alejó por el camino a Orongo, donde tenía que asistir a Bonifacio Anicama que estaba atragantado, otra vez, con un hueso de mango seco y pedía con desesperados gestos los santos oleos, pues de tanto ocurrirle lo mismo, aburrido, decidió dejarse el hueso en la garganta y morir de una vez.

MaitoTubillas pensó que la bendición iba a surtir efecto. Pero no fue así, siguió caminando como si llevara un quintal de algodón sobre los hombros, con las piernas abiertas, rengo, rengo, arrastrando sus zapatos de charol relumbrando sobre el terroso camino, igual que luciérnagas a pleno sol.

Y así camino durante varios días, hasta que un miércoles encontró con el gringo Navea, que al verle caminar de ese modo raro, desde su camioncito Ford, sin bajarse, porque si no después tenía que darle manizuela, le recomendó:

-         Cholo, te han ojeado. Anda donde Juan Cuco para que te  rece.

Queriendo y no queriendo, Maito, llegó a la casa del curandero y adivino del caserío. Excelente rezador, también dicen que era.

Y salió sano, de la casa rojo vivo, como atleta preparado para competir en carrera de resistencia. Juan Cuco, entre bostezos y lágrimas, le había dicho:

-         La niña Romelia, cuando mira con atención y concentra  su mirada en alguna parte del cuerpo, o en cierta cosa, lo trastorna todo. Otros, han venido con fuerte dolor de cabeza y hasta cuy he tenido que pasarles para que se les quite el ojo.

Fue entonces que Maito recordó una conversación casual de su padre con su madrina:

-         Cuentan que cuando Romelia Flores, allá en Ica, abrió los ojos por primera vez, después de nueve meses de oscuridad, estallaron los focos de la sala de partos, y los pedacitos se fueron volando por toda la ciudad. La gente los veía circular sin explicarse que había sucedido. Los pedacitos de las bombas de luz llegaron desde el antiguo Hospital hasta el confín sur, a tres cuadras de la Iglesia del Luren, y se alojaron en una zona baldía, entre puquiales. Recuerdo que la partera Huapaya, que le ha jalao las patas a muchos iqueños para que lleguen a este mundo, me refirió que ese día tuvo que terminar de atender el parto, encendiendo cachirulos, para decirle finalmente a Doña Natalia, que aún sentía espinas en el vientre: ha sido una robusta niña, blanca, con ojos traviesos que no le paran de bailar. Ella misma, la Huapaya, me lo dijo.

De esto ya hace algunos años.

Y en otra ocasión, Maito, oyó decir que la niña Romelia había sido castigada en el colegio, por traviesa. Una Mañana fue llevada a la Dirección y arrodillada en garbanzo seco. Como si nada de lo que ocurría a su alrededor le concerniese, ella miraba, muy seria, el cuarto y los enseres que allí habían. Detrás de la aparente seriedad se ocultaba, retozona, una sonrisa. Vaciló un instante y depositó su mirada en un hermoso florero de porcelana china, de varios colores, con rosas y otros adornos; estaba sobre el escritorio. La Directora, Margarita Santana, diligente, revisaba papeles. La niña Romelia siguió  mirando y el florero  ¡Bandangán!  que vuela en mil pedazos, inundando lo que allí había amontonado, desde el acta de fundación del colegio hasta la partida de nacimiento del último niño matriculado. Romelia ven rápido. Ayúdame a secar, le dijo la Directora, amable, asustada, desesperada. Pero ya los papeles eran un amasijo completo. Y Romelia que ya iba conociendo que sus ojos lo podían todo, se dijo: ¡Uf, la reventé! Y con el alboroto y los gritos. Llamando a todos los profesores para que ayuden, terminó el castigo.

De ahí para acá, los hechos se sucedieron.

Y  la fama de la niña Romelia iba creciendo. En Huamanguilla. Todos los pequeños y la gente mayor que supusieron serían afectados; así como las cosas que pudieron ser objeto de la curiosidad de Romelia, lucían un enorme listón rojo. Para que no me ojeen, decían.

Naturalmente, había gente que no creía en el poder de la niña Romelia, Como Raymundo de la Sota, hacendado, ricachón, incrédulo, que cierta mañana despertó a todo Huamanguilla con sus gritos:

-Mi chancha ha parido trece chanchitos, hermosos. Vengan a mi hacienda a verlos. Invitaré pisco para celebrar.

Y la noticia se esparció.

Durante varios días los campesinos desfilaron a conocer los chanchitos.

Le recomendaron a Don Raymundo:

-          Póngale un listón rojo a cada uno, Don Ray.

-          ¡Bah! Esas son creencias de cholos.

En uno de los días de visita, Romelia fue llevada por Amador Flores, su padre, a la feria porcina. Así terminó Don Raymundo llamando a su exposición, que promocionó incluso en el Diario  La  Opinión de Ica.

Llegó Romelia en el momento que los cerditos eran amamantados y la chancha había desaparecido bajo los hambrientos vástagos.

Con la candidez propia de los niños, se ilusionó con el tierno cuadro y dijo:

-          ¡Papá, mira que lindos son los chanchitos coloraos!

Marcial Ramos que los había acompañado, intervino con solemnidad de investigador:

-         Digo -dijo- que mientras la niña Romelia mira, salen de sus ojos finísimos rayos de candela que se meten en el cuerpo de los chanchitos

Don Amador, que era a quien se dirigía, le dijo

-          Tú, y tus raras explicaciones. Vamos.

Y se fueron.

No sólo de la hacienda, sino también de Huamanguilla porque Don Raymundo andaba buscando, horas después, quién había “ojeado” a sus chanchitos que fueron enterrando el hocico, uno por uno, en el lodazal del chiquero, y allí quedaron para siempre, pese a los esfuerzos del rezador que fue llamado de urgencia.

La huída finalizó en un naciente barrio de Ica, a tres cuadras de la Iglesia del Señor de Luren.

La tarde siguiente con la nostalgia a flor de piel, Don Amador Flores, le repetía a la niña Romelia la usual advertencia:

-         No quiero problemas, hija. No prestes atención ni a la gente ni a las cosas, sino tendré que ponerte anteojos negros, muy negros, para que no salgan rayos de candela de tus ojos.

La niña Romelia obedecería sólo hasta cuando su curiosidad y su rebeldía así lo permitieran.

Pero al principio fue así.

Se dedicó a escrutar la nada.

Sus miradas iban dirigidas al espacio, sobre todo al viento de la tarde que le traía recuerdos del verdor de los paltos de Huamanguilla. Concentró sin saberlo su energía síquica por mucho tiempo.

Una mañana, acostumbrada como estaba al poco ruido del gentío del barrio, donde ya se habían levantado muchas casas modestas, se extrañó por el bullicio de tropel y salió, escuchando:

-         Ha nacido un muro. Ayer no estaba allí. Ahora, como una muralla divide nuestro barrio pobre de la lujosa urbanización Luren.

-         Debemos derribarlo.

Seguía gritando la gente.

La niña Romelia salió a reunirse con ellos.

Sus ojos se posaron fijamente en el muro.

 

·          *La niña de los ojos más poderosos del mundo, es un cuento publicado en el Libro La soledad del Viejo Huarango.

·          José Vásquez Peña.  La Soledad del Viejo Huarango.  Duna Encantada  Ediciones.  Lima, 1988.

lunes, 12 de octubre de 2026

Llamado a algunos doctores José María Arguedas (Marzo, 1966)

 

Llamado a algunos doctores

José María Arguedas (Marzo, 1966)


A Carlos Cueto Fernandini y John V. Murra

 

Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de cambiar la cabeza por otra mejor.

Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el de un toro grande al que se degüella; que por eso es impertinente;

Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros; doctores que se reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se vuelven amarillos.

Que estén hablando, pues; que estén cotorreando si eso les gusta.

¿De qué están hechos mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi corazón?

 

Los ríos corren bramando en la profundidad. El oro y la noche, la plata y la noche temible forman las rocas, las paredes de los abismos en que el río suena; de esa roca están hechos mi mente, mi corazón, mis dedos.

¿Qué hay a la orilla de esos ríos que tú no conoces, doctor?

Saca tu largavista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.

Quinientas flores de papas distintas crecen en los balcones de los abismos que tus ojos no alcanzan, sobre la tierra en que la noche y el oro, la plata y el día se meezclan. Esas quinientas flores son mis sesos, mi carne.

¿Por qué se ha detenido un instante el sol, por qué ha desaparecido la sombra en todas partes, doctor?

Pon en marcha tu helicóptero y sube aquí, si puedes. Las plumas de los cóndores, de los pequeños pájaros se han convertido en arco iris y alumbran.

Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol en colores; en flor se han convertido la negra ala del cóndor y de las aves pequeñas.

Es el mediodía; estoy junto a las montañas sagradas; la gran nieve con lampos amarillos, con manchas rojizas, lanza su luz a los cielos.

En esta fría tierra siembro quinua de cien colores, de cien clases, de semilla poderosa. Los cien colores son también mi alma, mis infatigables ojos.

Yo, aleteando amor, sacaré de tus sesos las piedras idiotas que te han hundido.

El sonido de los precipicios que nadie alcanza, la luz de la nieve rojiza que, espantando, brilla en las cumbres;

el jugo feliz de millares de yerbas, de millares de raíces que piensan y saben, derramaré en tu sangre, en la niña de tus ojos.

El latido de míriadas de gusanos que guardan tierra y luz; el vocerío de los insectos voladores, te los enseñaré, hermano, haré que los entiendas;

Las lágrimas de las aves que cantan, su pecho que acaricia igual que la aurora, haré que las sientas y oigas.

Ninguna máquina difícil hizo lo que sé, lo que sufro, lo que del gozar del mundo gozo.

Sobre la tierra, desde la nieve que rompe los huesos hasta el fuego de las quebradas, delante del cielo, con su voluntad y con mis fuerzas hicimos todo esto.

¡No huyas de mí, doctor, acércate! Mírame bien, reconoceme. ¿Hasta cuándo he de esperarte?

 

Acércate a mí; levántame hasta la cabina de tu helicóptero. Yo te invitaré el licor de mil savias diferentes;

la vida de mil plantas que cultivé en siglos, desde el pie de las nieves hasta los bosques donde tienen sus guaridas los osos salvajes.

Curaré tu fatiga que a veces te nubla como bala de plomo; te recrearé con la luz de las cien flores de quinua, con la imagen de su danza al soplo de los vientos; con el pequeño corazón de la calandria en que se retrata el mundo; te refrescaré con el agua limpia que canta y que yo arranco de la pared de los abismos que tiemplan con su sombra a nuestras criaturas.

¿Trabajaré siglos de años y meses para que alguien que no me conoce y a quien no conozco me corte la cabeza con una máquina pequeña?

 

No, hermanito mío. No ayudes a afilas esa máquina contra mí; acércate, deja que te conozca; mira detenidamente mi rostro, mis venas; el viento que va de mi tierra a la tuya es el mismo; el mismo viento respiramos; la tierra en que tus máquinas, tus libros y tus flores cuentas, baja de la mía, mejorada, amansada.

Que afilen cuchillos, que hagan tronar zurriagos; que [a]masen barro para desfigurar nuestros rostros; que todo eso hagan.

No tememos a la muerte; durante siglos hemos ahogado a la muerte con nuestra sangre, la hemos hecho danzar en caminos conocidos y no conocidos.

Sabemos que pretenden desfigurar nuestros rostros con barro; mostrarnos así, desfigurados, ante nuestros hijos para que ellos nos maten.

No sabemos bien qué ha de suceder. Que camine la muerte hacia nosotros; que vengan esos hombres a quienes no conocemos. Los esperaremos en guardia; somos hijos del padre de todos los ríos, del padre de todas las montañas. ¿Es que ya no vale nada el mundo, hermanito doctor?

No contestes que no vale. Más grande que mi fuerza en miles de años aprendida; que los músculos de mi cuello en miles de meses, en miles de años fortalecidos, es la vida, la eterna vida mía, el mundo que no descansa, que crea sin fatiga; que pare y forma como el tiempo, sin fin y sin principio.

 

Marzo, 1966.

domingo, 11 de octubre de 2026

Carta enviada por Abraham Valdelomar a José Torres Vidaurre en 1919.

 


A JOSÉ TORRES VIDAURRE

[Ica, 1° de agosto de 1919]

 

Yo quise ser el Diógenes de nuestro tiempo, y entre la trailla de cholos piojosos y de zambos grajientos que nos quitan la vereda a título de intelectuales llegó hasta a apagárseme el farol. Encendí, entonces, con heroica pertinacia, una vela de sebo y seguí buscando, buscando... Encontré por todo encontrar Manumisos y Libertos haciendo de señores, frente a Nos sus amos naturales antes de la Constitución de Castilla. Por no desmayar en mi empeño, encendí los faros de mi intuición y los hice agujerear con sus conos de luz los horizontes y, cuando había descubierto y obsequiado a mi pueblo dos o tres poetas y uno o dos prosadores más allá de los muros capitalinos, éstos que creía hombres, a quienes nutrí con la leche de mi arte, cuyo espíritu formé con mi prosa magnífica, con mi verso concreto y hondo, con mi lápiz armonioso y sugerente, con mi verbo estupendo y múltiple, resultaron, apenas, menguados Judas y medrosos San Pedros; vendieron y me negaron a su Maestro... Aún no me curo de esta misión providencial de Colónida; y por ello vengo a apadrinar a esta alma vehemente y juvenil que tiene una ansia infinita de triunfo y una suprema embriaguez de gloria. El pobre niño que estos versos produce cree todavía —¡oh bienaventurado!— en la gloria y en el triunfo. No busquéis en estos temperamentos precoces una técnica perfecta, ni una forma apolínea, ni una armonía orfeica. Buscad en estas almas jóvenes tiernas, más que el carbón, la llama; más que la forma, el fluido; más que el verso, el íntimo ritmo; más que la gramática el instinto de la Belleza. ¡Insensatos! Agradeced a estos luchadores nuevos. Si en todos los pueblos el poeta es un héroe, según Carlyle, en el Perú es casi un Dios. Grecia ofrecía belleza y sus poetas le daban versos; Francia ofrece amor y libertad y sus hombres le dan arte; España ofrece color, valor, sangre y sus artistas le dan toreo y pintura; nuestro país nos da politiqueros, Picasso nos da “Pezuña”, nos da cholos con poncho, nos da pisco, y nosotros le damos versos. ¿Qué pueden exigir de los artistas estos pueblos de “papas a la huancaína”, de calzoncillos con tiritas, de plátanos de la isla y de prendedores de huairuro?

Un coronel de revolución, a quien Satanás esté sancochando en las ardientes calderas de los profundísimos infiernos —salvo que Dios, mi Señor, lo haya perdonado, que lo dudo— fue profesor de Metafísica entre nosotros; y un profesor de Literatura francesa decía haiga, se hurgaba las quechuas narices con el índice y pronunciaba Baudelaire tal como se escribe. Aquí los artistas debíamos usar coches halados por cuadrigas formadas por un político, un catedrático, un “gran bohemio” iqueño y un subprefecto cualquiera. Entre tanto, los optimistas, estos espíritus que hacen vibrar el arpa homérica, estos espíritus selectos que se consumen en la pira violenta de la belleza, estos sacerdotes de armonía, sigan cantando bajo el dombo purísimo del cielo. Siga usted, vehemente y apasionado Torres de Vidaurre, tañendo su dolor y sus ensueños. Días vendrán en que, como dice la Biblia, los esclavos hincarán la rodilla y los elegidos de Jehová se sentarán nuevamente en el trono. El arte tiene dos factores esenciales: la técnica y el espíritu. La técnica se adquiere con el trabajo como el músculo con la gimnasia; pero esa chispa divina que caracteriza al artista no la dan las universidades en los cartones de fin de año. Más que una chispa, es un fanal y en sus versos iniciales ya se anuncian los rayos. Tiene usted veinte años y cuarenta enemigos, ¿puede pedirse más a su edad?

Cuente usted con mi simpatía espiritual y que no se amengüe su admiración entusiasta, justiciera y vehemente por el Conde de Lemos.

Abraham Valdelomar

viernes, 9 de octubre de 2026

Ica, antes de la llegada de los Incas y de los Españoles.

 

CACIQUES Y TEMPLOS DE ICA

ICA PREHISPANICA
CAPITULO I

1.— Panorama.— 2.— Culturas Chinchay-Suyo, Tiawanaco y Nazca.—
3.— Epocas y los periodos culturales.



1.—En la región de la Costa Sur del Perú, a 305 kilómetros por el camino panamericano todo asfaltado, se sitúa la ciudad de Ica, capital del Departamento de su nombre; ella cuenta con varios valles atrayentes por su clima siempre primaveral, lleno de Sol, de ambiente seco y rodeados muchos de ellos de médanos acariciados por los vientos de Sur a Norte, de cerros cisandinos que descienden y se pierden en los desiertos arenosos. Por el poniente se levantan, también, otros cerros como cordilleras marinas que se extienden y nacen desde la Península de Parakas, formando una argolla semicircular a orillas de los zócalos de Mar Pacífico, hasta tocar el cerro de Tunga por la quebrada de Río Grande y prosigue para unirse con las montañas cisandinas de Santa Lucía. Esta configuración, única en la Costa peruana, es lo que ha originado la formación de grandes cuencas, como la de Río Grande, que encierra los valles de Ingenio, Palpa, Nazca y Kapará; la del Valle de Ica se forma de varias cuencas menores en bolsonadas, las cuales, miradas de lo alto de un avión, se parecen a los nudos de un rosario extendido de Oriente a Occidente. La quebrada de Pisco y Chincha, es amplia y se desplaya al Mar sin contrafuertes marinos. Todos los valles que hemos citado están irrigados por ríos que bajan de la sierra, especialmente en las épocas de lluvia.

2.— Dentro de este escenario geográfico se estacionaron varias culturas prehistóricas que han venido sucediéndose unas tras de otras, dejando sus huellas de palacios, ciudades, cementerios, caminos, acueductos, artes e industrias, todo lo cual se denomina técnicamente elementos culturales. Por tanto todo aquel acervo arqueológico, es producto del ingenio y de la mano del hombre. La ciencia que estudia la vida del hombre, con antelación a todo documento histórico, durante el extenso y lejano período del que no llegaron hasta nosotros tradiciones orales ni escritas, se llama PREHISTORIA. Esta ciencia es nueva, del siglo XIX. Por eso los historiadores de antaño intentaron poner historia donde no hay historia; confundieron la Historia con la Prehistoria. A la llegada de los conquistadores españoles a los Valles de Chincha, de Pisco, de Ica, de Nazca y de Acarí, encabezados por don Nicolás de Rivera, el Viejo, el año de 1534, con el propósito de buscar un sitio apropiado para la nueva metrópoli de los españoles, la que intentaron fundar en “Sangallán” de Pisco, es cuando principia la historia de Ica; entonces una organización admirable, tanto en el orden religioso como en el social, agrario y político. La cultura periférica que tuvo contacto con la cultura ibérica fué la “Chinchay-suyo”, confederada por los Inkas, que comprendía toda la Costa hasta Atacama, subdividida en zonas agrarias de arriba y abajo, como: “Urin-Chincha” y “Anan-Chincha” y Urin-Pisko y “Anan-Pisko”; Urin-Ika y Anan-Ika; Kajamarca, Kollao y Palpa.

La división de “Urin” (abajo) y “Anan” (arriba) fue una organización netamente agraria cuyo sistema ya existía en pleno desarrollo mucho antes a la época inkaica. Cada población se componía de familias, (Aillu) que vivían repartidas aisladamente en parcelas agrarias, las mismas que comprendían una “Marka” o territorio agrario, situado, unas veces, en la parte alta, aguas arriba, y otras, aguas abajo, hasta el Mar. Este sistema social agrario no se refiere a la tierra pobre (arriba) ni a la rica (abajo), como algunos historiadores lo explican, tergiversando los hechos, como un sistema engendrado por los legisladores inkaicos. Estos no tuvieron más que aprovechar los adelantos anteriores, los cuales surgieron a fuerza de una serie de casos experimentales.

Los arqueólogos norteamericanos, como Kroeber y Strong, al estudiar los estilos de la cerámica Chincha o Ika, los clasifican así: Early, Late y Middle; o sea, PRIMITIVO, MEDIO y ULTIMO, respectivamente. En cuanto a los orígenes del estilo primitivo no es de desarrollo local sino de la invasión de una cultura netamente Andina, venida del Norte. La expedición arqueológica dirigida por el Dr. Julio Tello, el año de 1937, encontró, en el Departamento de Cajamarca, zona de “Ontuhsa”, fragmentos de cerámica igual a los encontrados en Ica y Chincha en su primera etapa.. Por la quebrada de Huacho, Supe y Paramonga, comprobamos también otros fragmentos de cerámica de su segunda etapa y tercera etapa. Lo que quiere decir que esta cultura, en su radio de expansión, es mucho más extenso al conjeturado por Max Uhle.

Más allá de esta cultura encontramos a otra, la más inmediata: LA CULTURA TIAWANAKO O KOLLA. La difusión de esta cultura corre por toda la meseta de este nombre hasta Pasto, por la región cisandina, aproximándose hasta el litoral del Pacífico; pero a medida que se aleja hacia el Norte va debilitándose. Los restos encontrados en la Hoya del Río Grande de Nazca es una variante del clásico Kolla que se mezcla con el estilo decadente o Híbrido de Nazca. El centro originario de estilo Kolla (¿Kollawa?) se localiza en Kollao y también en Pucará, Sillustani, Juli, Akora y otros lugares del Departamento de Puno. Al infiltrarse esta cultura en el Departamento de Ica, los artistas aprovecharon de los materiales existentes en el medio ambiente, como la arcilla, la pintura y hasta la forma y tamaño de los objetos, sin olvidarse de su estilo dominante, que consistía en representar la clásica cabeza de cóndor, los discos estelares, las líneas en ángulo que se gravan en el monumento lítico de “Kalasasaya”.

Antes de estas y otras culturas en los estratos más profundos, en el mismo escenario geográfico de Ica, encontramos a una de las primeras y más asombrosas culturas prehistóricas que el mundo científico admira como la CIVILIZACION NAZCA, que irradió de Río Grande con caracteres de verdadero Imperio por el Norte hasta Chavín; por el Este hacia la Hoya del Pampas, en el Apurímac; y por el Sur, hasta Majes y Chuquibamba. Esta misma cultura engendró a la de PARAKAS, distinguiéndose ésta de aquélla por el arte textil. Por su evolución progresiva, de lo simple a lo compuesto, los objetos y seres del medio ambiente de la cerámica Nazca decoradas a pincel, pasa a las telas de Parakas. Estas bordadas en colores policromados más vivos, sólo conservan la cerámica en su forma antigua.

3.—A fin de que se vulgarice el papel científico que debe ocupar la CIVILIZACION NAZCA dentro del cuadro general de las demás civilizaciones prehistóricas peruanas, en este capítulo procuraremos sintetizar nuestras opiniones deducidas de nueve años de investigación en el propio terreno de la Hoya de Río Grande, las que ya están ampliamente en nuestro libro inédito “Arqueología e Historia de Nazca”. Sin embargo, no es demás que hablemos en términos generales, siguiendo la clásica división aceptada en tres Etapas culturales peruanas del profesor Tello, La Primera Etapa hemos tenido, para mayor precisión, que subdividirla en dos: LA ARCAICA O MEGALITICA ANDINA, que comprende GAVIN, WANUCO VIEJO, WARI, PUCARA, PRE-TIAWANAKO; Y LA ARCAICA COSTEÑA, que corresponde: NAZCA, PARAKAS, CAVERNAS, Y PRE-MOCHICA. Las dos secciones se diferencian en el material empleado en las construcciones, según el medio Geográfico en que se desarrollan. Así, en la Arcaica Andina el arte lítico de las piedras grandes es vestigio de un arte avanzado, cuyos antecedentes están esparcidos a lo largo de la región Andina. En la ARCAICA COSTEÑA, para apreciar su arquitectura, hay que conocer las tumbas; pues en ellas los adobes, en esta etapa, son odontiformes; los entierros unipersonales, la cerámica incisa, netamente naturalista y policromada.

En la SEGUNDA ETAPA se sitúa el clásico TIAWANACO, MOCHICA, NECROPOLIS DE PARAKAS. Los entierros de cadáveres humanos son en comunidad. No es de admirar que haya puesto en esta etapa a la cultura NECROPOLIS-PARAKAS, por cuanto ésta tiene su antecesor más antiguo: Nazca Arcaico, donde coge el arte de la cerámica clásica del cuarto período de desarrollo y pasa con mayor perfección a las telas de Parakas; entonces, es fácil apreciar la evolución del arte.

En la TERCERA ETAPA están las confederaciones tribales de la cultura RUKANA, de origen netamente Andino; las tumbas de esta cultura en los cementerios de Río Grande son cilíndricas, edificadas con piedras pequeñas y con techos de huarango. La Cultura Chincha o Ika, que aparece después de la de Tiawanaco, su radio de expansión es más extenso y el más periférico y que tuvo contacto con la cultura ibérica en la Conquista. A la cultura Chincha corresponden todas las PIRAMIDES o -'Wakas'-, así denominadas impropiamente por el vulgo. Así, tenemos en Chincha varias pirámides en el fundo algodonero de “Hoja Redonda”, “Tambo de Mora”: “El Centinela” En el valle de Ica todavía quedan algunas de estas interesantes construcciones por las haciendas de “Makakona”, “Los Pobres”, “San Juan Bautista”, “Takaraka”. Empero, éstas, por estar dentro de terrenos de cultivo, tienden a desaparecer año tras año por falta de cuidado por parte del Estado y por el poco interés o escasez de cultura con que miran generalmente los dueños de los fundos o latifundios, prefiriendo derribar pirámides de esta naturaleza o cualquier resto arqueológico, con ansias de extender sus dominios materiales y con miras de sembrar algodón. El oro blanco (como dicen) tiene mayor importancia que conservar un pasado histórico mudo. Téngase presente que todo resto mudo es un nexo elocuente de nuestra vida nacional.

En el año de 1951, en el valle de Ica, en los sectores de Takaraka, Collazos y Makakona, han desaparecido intencionadamente más de diez pirámides y quizás las más importantes en la arquitectura de tipo Chincha. ¿Cuál es el diagnóstico de estas pirámides? El día que se derribó una de estas pirámides, a pocos kilómetros al Norte de Ica en la zona de Collazos, la que tenía doce metros de altura, de forma cónica, ocupando su base un diámetro de cincuenta metros, tuvimos que presenciar el corte horizontal que se hacía de arriba hacia abajo utilizándose para este fin maquinarias especiales, contamos cinco secciones independientes superpuestas unas con otras, las que se componían de cuarteles, a modo de habitaciones, sin puertas de entrada, de forma cuadrangular, y rectangular, y orientadas indistintamente; los muros son de adobes y adobones, estucados por ambas caras de color ocre; cada cuartel mide de cuatro a cinco metros de largo por dos de ancho; y en algunas construcciones llegamos a medir hasta diez metros de largo. El grueso de la pared, generalmente, mide 93 centímetros, teniendo por altura no más de dos metros. Lo curioso es que todos los cuarteles están rellenados unos de arena de río y otros de cenizas. Por ejemplo, en la segunda etapa de la parte superior, encontramos un cuartel de un metro de altura rellenado de cenizas con un espesor de 63 centímetros y más al fondo, de arena de río, con un espesor de 37 centímetros. Descendiendo, en la tercera sección, los muros están construídos de adobones. En uno de ellos, descubrimos un cuarto lleno de cenizas y en otro de arena de río, con mezclas de fragmentos de cerámica, siempre de estilo Chincha. La primera base de este montículo que vamos describiendo, no fué aplanada; era presumible encontrar en el centro de este montículo, el entierro de una o dos momias con todos sus artefactos, tal como se hallaron en las otras pirámides adjuntas, restos humanos en el mismo centro piramidal.

Por los hechos recogidos en el corte estratigráfico de la Pirámide de Collazos y comparada ésta con las otras de este tipo, estamos en condiciones de sentar nuestras opiniones en este sentido: Que las pirámides de Chincha, Pisco, Ica, no han sido viviendas propiamente dichas ni “Wakas” o cementerios; que por la superposición de las construcciones rellenadas de arena de río y cenizas, nos prueban la sucesión de culturas o familias que ofrecían, tal vez, sacrificios cruentos en honras al jefe del ayllu o tronco genealógico enterrado en un sarcófago; que por el hecho de estar cada Pirámide de Chincha edificada sobre un sarcófago principal y la que en su parte superior a flor de tierra, en una construcción de adobes de una sola puerta, sin contener basurales, nos inclina a pensar haya sido templo o adoratorio.

Estas construcciones en el departamento de Ica y en Trujillo, principalmente en el sector de Moche, sin inclinarnos a indicar su procedencia, se asemejan a las pirámides de mayor perfección por el material empleado, de los Mayas de Centro América, como las de Chinchiniza, Oaxaca y Palenque. Conveniente es que el Estado levante un inventario de las pirámides de Ica, para su conservación, y se reforme la antigua e ineficaz administración de los Patronatos arqueológicos en toda la República.

Veamos ahora cuáles son las fases culturales de la Civilización Nazca. Toda cultura tiene que pasar por la fase de nacer, crecer y morir. Los hombres son los que dan orígen a toda cultura. La vida humana no puede concebirse sin cultura. Este desenvolvimiento o desenlace ¿será posible aplicarlo a la Civilización Nazca? Nuestra afirmación, que ha de discrepar con los principales autores que han escrito sobre la cultura Nazca no es aventurada ni carece de fundamento científico. Ella está cimentada en los siguientes períodos culturales:

Primer Período— “Los Concheros o “Conchales”, que son depósitos de moluscos, de conchas y peces que servían de alimento a los primitivos pescadores del litoral y que se hallan a orillas del Mar o de la desembocadura de los ríos guardan restos humanos de mecherías, arcones, redes y morteros. Los concheros de Ica, situados a orillas del mar, son montículos de color ceniciento, tal como los de Parakas, en la desembocadura del río Ica, los de Santa Ana (río Grande); los de San Nicolás y San Juan, los de Lomas.

Segundo período.— La AGRICULTURA y la ASTRONOMIA; corresponde a este período la planificación agraria por el sistema de pozos o parcelas que hemos descubierto en las pampas de SOKOS, la misma que aparece descrita sobre el suelo en líneas geométricas; las GALERIAS FILTRANTES del Valle de Nazca, Kopara y Taruga y que actualmente utilizan los agricultores del Valle; los OBSERVATORIOS ASTRONOMICOS de Kawachi, Achako, Llipata y Sokos, son escrituras que nos han dado la pauta para descifrar la cronología de la civilización Nazca.

Tercer período.— La NAVEGACION, que pertenece el estudio de las balsas de totora y de cuero inflado como lo acreditan los diferentes ceramios escultóricos de tipo Nazca.

Cuarto período.— LA CERAMICA Y LA MUSICA. Lo que se refiere a la cerámica, ésta ha pasado por las fases de cerámica tosca y utilitaria; de cerámica incisa sin decoración; de cerámica naturalista policromada; es decir, las estilizaciones de todos los seres del medio ambiente, teniendo como divinidad central el dios Nutria; de cerámica Antropo-zoomorfo policromada; o los seres del medio ambiente se unen en el hombre; de ahí que el dios Nutria se antropomorfiza utilizando como atributos la fauna y la flora de la Costa. En seguida, aparece en las tumbas la cerámica híbrida o decadente, cuyo estilo se mezcla con el arte de otras culturas invasoras, principalmente, con el estilo Tiawanakoide. En cuanto a su morfología, los ceramios son geométricos; los tipos de cántaros globulares con picos y asa-puente; las tazas campanuladas; vasos cilíndricos; ollas esféricas. Los colores empleados son: el blanco, el negro, el amarillo ocre, el rojo, el violáceo, el gris. A esta fase también pertenecen las Antaras o “Sikus” de terracota; en cada antara está escrita una escala diatónica musical, la que se complementa con otras, formando una escala cromática que sobrepasa a las medidas modernas. Se descubren acordes perfectos e imperfectos, en la escala de una misma antara. Cuando ésta tiene un acorde fundamental y otro complementario suministra el acorde de tercera o de quinta alta. Existen antaras de serie que se tocaban al mismo tiempo por distintos sujetos (cual una banda de músicos) y que producían a veces notas unísonas y otras de quinta y octava, Esta música frente a la Incaica (o pentafono) es la más perfecta y la más antigua.

La música Nazca no tiene conexión con la cultura Chanka, de la zona central interandina peruana. En el supuesto de haber bajado la cultura Nazca de la región del Ande hacia la Hoya de Río Grande en estado adulto, ¿Cómo es que no dejó en el lugar de origen los rezagos de su antigua inquietud espiritual? ¿Tan pronto se olvidaron para captar sólo las emociones de un nuevo ambiente costeño?. Esta es una de las razones en que se basa nuestra tesis dividida en fases culturales que se entrelazan entre sí como producto del medio ambiente.

Quinto Período.— La TEXTELERIA; se encajan en este período todos los tejidos de gasa de algodón; tejidos finos ceremoniales de lana y algodón.

Es una rareza encontrar telas en buenas condiciones ni cadáveres en las tumbas que llevan ceramios de estilo naturalista o de antropo-zomorfo. Únicamente en algunos casos solo se encuentran los ceramios y los dientes de los cadáveres humanos.

Sexto período.— La METALURGIA; es otro de los aspectos de suma importancia para la ciencia dentro del marco de la evolución del arte metalúrgico en la civilización Nazca; pues ésta primero elabora los objetos de oro antes que la plata y el cobre; ejecutó las principales aleaciones del oro con la plata y el cobre.

P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

Entrada destacada

EL FALLECIMIENTO DE ABRAHAM VALDELOMAR

  EL FALLECIMIENTO DE ABRAHAM VALDELOMAR Detalles de su viaje, de su fallecimiento y de la ceremonia de sus funerales (De La Reforma de ...