viernes, 11 de septiembre de 2026

HISTORIA COLONIAL DEL VALLE DE CHINCHA

 

Historia Regional de Ica | P. Alberto Rossel Castro

HISTORIA COLONIAL DEL VALLE DE CHINCHA

Capítulo IX


Alberto Rossel Castro


Sumario: 1. Repartimiento o Pachacas de Chincha. 2. Caciques de Chincha y el primer nosocomio. 3. Pueblo de Santiago Almagro de Chincha Baja y el Tambo de Mora.

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1.— Repartimiento o Pachacas de Chincha.— Antes de la Conquista, Chincha fue un valle poderoso habitado por una numerosa raza eminentemente agrícola, en el que dominaba los régulos preincaicos; éstos hicieron grandes resistencias a la conquista de los emperadores incaicos del Cuzco. En la relación que hace el Corregidor don Diego de Ortega Morejón, el 22 de febrero de 1558, se menciona que el Valle de Chincha fue conquistado primero por el Inca Capac Yupanqui, cuando aún gobernaba el Curaca "Guavaracuna", asistido de mujeres y yanaconas. Muerto el inca en Quito, asumió, en el mando, su hijo Tupac Yupanqui; a éste se debe (según la Relación) la división del valle en dos parcialidades: Anan-Chincha (Chincha Alta) y Urin-Chincha (Chincha Baja). En cada parcialidad de mil indígenas, puso un curaca o cacique principal el que, a su vez, mandaba una "Pachaca", compuesto de nueve señores; estos últimos, cada uno, tenían a su mando sólo diez indígenas, a cuyo grupo se denominaba "Chocas". El mismo Emperador incaico mandó hacer caminos, tambos reales, "agras" o casas de mujeres escogidas, y dividió a los habitantes por edades, en la forma siguiente¹⁰⁹:

 

1)        De 70 años para arriba, denominó:   : "PUNALOKO"

2)        " 50 " " "            : "CHAUPILOKO"

3)        " 25 hasta 40 años "    : "AUKAPORA"

4)        " 12 " " "            : "PUAYLLAWAMARA"

5)        " 4 " " " : "TATARIQUIA"

6)        " 10 " " "            : "WAYNA"

7)        " 8 " " " : "TATARIQEA"

8)        " 4 " " " : "MACHAPORA"

9)        " 1 hasta 2 años "          : "LLOKA"

10)      " 8 meses 1 año "          : "TRAWAMARA"

11)      " 4 " 8 meses " : "SONPOWAMARA"

12)      " 1 " 3 " : "ANTAWARA"

2.—Caciques de Chincha y el primer Nosocomio.— El cronista Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, menciona que el cacique Capak Chincha, con motivo del rescate de Atahualpa, contribuyó con un inmenso botín de oro y plata; él mismo fue llevado en literas hasta Cajamarca, donde murió asesinado por los soldados de Pizarro. El nombre de este cacique, parece que dio origen al Valle.

En la época de la Colonia, los sacerdotes católicos, que catequizaron a los indígenas del Valle de Chincha, fueron los padres del Convento de Santo Domingo (orden de Predicadores), que fundaron, en el sitio de Anan-Chincha, su convento. Y, en el documento de 17 de setiembre de 1557, ya se menciona la existencia del referido convento de los padres de Santo Domingo, y la orden que se dio para edificar el primer nosocomio de Chincha, donde se podían atender a los indígenas pobres y enfermos del Valle, con el producto de la venta de harto oro, plata y otros bienes dejados por muerte del Cacique Principal don Hernando Atunka. Intervinieron en este legado don Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete, y el señor Arzobispo de Lima. El acta de provisión que se levantó, en la fecha arriba indicada, es como sigue:

"Don Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, guardián mayor de la ciudad de Cuenca Visorrey y Capitán general destos reinos e provincias del Pirú por su magd. e por cuanto en días pasados por mi horden se truxo a esta corte arto oro e plata e rropa y otros bienes que quedaron por fin y muerte de don Hernando Atunca cacique que fue del Valle de Chincha repartimientos que está de la Corona real, los cuales se vendieron en almoneda y de la pocesión dellos se mandaron hacer con acuerdo y parecer del señor Arzobispo desta cibdad de los reyes cierta desión y obras pias, para descargo de su conciencia entre las cuales se proveyó y mandó, que para ayuda, edificar una casa como ospital del Valle de Chincha, junto al Monasterio del Señor Santo Domingo, se gastasen un mil setecientos cincuenta ps. para socorro de los yndios pobres y enfermos del dicho Valle, fuesen curados e socorridos así de rropa como de medicinas y de lo demás necesario para su salud y para comprar alguna rrenta para el dho. efecto como parece por la provisión que dello se dió despachada en primero de Junio deste presente año de quinientos e cincuenta e siete, porque después de aparecido ser cosa muy conveniente e necesaria que los dhos. un mil setecientos cincuenta ps. se emplen en censos seguros que sean rraizes para que den la rrenta que alcançare para el beneficio del dho. ospital e pobres mandó que sin embargo de lo contenido en la susodicha primera provisión que los dhos. un mill y setecientos cinquenta ps. corrientes se compren censos por orden del dho. señor arzobispo en esta cibdad de los reyes sobre bienes rraizes e que se haga escritura dello para que cura y beneficio de los pobres del que haciéndolos dhos. censos los hay por bien empleados haciendola dha. escritura como suyo de la qual se entregará el dho. ser. arzobispo para que tenga e sobre quien su señoría ordenare con la qual o su traslado autorizado y con esta mi provisión sea bastante rrocaudo para la persona su alto poder están los dhos. ps. de oro, fecho de los reyes a diez y siete días del mes de setiembre de mil quientos e cinquenta y siete años.— Ído. Jerónimo. Por mandato del Virrey de Avedaño"¹¹⁰.

El Repartimiento o Cacicazgo de Chincha perteneció al Corregidor de Cañete. Los caciques del Valle de Chincha se sucedían por línea recta de varón; sin embargo, Don Marcos Pasache, casado con una hija del cacique don Francisco Romero Wachatún, solicitó para sí el Cacicazgo de Chincha, consiguiendo ser nombrado cacique; poco después, los interesados del Cacicazgo pidieron la nulidad de este hecho, cuyo juicio ruidoso se llevó a cabo en las justicias del Corregimiento de Cañete. Este incidente está inserto en un expediente que siguió, en Ica, el año de 1759, don Juan Esteban Aquije sobre el derecho que éste tenía del Cacicazgo de San Juan de Urin-Ika. La copia del referido expediente, mantiene, en su poder, el autor.

Asimismo, se nombra a doña Magdalena Chimaco, como cacica principal de Chincha, el 20 de junio de 1614; mujer que fue, de Bernabé de Morales, español, cuya régula inicia, en sus escritos: "Santo Domingo el Real de Chincha".

3. Pueblo de Santiago Almagro de Chincha Baja y el Tambo de Mora.— La población de Chincha Baja fue fundada por el Conquistador Diego de Almagro a su regreso de Chile, dentro del área de la hacienda de San Pablo. Hace poco, en este lugar, existía vestigios de casas habitaciones de la primitiva población colonial; empero, por causas continuas del desborde del río Chico, sus moradores se trasladaron al sitio donde actualmente se desarrolla la floreciente población de Santiago Almagro de Chincha Baja. Iniciáronse las construcciones del Convento y del Templo en 1744, y se terminaron de edificar en 1761, tal como reza una inscripción existente en el templo de Santo Domingo.

El nombre del puerto de Tambo de Mora se origina por el hecho de que en ese lugar, existía una casa o "tambo" donde se alojaban los pasajeros y pescadores, y se proveían de menesteres de comer y beber; cuya finca pertenecía a un tal "Mora".

 

 

¹⁰⁹ La Relación y descripción de Diego Ortega Morejón, Corregidor del Valle de Chincha y de Fr. Cristóbal de Castro, Vicario del Monasterio de Santo Domingo de Chincha. Biblioteca Nacional de Madrid; versión por William Petersen; Colec. de Doc. inéditos, tomo 50.

¹¹⁰ Biblioteca Nacional del Perú — Library of Congress Harkness Collection Perú: Ns. 954-967; Documentos del Virrey, los Reyes, año 1557-1648 (Interpretado por el autor).

 

Actividades del Padre Rojas en los pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.

 

C A P I T U L O   X I V

Actividades del Padre Rojas en los pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.



En cierta ocasión el Padre Guatemala salió de Ica para visitar los pueblecitos más vecinos.

“Salió por la calle de San Juan de Dios y se fué hacia la hacienda Saraja. Era seguido de sus devotos y devotas, a quienes acostumbraba, durante el camino, contar escenas del Evangelio”, y “dirigiendo su mirada sobre estas tierras de Dios, manifestó su deseo de ver la hacienda con un nombre cristiano, proponiendo el nombre de San Isidro en lugar de Saraja. Fué prometido el cambio pero no lo aceptó el uso.

“Mejor aceptación tuvo el bautismo de otros barrios” —léase pueblecitos— “que el santo Padre hizo aquel día en su procesión más al interior de la pampa. Encontró, pues, el barrio de Saraja Chiquitín y pronunció con autoridad: “Saraja Chiquitín, desde hoy te llamarás San Joaquín”. Y cuando entró en la ranchería vecina de Arataya, el Padre le impuso el nombre de Santa Rosa, diciendo estas palabras que mucho tiempo se repitieron: “Muera Arataya y viva Santa Rosa”.

“Pues bien, en Saraja Chiquitín, convertido en S. Joaquín, el santo misionero quiso levantar un templo al nuevo protector. Como siempre, llamó a la buena voluntad de todos y convocó a fajinas (109), dando él personalmente el ejemplo de trabajo y repartiendo el pan y el huajote (110), al fin de las tareas.

“A veces iban con el Padre las cantoras Cipriana y Juana Filiberto, que para animar a la gente entonaban los mejores cánticos de su repertorio...

“Dejando por concluir la iglesia de San Joaquín, el Padre Rojas se fué hasta Cachiche, a principiar allá una iglesia. Convenía, pues, exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo decía que las brujas endemoniadas se daban citas bajo las palmeras.

“El pueblo de Guadalupe, al pié del Cerro Prieto, recibió también muchos beneficios del santo varón, y en primer lugar el hermoso nombre que lleva” (111) en homenaje a la veneración de México; y más tarde la iglesia y el campo santo.

Pueblo Nuevo se halla a diez kilómetros de Ica y hacia el oriente de las ruinas de Tacaraca. Según tradiciones, en 1836 llegó a dicho lugar el Padre Guatemala, y cantó la primera misa en la casa municipal, pues Pueblo Nuevo carecía de iglesia y no había más sitio de oración que el oratorio particular de la familia Chacaltana, existente en Pongo Grande. Los moradores de Pueblo Nuevo jáctanse de que éste fué el lugar predilecto de Fray Ramón para sus prédicas, y afirman que les legó la actual iglesia matriz. Agregan que en la construcción de ella fué infatigable el insigne misionero, quien por sí mismo cargaba la arcilla, los adobes, etc., dando ejemplo a cuantos participaban en la operosa faena (112).

La iglesia de San Antonio, iniciada por el “Apóstol de Ica”, fué complementada en 1895 con una torre, y en 1918 se le hicieron algunas reparaciones.

Además de la familia Chacaltana que, en su residencia de Pongo Grande, agasajaba siempre al Padre Rojas, Pueblo Nuevo contaba con muchas otras familias indígenas de alguna posición económica, que brindáronle recursos para el mejor logro de sus propósitos. Tales eran las Pasache y Uculmana, Torrealva y Luque; Cabezudo, Moquillasa, Ibarra, Tipacti, etcétera. Mientras hacíase la edificación de la iglesia de Pueblo Nuevo, el Padre moró en la casa que es hoy municipal, y afírmase que por su iniciativa se perforó un pozo al lado sur del templo, el mismo que hasta la fecha suministra agua (113).

En los primeros días de Setiembre del mismo año 36, seguido de entusiastas devotos, se dirigió el ilustre guatemalteco al pueblo de San José de los Molinos, distante de Ica unos veintidós kilómetros, con el fin de dar misiones. Llevó consigo la imagen de la Virgen de Guadalupe, que extrajo de la capilla provisional que había levantado en la fábrica de Jesús María, y la condujo en andas, haciendo procesión. Detúvose ésta en el caserío de la Tinguiña para practicar algunos actos litúrgicos en la iglesia del lugar, y siguió el desfile el día siguiente, hasta Los Molinos. En tal población realizáronse las misiones y Fray Ramón se aplicó a mejorar el culto.

“Según la tradición, varias copias de la Virgen de Guadalupe que se veneran en nuestras iglesias del valle, son debidas a su pincel” (114), y una de ellas es la existente en Los Molinos, la misma que pintó el Padre después de encerrarse un día entero en la sacristía y que tuvimos oportunidad de contemplar en 1933.

En aquel entonces no había en ese pueblo, de suyo importante, un cementerio. El Padre Rojas escogió un sitio para edificarlo, dió principio a las faenas y por sí mismo empuñaba la pala a fin de preparar los trabajos preliminares. Refiere Cric (115) que D. Alonso González del Valle, de la familia de los antiguos marqueses de Campo Ameno y rico hacendado, sorprendió a Fray Ramón en tan fatigosas labores, y exclamó: “¿Cómo su paternidad se mete en estos trabajos? Deje, Padre, que yo le voy a mandar mis negros”. Y se los mandó. Pero el Padre Rojas recibía constantes llamados de Ica, y hubo de retirarse de Los Molinos sin terminar el cementerio. Tal obra prosiguióla el P. Manuel Clivillé, de la misma religión franciscana.

De entre las gentes que en San José de Los Molinos fueron distinguidas con la estimación del Padre Guatemala, es digna de mención la familia del honrado labriego Francisco Pinto, cuyo vástago, Tomasito, es señalado como modelo de virtudes y acerca de cuya vida, cortísima, se relatan hechos sorprendentes (116).

De Los Molinos se dirigió el Padre a El Carmen, pueblo poco distante de Guadalupe. Fray Ramón y sus compañeros de convento hicieron proficuas misiones allí, y acometieron la edificación de un cementerio y de una rústica iglesita con sólo muros de adobes con alma de huarango y techo de paja y caña de Guayaquil. Esta iglesita es hoy la sacristía del templo nuevo; y relatos tradicionales dan a saber que al observar el Padre que la antigua efigie de la Virgen del Carmen suscitaba rivalidades en el lugar, dijo a los moradores: “Hijos míos, yo os traeré una bellísima Patrona, que sea la madre y protectora de todos vosotros”, promesa que, poco más tarde, quedó cumplida, pues hizo venir la escultura de tamaño natural que obra en el altar mayor de la actual iglesia (117).

En Diciembre de 1836 retornó Fray Ramón a Ica, a fin de concurrir, como lo tenía prometido, a los certámenes de fin de curso del Colegio de Ciencias, de cuyos profesores y alumnos —el Director era el presbítero Cora— fué amigo sincero y afectuoso (118).

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109).—El Léxico registra la voz fajina como sinónima de faena. Pero en determinadas comarcas del Perú, la fajina es trabajo colectivo y gratuito que hace el pueblo en beneficio de determinada obra de interés público. Malaret, en su "Diccionario de Americanismos", nos hace saber que en Cuba la fajina es la "faena o trabajo que se hace en horas extraordinarias".

110).—Huajote, o más propiamente guajote, es voz que hemos definido así en nuestro libro "Hacia el gran Diccionario de la lengua española" (Buenos Aires, 1942): "mezcla de maní tostado y sin cáscara, nueces, trozos de coco, confites de anís, almendras y pasas, y se le suele agregar maíz y frejolitos tostados. Se dice que el guajote fué introducido en Ica, hace más de un siglo, por el franciscano guatemalteco Fray José Ramón Rojas, más conocido como el Padre Guatemala".

111).—Enrique Perruquet: "Fray Ramón levanta iglesias", art. cit. El pueblo de Guadalupe, antes del Padre Guatemala denominado Cerro Prieto, es capital del distrito de Salas, por ley de 4 de Febrero de 1925, y es paradero de la línea férrea que une a Ica con Pisco. El distrito se llama Salas, en recuerdo del General Juan José Salas, amigo de Fray Ramón.

112).—Véanse, en "La Voz de San Jerónimo" de Ica, números 204, 218 y 243, las correspondencias de Pueblo Nuevo, subscriptas por "Hyup", pseudónimo del preceptor de Los Aquijes, D. Pedro Uchuya y H.

113).—Véase en "La Voz de San Jerónimo" Nº 243, el artículo indicado en la nota anterior.

114).—E. Perruquet: "Del terruño: Fray Ramón en Molinos", artículo publicado en los números 39 y 40 de la revista iqueña "La Voz de San Jerónimo".

115).—Perruquet: el artículo de la nota 114.

116).—Ya se verá ello en nuestro volumen "Recuerdos del Padre Guatemala". Consúltese, en el Nº 41 de "La Voz de San Jerónimo", el artículo del Padre Perruquet: "Un discípulo aprovechado de Fray Ramón".

117).—Véase una correspondencia de los distritos al Director de "La Voz de San Jerónimo", en el Nº 131 de dicha revista.

118).—El Colegio Nacional de San Luis Gonzaga de Ica lo fundó Bolívar por decreto supremo de 1º de Junio de 1826; se le denominó Colegio de Ciencias, y fué interinamente su primer Rector don Isidro Caravedo. El Dr. José Valerio Cora fué también Rector del Colegio hasta 1832, en que, el 6 de Septiembre, lo reemplazó el Dr. José Lira. Parece que con posterioridad ejerció el Rectorado del Colegio el señor Cora, pues así lo dice la falsa carátula de la afamada oración fúnebre de 5 de Septiembre de 1839, en las exequias del R. P. Rojas: "Cura de Luren y Rector del Colegio de Ciencias". En el Colegio de Ciencias, llamado también "Colegio de Ciencias de Institución Bolivariana", se enseñaba Filosofía, Jurisprudencia y Matemáticas, afirma el Dr. Leoncio Maldonado en su artículo "Nuestro Colegio Nacional" ("La Voz de San Jerónimo", Nº 86). Desde la dación del decreto supremo de 25 de Mayo de 1862, se concita a la enseñanza secundaria.

domingo, 30 de agosto de 2026

CAÑETE, visto por el cronista PEDRO CIEZA de LEÓN (Crónica del Perú - 1553)

DE LOS VALLES QUE HAY DE PACHACAMA HASTA LLEGAR A LA FORTALEZA DEL GUARCO, Y DE UNA COSA NOTABLE QUE EN ESTE VALLE SE HACE


DE ESTE VALLE de Pachacama donde estaba el templo ya dicho se va hasta llegar al de Chilca, donde se ve una cosa que es de notar por ser muy extraña, y es que ni del cielo se ve caer agua, ni por él pasa río ni arroyo, y está lo más del valle lleno de sementeras de maíz y de otras raíces y árboles de frutas. Es cosa notable de oír, lo que en este valle se hace, que para que tenga la humedad necesaria, los indios hacen unos hoyos anchos y muy hondos, en los cuales siembran y ponen lo que tengo dicho, y con el rocío y humedad es Dios servido que se críe, pero el maíz por ninguna forma ni vía podría nacer ni mortificarse el grano, si con cada uno no echasen una o dos cabezas de sardina de las que toman con sus redes en la mar, y así al sembrar las ponen y juntan con el maíz en propio hoyo que hacen para echar los granos, y de esta manera nace y se da en abundancia. Cierto es cosa notable y nunca vista, que en tierra donde ni llueve ni cae sino algún pequeño rocío puedan gente vivir a su placer. El agua que beben los de este valle la sacan de grandes y hondos pozos. Y en este paraje en la mar matan tantas sardinas, que basta para mantenimiento de estos indios y para hacer con ellas sus sementeras. Y hubo en él aposentos y depósitos de los Ingas, para estar cuando andaban visitando las provincias de su reino. Tres leguas más adelante de Chilca está el valle de Mala, que es adonde el demonio por los pecados de los hombres acabó de meter el mal en esta tierra que había comenzado, y se confirmó la guerra entre los dos gobernadores don Francisco Pizarro y don Diego de Almagro, pasando primero grandes trances y acaecimientos porque dejaron el negocio del debate (que era sobre en cual de las gobernaciones caía la ciudad del Cuzco) en manos y poder de fray Francisco de Bobadilla fraile de la orden de Nuestra Señora de la Merced. Y habiendo tomado juramento solemne a los unos capitanes y a los otros, los dos adelantados Pizarro y Almagro se vieron, y de las vistas no resultó más de se volver con gran disimulación don Diego de Almagro a poder de su gente y capitanes. Y el juez árbitro Bobadilla sentenció los debates y declaró lo que yo escribo en la cuarta parte de esta historia, en el primer libro de la guerra de las Salinas. Por este valle de Mala pasa un río muy bueno lleno de espesuras, arboledas y florestas.

Adelante de este valle de Mala, poco más de cinco leguas, está el de Guarco bien nombrado en este reino, grande y muy ancho y lleno de arboledas de frutales. Especialmente hay en él cantidad de guayabas muy olorosas y gustosas, y mayor de guabas. El trigo y maíz se da bien, y todas las más cosas que siembran, así de las naturales como de lo que plantan de los árboles de España. Hay sin esto muchas palomas, tórtolas, y otros géneros de pájaros. Y las florestas y espesuras que hace el valle son muy sombrías. Por debajo de ellas pasan las acequias.

En este valle dicen los moradores que hubo en los tiempos pasados gran número de gente, y que competían con los de la sierra, y con otros señores de los llanos. Y que como los Ingas viniesen conquistando y haciéndose señores de todo lo que veían, no queriendo estos naturales quedar por sus vasallos, pues sus padres los habían dejado libres, se mostraron tan valerosos, que sostuvieron la guerra, y la mantuvieron con no menos ánimo que virtud más tiempo de cuatro años, en el discurso de los cuales pasaron entre unos y otros cosas notables, a lo que dicen los orejones del Cuzco, y ellos mismos, según se trata en la segunda parte. Y como la porfía durase, no embargante que el Inga se retiraba los veranos al Cuzco por causa del calor, sus gentes trataron la guerra, que por ser larga y el rey Inga haber tomado voluntad de la llegar al cabo, bajando con la nobleza del Cuzco edificó otra nueva ciudad, a la cual nombró Cuzco, como a su principal asiento. Y cuentan asimismo, que mandó, que los barrios y collados tuviesen los nombres propios que tenían los del Cuzco durante el cual tiempo después de haber los de Guarco y sus valedores hecho hasta lo último que pudieron, fueron vencidos y puestos en servidumbre del rey tirano, y que no tenían otro derecho de los señoríos que adquiría, más que la fortuna de la guerra. Y habiéndole sido próspera, se volvió con su gente al Cuzco, perdiéndose el nombre de la nueva población que habían hecho. No embargante que por triunfo de su victoria mandó edificar en un collado alto del valle la más agraciada y vistosa fortaleza que había en todo el reino del Perú, fundada sobre grandes losas cuadradas, y las portadas muy bien hechas, y los recibimientos y patios grandes. De lo más alto de esta casa real bajaba una escalera de piedra que llegaba hasta la mar, tanto que las mismas ondas de ella baten en el edificio con tan grande ímpetu y fuerza que pone grande admiración pensar cómo se pudo labrar de la manera tan prima y fuerte que tiene.

Estaba en su tiempo esta fortaleza muy adornada de pinturas, y antiguamente había mucho tesoro en ella de los reyes Ingas. Todo el edificio de esta fuerza, aunque es tanto como tengo dicho y las piedras muy grandes, no se parece mezcla ni señal de como las piedras encajan unas en otras, y están tan apegadas que a mala vez se parece la juntura. Cuando este edificio se hizo, dicen que llegando a lo interior de la peña con sus picos y herramientas hicieron concavidades en las cuales habiendo socavado ponían encima grandes losas y piedras. De manera que con tal cimiento quedó el edificio tan fuerte. Y cierto para ser esta obra hecha por estos indios, es digna de loor, y que causa a los que la ven admiración, aunque está desierta y arruinada, se ve haber sido lo que dicen en lo pasado. Y donde es esta fortaleza y lo que ha quedado de la del Cuzco me parece a mí que se debía mandar so graves penas, que los españoles ni los indios no acabasen de deshacerlos. Porque estos edificios son los que en todo el Perú parecen fuertes y más de ver, y aun andando los tiempos, podrían aprovechar para algunos efectos.

Del libro: "Diarios Archivos y Brújulas"...Erick Sarmiento Fernández - 2026

domingo, 9 de agosto de 2026

FUNDACION DE LA VILLA DE VALVERDE DEL VALLE DE ICA

 

FUNDACION DE LA VILLA DE VALVERDE

DEL VALLE DE ICA

 


La Villa de Valverde del Valle de Ica se fundó, con fecha 17 de Junio de 1563, siendo Virrey del Perú don Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, legalizado notarialmente por García de Córdova, y el que encomendó para su ejecución, con fecha posterior, al Capitán don Jerónimo Luis de Cabrera, actuando de Escribano de fundación don Hernando de Miranda. Y esto lo sabemos por el Notario Público de Cabildo de Ica, don Juan Gregorio Sánchez, Escribano de su Majestad, que, el 6 de Julio de 1609, hizo un traslado a su protocolo de dos provisiones que trajo de Lima don Francisco Cortés de Ravanera, como Procurador General del Valle de Ica, a favor de la Villa de Valverde. Primeramente, el Procurador hace constar la declaración del Marqués de Montesclaros, don Juan de Mendoza, Virrey del Perú, que gobernó de 1606 a 1615, el que asevera que don Francisco Cortés de Ravanera, presentó un memorial de capítulos, haciendo ver, en el capítulo V, que los Virreyes anteriores habían concedido tres privilegios a la Villa de Valverde de Ica: preminencias, términos y jurisdicción, los cuales fueron confirmados y aprobados por su majestad y el Virrey. El citado marqués de Montesclaros, al contestar a esta petición, hace expresa mención textual a lo dispuesto por el Virrey don Diego López de Zúñiga, conde de Nieva, con fecha 17 de Junio de 1563, que ordenaba la fundación de la villa de Valverde del Valle de Ica, con "jurisdicción privativa", o sea independiente de la Ciudad de los Reyes y con limitación territorial, que comprendía la Villa de Valverde: los pueblos indígenas de Ica (Luren, Anan y San Juan Bautista), los términos de la sierra (Santiago de Chocorvos y Córdova) y los valles de Nasca y Pisco; es decir, toda la jurisdicción territorial que comprendía desde tiempo de los Incas. Se hizo ver que ninguna justicia podía intervenir que "no sea la suprema", para las apelaciones que ejecutarían los Alcaldes Ordinarios ante el Corregidor, residente en la Ciudad de los Reyes; y con cargo de esta última autoridad vaya a la Villa de Ica en visita de inspección una vez cada año, por tiempo de "20 días y no más", durante la cual podía oír y librar pleitos, demandas, peticiones de partes, sin poder ejecutar pesquisas, informaciones de oficio contra los vecinos ni otras personas de la referida Villa, pasando por ella con "una vara Alta" de Justicia, como un Juez competente.

En seguida, en el mismo traslado, se hizo constar otra petición de capítulos, suscrita por don Diego de Avilés, Regidor de la Villa de Valverde, del Valle de Ica, a nombre del Cabildo de Justicia, presentada ante don Martín Enríquez, sexto Virrey de Perú, que gobernó los años de 1581 a 1583. El punto principal de esta petición consistió en que atento a la jurisdicción privativa que tenía el Valle, los Corregidores que fueran en visita a la referida Villa con su "vara Alta", se presenten primero al Cabildo de la Villa. Y al contestar el Virrey a esta solicitud, el 1º de mayo de 1582, dijo que había visto un testimonio de títulos de la fundación de la Villa de Valverde y sus términos, firmado por el Virrey, don Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, con fecha 17 de Junio de 1563, autorizado y legalizado notarialmente por don García de Córdova, Escribano Público y de Cabildo de Ica; y que, por virtud de los poderes y comisiones recibidos del Rey de España, don Martín Enríquez termina diciendo: "apruebo y confirmo la población y títulos de la Villa que le fue dada por el Excmo Visorrey, Conde Nieva.

Fundación de un pueblo español denominado “Valverde”. El mismo Virrey, López Zuñiga, dirigió al Rey Felipe II una carta de fecha 10 de setiembre de 1563, afirmando que a 40 leguas al sur de la ciudad de los reyes, en el valle denominado Ica, había mandado fundar un pueblo hasta de cuarenta españoles, la nueva población de españoles fue denominada “Valverde” por ser nombre del pueblo natal del Conde de Nieva. Don Jerónimo Luis de Cabrera, repartió a cada vecino español “asiento para una casa y una huerta pequeña.

P. Alberto Rossel Castro.   HISTORIA REGIONAL DE ICA.

miércoles, 5 de agosto de 2026

EL ORIGEN DE LOS COLORES DE NUESTRA BANDERA

 


EL ORIGEN DE LOS COLORES DE NUESTRA BANDERA

Algunos escritores contemporáneos mal informados, hacen imaginar que el móvil que inspiró al Generalísimo San Martín, en su cuartel General de Pisco, para dar al Perú las insignias de su libertad, fue una barbada de flamencos que apareció en el cielo de las playas de Pisco, y que al despegar éstos sus alas dejando ver el plumaje blanco del pecho y el rojo de sus alas. Esta apreciación es una de las tantas y falsas tradiciones que no caben en la Historia. Es producto de la fantasía y de la ignorancia.

El hecho de haber decretado San Martín el día 21 de Octubre de 1820, la creación de la bandera y el escudo nacionales, símbolos de la Independencia, está cimentado en la primera acción de armas del ejército libertador. El general Alvarez de Arenales, con fecha 20 de Octubre, confirma a San Martín antes de marchar a la Sierra, la primera victoria obtenida en la batalla de Nazca con saldo de varios muertos y heridos entre soldados chilenos y argentinos (112). Esta noticia, que llenaría de alborozo y entusiasmo las fibras del corazón patriótico de San Martín, no tuvo otro medio, para honrar la sangre vertida de sus mártires en el suelo legendario de Nasca, que establece la primera bandera bicolor uniendo el símbolo rojo de la bandera chilena con el blanco de la de Argentina y con íntima fruición, con el laurel verdoso de la victoria, bajo un sol naciente por las cumbres andinas que se elevan sobre las tranquilas aguas del Mar Pacífico (113). De igual forma, San Martín, desde su cuartel general de Huaura, el 13 de diciembre de 1820, al saber el triunfo de la División de Alvarez de Arenales en la batalla del 6 de diciembre, en el cerro mineral de YAURICOCHA, (Cerro de Pasco) en la que fue derrotado el brigadier realista O'Reilly, decretó, mandando crear una medalla que decía: “A los vencedores de Pasco”.

P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

(112) Manuel de Odriozola — Colección de Documentos Históricos del Perú, T. IV. (1820). Escribe Arenales a San Martín: “Ica, 20 de Octubre de 1820. La estimable de U. fechada de “ayer en contestación de la mía referente al suceso victorioso de Nasca, honra demasiado a la “tropa aquien se debe aquel resultado, pero mucho más a mí que no me rezco cuanto se me “favorece...”

(113) M. Felipe Paz Soldán — Historia del Perú Independiente, 1er Período 1819 - 1822, pág. 75. (Lima, 1848) Léase el Decreto..

domingo, 2 de agosto de 2026

ERRORES DE ESCRITORES DE LA HISTORIA DE ICA

 

HISTORIA REGIONAL DE ICA



P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

CAPÍTULO II

ERRORES DE ESCRITORES DE LA HISTORIA DE ICA

Sumario.— 1. Alberto Casavilca contra Casavilca.— 2. José M. Vélez Picasso.— 3. Luis E. Sánchez Elías.

1. Alberto Casavilca contra Casavilca.— Ahora trataremos de lo que el historiador está obligado a decir toda la verdad y sólo la verdad. Nos toca consignar algunos conceptos erróneos o frases contradictorias e inconexas del doctor Alberto Casavilca, el que ha escrito, tal vez más que nadie, trabajos sueltos sobre los mismos hechos históricos de Ica, de un modo superficial; mezclando conceptos netamente literarios con hechos históricos, o afirmando en unos y condenando en otros; esos sueltos se encuentran en folletos, boletines, periódicos, revistas, discursos, conferencias, etc., y ostenta el título de “Historiador de la Ciudad” que hace años el Concejo Provincial de Ica le había dado; pero, no ha escrito una obra histórica completa, fundamental, propiamente dicha, de la Región de Ica; de donde se deduce que es, quizás, uno de los principales causantes de tantas inexactitudes propaladas y fantasías egolátricas que aparecen en lo que se llama la Historia de Ica, y defendidos durante varios lustros como hechos intangibles. Veamos algunos de los más resaltantes.

Afirma que el padre Fray Vicente de Valverde, que vino con Pizarro en la Conquista del Perú el año de 1532, estuvo en el Pago de Taraxaca, fundando la primera ciudad de Ica, por lo cual ya no sería Jerónimo Luis de Cabrera; y textualmente dice: “Valverde fijó sus reales en “Tacaraca, a quien (sic) le dio el nombre de Villa de Valverde, fijando su domicilio en unas prominencias situadas al Este de Tacaraca, en la dirección del caserío que hoy compone Pueblo Nuevo. La primera diligencia de Valverde fue nombrar corregidor, quien ejercía todas las facultades del poder público” 8. Es de advertir que el padre Fr. Vicente de Valverde no pisó Ica, quizás ni noticias tendría del Valle, porque sus viajes precipitados al Cusco los hizo por la Región del Centro, y que ni tiempo tuvo de organizar su Jerarquía Eclesiástica en el Cusco, como primer Obispo, menos de estar nombrando Corregidor en Ica, como si fuera un Rey.

En un folleto de 16 hojas, el mismo Casavilca vuelve a tratar del mismo asunto, y se contradice (Casavilca contra Casavilca) cuando escribe: “La Villa española llevaba este nombre que no correspondía a ningún apellido sino a la Villa natal de Conde de Nieva, Virrey que ordenó la fundación española” 9.

En otro trabajo, el doctor Casavilca presenta al padre Fr. Vicente de Valverde como un fraile montado en un brioso caballo, con sombrero a la pedrada, vestido de hábito, con pistola y sable en mano, y dice: “Valverde, que tenía una sed insaciable de conquista, encontró el paso franco para llegar a la antigua y arruinada ciudad de Tacaraca. Acontecimiento que tuvo lugar el día 30 de Octubre de 1563 10. Insiste con pertinacia en exhumar la memoria del pobre padre Valverde, para hacerle resucitar, a los 21 años de muerto; pues, el 30 de Octubre, Valverde ya había sido asesinado por los indígenas de la isla de Puná, el año 1542 en la desembocadura del río Guayas, que pasa frente a la ciudad de Guayaquil. Y esto se consigna nada menos que en una revista de carácter histórico 10.

2. José M. Vélez Picasso.— Tampoco dejaremos de hacer referencia a lo que ha escrito el doctor José M. Vélez Picasso, acerca de la historia iqueña en su folleto titulado “La Villa de Valverde del Valle de Ica”, del año 1931, de 45 páginas.

Con respecto a la Villa de Valverde afirma: “Fue allí (Tacaraca) donde seguramente don Jerónimo Luis de Cabrera erigió el pueblo que puso bajo la advocación del máximo doctor de la Iglesia de San Jerónimo, patrón celestial que diez años después más tarde daría igual a la ciudad de Córdova en el Tucumán” 11. Elogia, además, las noticias literarias de Ricardo Palma, como si las Tradiciones Peruanas fueran piezas históricas. Faltan en el folleto de Vélez Picasso los datos paleográficos y estudios comparativos de las notarías de Ica; de las provisiones y cartas de los Corregidores; de los traslados de escrituras; juicios de las comunidades indígenas, etc.

Más aún: en escritos posteriores, el doctor Vélez Picasso insiste, con mayor énfasis y firmeza, en aceptar tres emplazamientos de la fundación de Ica, sin enmendar sus asertos anteriores ni presentar documentos que respalden sus afirmaciones. Ellos son: “Fundada la Villa de Valverde, su originario emplazamiento correspondió al sector rural, denominado en lengua indígena Tacaraca. Hasta hace algunos años se mantenía vestigios de los portales construidos en 1563”. Cabe preguntar aquí: ¿Solamente un portal puede ser indicio de una ciudad? ¿Por qué milagros no existen los cimientos de la primitiva ciudad española? ¿Por qué persisten sólo las ruinas piramidales de la Cultura Chincha en Tacaraca? ¿Acaso las casas de los españoles fueron de cartón y trapos? El cuadro al óleo de los portales de Tacaraca no puede ser una prueba fehaciente para hechos históricos. Pues, ese cuadro fue idealizado a gusto del artista puneño Enrique Masías, a su paso por Ica el año 1927, de un portal que hubo allí en miniatura. En contraposición a lo dicho por Vélez Picasso, véase lo que un escritor iqueño, con el seudónimo de “Salvador de Utrilla”, refutando algunos conceptos del doctor Sánchez Elías, expresó acerca de los seudos portales de Tacaraca: “Lo que existió en Tacaraca, hace más o menos treinta años, fueron tres ojos de portales de un metro veinte de altura, construidos de adobes, y separados de base a base por ochenta centímetros, situados frente a la casa hacienda de Tacaraca, mirando hacia el Norte. Por consiguiente esos ojos de portales por su tamaño y material de construcción, no podían ser adornos de una plaza principal...” 12.

En el segundo emplazamiento, el doctor Vélez Picasso asegura que fue a los veinte años de fundada la Villa de Valverde, sea, en 1583; y el tercer emplazamiento se buscó después del terremoto de 12 de mayo de 1664 13. ¿Dónde están los documentos de prueba que me acrediten estos traslados? Conjeturas, adivinaciones e invenciones no pueden ser tomados como hechos históricos.

3. El doctor Julio E. Sánchez Elías, en su obra: “Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, asegura, por las ventas que tuvo don Nicolás de Rivera, el Viejo, una a la salida de la ciudad, y otra en Tacaraca, tres emplazamientos de la Villa de Valverde del Valle de Ica, y por lo tanto sigue el criterio de los demás historiadores de Ica también sin presentar documentos probatorios *. Las únicas pruebas en las que se afianza el doctor Sánchez Elías para los tres emplazamientos, son los sismos que se han presentado en la región de Ica a través de los tiempos; así, por ejemplo, afirma que Ica fue llevada a un nuevo emplazamiento, sito en la viña y bodega de los herederos de García Araos, a consecuencia del terremoto de 20 de Octubre de 1687, que asoló a Ica y a Pisco. Esta noticia se desvirtúa con la carta del Corregidor de Ica, don Diego Lara Escobar, de fecha 14 de diciembre de 1687, que dirigió al Virrey Conde de la Monclova (o Palata), adjuntándole dos mapas: uno de Pisco y otro de Ica, para pedirle nueva ubicación de las dos ciudades. El Virrey dio respuesta en estos términos: “...debo decir al señor Diego que no trata de la mutación de la ciudad de Ica, porque el sitio donde está es el que se ha tenido por más a propósito, así para la salud como para todo lo demás sea menester. Y para la Villa de Pisco hará cabildo y Junta de principales y prelados de los Religiosos, confiriéndose el sitio que habrá de elegir para su población” 14. Luego, pues, no hubo tal cambio para la ciudad de Ica. Las afirmaciones de Sánchez Elías son erróneas e infundadas.

Por otra parte, la obra “Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, es una mezcla de hechos de diferentes motivos; no existe en ella conexión de ideas ni método didáctico en el relato de hechos homogéneos, para comprender el alcance y la importancia de los mismos. En cada Capítulo no se mantiene la ilación de las ideas propuestas. Sólo citaría, como ejemplo, el Capítulo VIII, donde relata la clausura del Colegio de San Luis Gonzaga de Ica, y de pronto pasa a tratar acerca de la Batalla de Macacona, y de ésta a la falsificación de aguardientes en Ica, o a la Biografía de la “Beatita de Humay”. Asimismo, los tres emplazamientos que tanto recalca Sánchez Elías en su libro, concorde con la tesis deleznable de Vélez Picasso, hay que buscarlos con una linterna mágica en distintos capítulos en los que están entremezclados con otros datos inconexos. Esta obra debió llamarse propiamente: “Misceláneas Iqueñas”. No es, pues, un trabajo de investigación histórica y por lo tanto sin argumentos sólidos ni definiciones orientadoras.

― NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ―

8

Revista del Museo Regional de Ica; pág. 25; año 1953, Nº 6.

9

Revista Histórica de Ica; pág. 10; año 1956.

10

Ob. cit.; pág. 8; año 1956. “La Voz de Ica”; ed. 31-Dbre.-; año 1956.

11

José M. Vélez Picasso —La Villa de Valverde del Valle de Ica—; pág. 57; año — 1931. Ica.

12

Salvador de Utrilla —Equivocados Puntos Históricos Vertidos en una Conferencia— “La Voz de Ica”, ed. 2 de Julio — a. 1957.

13

José M. Vélez Picasso —Tránsito por la “Historia de Ica”— “La Voz de Ica” ed. 21-Dibre.-a. 1956.

*

Julio Ezequiel Sánchez Elías —“Cuatro Siglos de Historia Iqueña”— pág. 17; año 1957.

14

Revista del Archivo Nacional del Perú— T. XIII-Entrega I; a. 1940; págs. 9 y 14.

 

miércoles, 15 de julio de 2026

LUGARES PROPICIOS A LA VID

 LUGARES PROPICIOS A LA VID





La Costa1, que se inicia en el litoral, a orillas del mar Pacífico, está conformada por la faja que termina en las estribaciones occidentales de la Cordillera de los Andes. Esta extensa planicie, de ancho variable, es recorrida por pequeños ríos que bajan por la pendiente andina y van a dar a la mar. Tales ríos, de aguas presurosas y periódicas, interrumpen la aridez de la Costa y generan fértiles valles, donde están ubicadas las principales ciudades costeras del Perú.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el creciente proceso de urbanización ha mermado ostensiblemente las áreas tradicionalmente dedicadas a la agricultura. Sin embargo, en la Costa se han preservado importantes áreas agrícolas, especialmente en los casos en que sus productos han estado asociados a procesos industriales. Así ha ocurrido con el cultivo de la vid en los departamentos de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna, donde se encuentran las áreas vitivinícolas más amplias del país, tales como: Supe, Pativilca, Barranca, Sayán, Chancay, Huaral, La Esperanza, Carabayllo, Ate, Lurín, Puente Piedra, Pachacamac, Mala, Cañete, Lunahuaná, Pacarán, Zúñiga, Chincha, Pisco, Palpa, Ica, Ingenio, Nazca, Caraveli, Cháparra, Majes, Sihuas, Vítor, Tiabaya, Omate, Moquegua, Cinto, Locumba y Tacna. Si bien estos lugares son los mayores productores de vid, cabe señalar que ésta se cultiva también en algunos valles de la Costa norte, así como en ciertos valles templados de la región andina.
En efecto, las mejores condiciones climáticas para el desarrollo de la actividad vitícola se presentan a partir de Pativilca hasta Tacna. Es en esta faja donde se hallan los viñedos más importantes del país, tanto por su extensión, volumen de producción y calidad de sus productos, como por el desarrollo de las actividades industriales conexas. De toda esta zona, son los valles de Pisco e Ica los que presentan características ecológicas más apropiadas para el desarrollo de la actividad vitícola. Su clima es semicálido y las precipitaciones pluviales son escasas, oscilando entre los 2 mm. anuales en el desierto costanero, y más de 80 mm. en la zona de pie de monte andino. Las temperaturas medias son saludablemente uniformes: sobrepasan los 20°C durante los meses de enero a abril, y no bajan de los 10°C en los meses de mayo a setiembre. La humedad atmosférica en el valle de Ica, presenta promedios inferiores a otros valles de la Costa central, lo cual es altamente favorable para el cultivo de la vid. La insolación promedio anual es superior a las existentes en otros oasis de la Costa, lo que resulta ventajoso para asegurar un alto índice glucométrico de los frutos.
Estos factores climáticos, favorables a la actividad vitícola, se suman a las características topográficas de la región. Las tierras que ocupa el cultivo de la vid en Ica y otros oasis de la Costa central y sur, son uniformes, con pendientes suaves. La composición de los suelos es de la más alta calidad: muy homogénea, de textura media, muy porosa y de buena permeabilidad, permitiendo una adecuada velocidad de infiltración al agua. Su alto contenido de arena hace que los suelos irradien intenso calor por refracción de los rayos solares, especialmente durante el verano, lo que redunda en un mayor contenido de glucosa en las uvas, propiedad favorable para la elaboración de vinos y piscos de óptima calidad.
En los sectores altos de los valles cañetanos de Lunahuaná, Pacarán, Zúñiga, también de Pisco, Chincha y Nazca se presentan inmejorables condiciones para la viticultura, debido a que su clima es similar al descrito para el valle de Ica: la temperatura media anual es de 20.5°C, con un bajo porcentaje de humedad relativa, mínima nubosidad y, en consecuencia, mayor promedio diario de horas de sol. Todos estos factores permiten obtener frutos de un alto índice glucométrico, que puede llegar a ser de 16 grados, óptimo para la elaboración de piscos y vinos generosos.
En la extensión costera que va desde Pativilca hasta Tacna, se cultiva las siguientes variedades de uva: Quebranta, Negra Corriente, Italia, Albilla, Borgoña (Isabella), Malbeck, Alicante Bouchet, Moscatel, Cabernet, Sauvignon, Grenache, Barbera y Chenin (Pinot de la Loire). En menor cuantía, también existen sembríos de Moscato de Hamburgo, Palomino, Semillón Riesling, Cabernet Franc, Carignane, Emperatriz Cardinal, Ruby Cabernet, Pinot Blanc, Alfonso Lavalle (Alphonse Lavalier), Thompson Seedless (Sultanina), Pinot y Rosa del Perú.
De lo dicho se desprende que en la Costa central y sur del Perú, la naturaleza presenta condiciones altamente propicias para el desarrollo de la viticultura. Pero ello es solamente un aspecto que no explica completamente el sostenido impulso de la industria vitivinícola peruana y la calidad de sus productos. El historiador Lorenzo Huertas señala que “la calidad peculiar del vino y del aguardiente se debe no sólo al español que trajo y sembró la vid, sino también al indígena y a su milenaria experiencia en la cerámica y en la preparación de diversos tipos de bebidas espirituosas, y al forastero africano que rápidamente aprendió las técnicas del cultivo de la vid, de la elaboración del vino y que no se quedó atrás en cuanto a la fabricación de piscos y botijas peruleras. El otro factor matriz fue la tierra que acondicionada por climas específicos y requiebros sísmicos, reproducía sus frutos”.2
___________________
1 En este punto se glosa la descripción de la Costa peruana que ofrece el doctor Carlos Peñaherrera del Águila en la obra Geografía General del Perú. Tomo I. Aspectos Físicos. Lima, 1986.
2 Lorenzo Huertas. Op. cit., p. 15.

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