CAPITULO XII
CANCIÓN DEL SILENCIO
El silencio no es una palabra escrita sobre una pared, es una canción solitaria con el viento que no se detiene en el medio de un infierno. Silencio señores grandes, que despiertan las historias. León Gieco.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Un vaticinio del Padre Rojas al General Salaverry, que la tradición oral iqueña conserva.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
No existe ninguna región del Perú tan rica en documentos sobre el pasado del hombre peruano como Ica.
ICA Y EL PERÚ PRECOLOMBINO
I C A
“Por la
cultura de Ica para el Perú”.
Las
excavaciones, el ingenio del arqueólogo y la lámpara maravillosa del
Carbono-14, han permitido descender por la escalera del tiempo conquistando un
pasado regional de noventa siglos.
No
existe ninguna región del Perú tan rica en documentos sobre el pasado del
hombre peruano como el Departamento de Ica. Los arqueólogos encuentran aquí un
verdadero paraíso de investigación y cada día se recogen nuevas muestras de la
capacidad creadora de esas razas privilegiadas. Si algún mérito particular
dentro de la Historia Universal tendría que señalar al hombre antiguo de Ica,
bastaría con establecer un último hallazgo de una flauta decorada con nueve mil
años, hecho fascinante que establece que un hombre de esta región fue el
primero de la humanidad que construyó un instrumento musical, con una
inspiración y una capacidad creadora que explica como los descendientes de esa
raza se convirtieran siglos más tarde en artista de tan elevada capacidad que
no permiten comparación con ninguna otra raza del mundo. No hubieron tejedores
como hombres de Paracas, ni ceramistas como los Nascas o sucesores de la etapa
Tiahuanaco Costeño.
Durante
mucho siglos los vestigios de esas culturas quedaron ignorados hasta que en el
presente siglo, el sabio alemán Max Uhle investigando en los estratos de la
región, descubrió los fabulosos restos de civilizaciones, entre los que
sobresalían caracteres de excepción, los trabajos de cerámica polícroma,
textilería de textura inigualada y piezas de orfebrería confeccionadas por
artistas exímios. Estudios posteriores han permitido señalar no solamente la
cronología de la existencia de grupos humanos en la región sino las
características de cada una de las culturas superpuestas en el tiempo: Chavín,
Paracas, Nasca, Tiahuanaco, Ica e Inca.
Así como
la civilización es el progreso del hombre en lo material, la cultura constituye
su conquista en el campo del espíritu. Por eso, la denominación de “Cultura”
con que se designa a los adelantos alcanzados en el Perú por los pobladores
antes de la Conquista Inca, lograron progreso valorable en la diferentes ramas
de la actividad humana, porque dispusieron de libertad, de tiempo y se
inspiraron en el paisaje dentro del que vivieron. Eso explica su capacidad para
expresar la belleza, consigna un merecido título a los hombres especialmente de
Paracas o Nasca que en el campo del arte demostraron una aptitud creadora de
particularísima perfección. Pero cuando perdieron la libertad y el tiempo despues
de la Conquista y la Administración Incaica se apagaron los hornos y se
abandonaron los telares.
El valle iqueño a finales de la década del 60
VALLE IQUEÑO
El Valle de Ica se encuentra ubicado entre los 13° 30'
y 15° de Latitud Sur, entre los 75° y 76° de Longitud Oeste, teniendo sus
orígenes en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes en la
Provincia de Castrovirreyna del Departamento de Huancavelica, extendiéndose a
través de la Provincia de Ica del Departamento del mismo nombre, para terminar
en las tranquilas playas del Océano Pacífico. La Carretera Panamericana lo
cruza en un tramo comprendido entre los kilómetros 295 y 340, atravesando la
Ciudad de Ica Capital del Departamento en el kilómetro 308 con una población de
60,000 habitantes aproximadamente.
La extensión del Valle se encuentra formada por 48,894
hectáreas que se descompone en la siguiente forma:
|
Clasificación |
Detalle |
Extensión
(H.) |
Subtotal
(H.) |
|
Cultivada: |
Margen
Derecha |
11,582 H. |
|
|
Margen
Izquierda |
15,262 H. |
||
|
Pampa de
los Castillos |
6,093 H. |
32,957 H. |
|
|
Eriszas: |
Margen
Derecha |
200 H. |
|
|
Margen
Izquierda (Ocucaje y Callango) |
1,500 H. |
||
|
Pampa de
los Castillos |
14,247 H. |
15,947 H. |
|
|
Área total
de las tierras del Valle: |
48,884 H. |
Los terrenos de las zonas cultivadas son de origen
aluvial sobre una base de sustentación de origen marino. Antiguamente se
cultivó el panllevar, en la Colonia la vid y los frutales, en la actualidad se
destina en mayor porcentaje al cultivo del algodón, que representa el 16.6% de
la producción nacional. Los cultivos principales del Valle de Ica conforma el
siguiente cuadro:
- Industriales:
- Algodón:
25,913 H.
- Vid:
1,434 H.
- Alimenticias:
- Maíz,
papa, frijoles, camote, pallar, hortalizas: 4,224 H.
- Frutales:
841 H.
- Pastos:
535 H.
La tenencia de las tierras en el Valle, se caracteriza
por su asombroso minifundismo único en el Perú. Solamente en las 9,545
hectáreas del Valle pertenecen a 6,727 propietarios, llegando algunas a una
extensión mínima que no excede de 350 metros cuadrados, o sea un cuarto de
kollo.
El clima es seco, por estar rodeados de desiertos y a
50 kilómetros del mar y ausente de lluvias es igualmente característicos del
Valle.
El Río de Ica es el más pobre de los ríos del litoral
peruano, de avenidas muy irregulares, que en los buenos años comienzan en
diciembre y termina en marzo; en ciertas épocas con grandes ciclos de sequía
que a veces duran hasta cinco años produciendo grandes estragos en la economía
iqueña. La agricultura del Valle, necesita 450 millones de metros cúbicos de
agua para satisfacer todas las necesidades hidrológicas, pero las avenidas
solamente aportan entre 50 a 100 millones como promedio y la irrigación de
Choclococha arroja un aumento de 20 a 30 millones y los 1,000 pozos tubulares,
proporcionan cerca de 250 millones que en tal sentido las actividades agrícolas
logran un promedio anual regular para sus necesidades, de cultivo. La cuenca
colectora del Río es muy estrecha originando la pobreza de su caudal. El cauce
se desplaza entre colinas y quebradas de variable y fuerte gradiente, tomando a
la entrada en la Hda. Huamaní la dirección este-oeste que abarca
aproximadamente la quinta parte, a la altura del desierto de los Molinos el
curso toma la dirección norte-sur con pequeña desviación hacia el oeste, hacia
la Hda. Ocucaje y finalmente el cauce se dirige hacia el oeste atravesando la
Hda. Callango, pasando cerca de Montegrande para desembocar en las playas
tranquilas del Océano Pacífico.
El Valle de Ica comienza en Huamaní y termina en
Callango, de forma alargada y de contorno irregular, logrando su mayor anchura
a la altura de la Ciudad de Ica. La longitud del Valle es aproximadamente de
100 kilómetros, ha sido dividido para los estudios arqueológicos, en Valle
Alto, Medio y Bajo, habiéndose registrado hasta la actualidad 210 yacimientos
en los que se han registrados los testimonios de todas las culturas que
nacieron, florecieron y murieron en el pasado regional, constituyéndose los
focos culturales más importantes del Valle, las cuencas de Callango y Ocucaje
por la calidad y variedad de los vestigios que poseen.
Sus tierras de gran fertilidad se encuentran divididas
en latifundios, haciendas, fundos, chacras, viñas y huertas donde se cultivan
en especial el algodón y la vid. Además con la producción de jugosos y
exquisitos frutos que son singulares y apreciables, entre ellos los duraznos de
los Molinos, los mangos de los Aquijes, las cerezas de Pueblo Nuevo, las
sandías y melones de Tate, los pallares, garbanzos y las uvas de Ocucaje, los
dátiles de Cachiche y muchos otros productos que siempre le han dado una fama
respetable. El Valle es atravesado en todas las direcciones por hermosos
caminos, marginados por alamedas de sauces, molles, ficus, eucaliptos,
casuarinas, fresnos y en las desérticas se encuentran salpicadas de toñuces,
espinos y el fogoso y siempre alegre huarango que es para estas tierras el
himno de su tradición milenaria. Y a lo largo de su exuberante paisaje, en sus
amaneceres prende una sinfonía otorgada por la rica fauna ornitológica formada
de gorriones, cochucas, jilgueros, picaflores, chaucatos, tórtolas, loritos que
cruzan en vaivenes con sus plumajes multicolores los caminos siempre verdes y
floridos, para en los atardeceres volver sus trinos, las últimas hilachas de
luz vespertina, expiran en el horizonte iqueño agradable y soñador.
viernes, 11 de septiembre de 2026
HISTORIA COLONIAL DEL VALLE DE CHINCHA
Historia Regional de Ica | P. Alberto Rossel
Castro
HISTORIA COLONIAL DEL VALLE DE CHINCHA
Capítulo IX
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| Alberto Rossel Castro |
Sumario: 1. Repartimiento o Pachacas de
Chincha. 2. Caciques de Chincha y el primer nosocomio. 3. Pueblo de Santiago
Almagro de Chincha Baja y el Tambo de Mora.
____________________________________________________
1.—
Repartimiento o Pachacas de Chincha.— Antes de la
Conquista, Chincha fue un valle poderoso habitado por una numerosa raza
eminentemente agrícola, en el que dominaba los régulos preincaicos; éstos
hicieron grandes resistencias a la conquista de los emperadores incaicos del
Cuzco. En la relación que hace el Corregidor don Diego de Ortega Morejón, el 22
de febrero de 1558, se menciona que el Valle de Chincha fue conquistado primero
por el Inca Capac Yupanqui, cuando aún gobernaba el Curaca
"Guavaracuna", asistido de mujeres y yanaconas. Muerto el inca en
Quito, asumió, en el mando, su hijo Tupac Yupanqui; a éste se debe (según la
Relación) la división del valle en dos parcialidades: Anan-Chincha (Chincha
Alta) y Urin-Chincha (Chincha Baja). En cada parcialidad de mil indígenas, puso
un curaca o cacique principal el que, a su vez, mandaba una
"Pachaca", compuesto de nueve señores; estos últimos, cada uno,
tenían a su mando sólo diez indígenas, a cuyo grupo se denominaba
"Chocas". El mismo Emperador incaico mandó hacer caminos, tambos
reales, "agras" o casas de mujeres escogidas, y dividió a los
habitantes por edades, en la forma siguiente¹⁰⁹:
1) De 70 años
para arriba, denominó: : "PUNALOKO"
2) " 50
" " " : "CHAUPILOKO"
3) " 25
hasta 40 años " : "AUKAPORA"
4) " 12
" " " : "PUAYLLAWAMARA"
5) " 4
" " " : "TATARIQUIA"
6) " 10
" " " : "WAYNA"
7) " 8
" " " : "TATARIQEA"
8) " 4
" " " : "MACHAPORA"
9) " 1
hasta 2 años " : "LLOKA"
10) " 8 meses
1 año " : "TRAWAMARA"
11) " 4
" 8 meses " : "SONPOWAMARA"
12) " 1
" 3 " : "ANTAWARA"
2.—Caciques
de Chincha y el primer Nosocomio.— El cronista
Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, menciona que el cacique Capak
Chincha, con motivo del rescate de Atahualpa, contribuyó con un inmenso botín
de oro y plata; él mismo fue llevado en literas hasta Cajamarca, donde murió
asesinado por los soldados de Pizarro. El nombre de este cacique, parece que
dio origen al Valle.
En la época de la Colonia, los sacerdotes católicos, que
catequizaron a los indígenas del Valle de Chincha, fueron los padres del
Convento de Santo Domingo (orden de Predicadores), que fundaron, en el sitio de
Anan-Chincha, su convento. Y, en el documento de 17 de setiembre de 1557, ya se
menciona la existencia del referido convento de los padres de Santo Domingo, y
la orden que se dio para edificar el primer nosocomio de Chincha, donde se
podían atender a los indígenas pobres y enfermos del Valle, con el producto de
la venta de harto oro, plata y otros bienes dejados por muerte del Cacique
Principal don Hernando Atunka. Intervinieron en este legado don Hurtado de
Mendoza, Marqués de Cañete, y el señor Arzobispo de Lima. El acta de provisión
que se levantó, en la fecha arriba indicada, es como sigue:
"Don Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, guardián mayor de
la ciudad de Cuenca Visorrey y Capitán general destos reinos e provincias del
Pirú por su magd. e por cuanto en días pasados por mi horden se truxo a esta
corte arto oro e plata e rropa y otros bienes que quedaron por fin y muerte de
don Hernando Atunca cacique que fue del Valle de Chincha repartimientos que
está de la Corona real, los cuales se vendieron en almoneda y de la pocesión
dellos se mandaron hacer con acuerdo y parecer del señor Arzobispo desta cibdad
de los reyes cierta desión y obras pias, para descargo de su conciencia entre
las cuales se proveyó y mandó, que para ayuda, edificar una casa como ospital
del Valle de Chincha, junto al Monasterio del Señor Santo Domingo, se gastasen
un mil setecientos cincuenta ps. para socorro de los yndios pobres y enfermos
del dicho Valle, fuesen curados e socorridos así de rropa como de medicinas y
de lo demás necesario para su salud y para comprar alguna rrenta para el dho.
efecto como parece por la provisión que dello se dió despachada en primero de
Junio deste presente año de quinientos e cincuenta e siete, porque después de
aparecido ser cosa muy conveniente e necesaria que los dhos. un mil setecientos
cincuenta ps. se emplen en censos seguros que sean rraizes para que den la
rrenta que alcançare para el beneficio del dho. ospital e pobres mandó que sin
embargo de lo contenido en la susodicha primera provisión que los dhos. un mill
y setecientos cinquenta ps. corrientes se compren censos por orden del dho.
señor arzobispo en esta cibdad de los reyes sobre bienes rraizes e que se haga
escritura dello para que cura y beneficio de los pobres del que haciéndolos
dhos. censos los hay por bien empleados haciendola dha. escritura como suyo de
la qual se entregará el dho. ser. arzobispo para que tenga e sobre quien su
señoría ordenare con la qual o su traslado autorizado y con esta mi provisión
sea bastante rrocaudo para la persona su alto poder están los dhos. ps. de oro,
fecho de los reyes a diez y siete días del mes de setiembre de mil quientos e
cinquenta y siete años.— Ído. Jerónimo. Por mandato del Virrey de
Avedaño"¹¹⁰.
El Repartimiento o Cacicazgo de Chincha perteneció al Corregidor de
Cañete. Los caciques del Valle de Chincha se sucedían por línea recta de varón;
sin embargo, Don Marcos Pasache, casado con una hija del cacique don Francisco
Romero Wachatún, solicitó para sí el Cacicazgo de Chincha, consiguiendo ser
nombrado cacique; poco después, los interesados del Cacicazgo pidieron la
nulidad de este hecho, cuyo juicio ruidoso se llevó a cabo en las justicias del
Corregimiento de Cañete. Este incidente está inserto en un expediente que
siguió, en Ica, el año de 1759, don Juan Esteban Aquije sobre el derecho que
éste tenía del Cacicazgo de San Juan de Urin-Ika. La copia del referido
expediente, mantiene, en su poder, el autor.
Asimismo, se nombra a doña Magdalena Chimaco, como cacica principal
de Chincha, el 20 de junio de 1614; mujer que fue, de Bernabé de Morales,
español, cuya régula inicia, en sus escritos: "Santo Domingo el Real de
Chincha".
3.
Pueblo de Santiago Almagro de Chincha Baja y el Tambo de Mora.— La población de Chincha Baja fue fundada por el Conquistador Diego
de Almagro a su regreso de Chile, dentro del área de la hacienda de San Pablo.
Hace poco, en este lugar, existía vestigios de casas habitaciones de la
primitiva población colonial; empero, por causas continuas del desborde del río
Chico, sus moradores se trasladaron al sitio donde actualmente se desarrolla la
floreciente población de Santiago Almagro de Chincha Baja. Iniciáronse las
construcciones del Convento y del Templo en 1744, y se terminaron de edificar
en 1761, tal como reza una inscripción existente en el templo de Santo Domingo.
El nombre del puerto de Tambo de Mora se origina por el hecho de que
en ese lugar, existía una casa o "tambo" donde se alojaban los
pasajeros y pescadores, y se proveían de menesteres de comer y beber; cuya
finca pertenecía a un tal "Mora".
¹⁰⁹ La Relación y
descripción de Diego Ortega Morejón, Corregidor del Valle de Chincha y de Fr.
Cristóbal de Castro, Vicario del Monasterio de Santo Domingo de Chincha. Biblioteca
Nacional de Madrid; versión por William Petersen; Colec. de Doc. inéditos, tomo
50.
¹¹⁰ Biblioteca Nacional del
Perú — Library of Congress Harkness Collection Perú: Ns. 954-967; Documentos
del Virrey, los Reyes, año 1557-1648 (Interpretado por el autor).
Actividades del Padre Rojas en los pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.
C A P I T U L O X I V
Actividades del Padre Rojas en los
pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa
Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en
Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los
Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores
y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.
En cierta ocasión el Padre Guatemala salió
de Ica para visitar los pueblecitos más vecinos.
“Salió por la calle de San Juan de Dios y
se fué hacia la hacienda Saraja. Era seguido de sus devotos y devotas, a
quienes acostumbraba, durante el camino, contar escenas del Evangelio”, y
“dirigiendo su mirada sobre estas tierras de Dios, manifestó su deseo de ver la
hacienda con un nombre cristiano, proponiendo el nombre de San Isidro en lugar
de Saraja. Fué prometido el cambio pero no lo aceptó el uso.
“Mejor aceptación tuvo el bautismo de
otros barrios” —léase pueblecitos— “que el santo Padre hizo aquel día en su
procesión más al interior de la pampa. Encontró, pues, el barrio de Saraja
Chiquitín y pronunció con autoridad: “Saraja Chiquitín, desde hoy te llamarás
San Joaquín”. Y cuando entró en la ranchería vecina de Arataya, el Padre le impuso
el nombre de Santa Rosa, diciendo estas palabras que mucho tiempo se
repitieron: “Muera Arataya y viva Santa Rosa”.
“Pues bien, en Saraja Chiquitín,
convertido en S. Joaquín, el santo misionero quiso levantar un templo al nuevo
protector. Como siempre, llamó a la buena voluntad de todos y convocó a fajinas
(109), dando él personalmente el ejemplo de trabajo y repartiendo el pan y el
huajote (110), al fin de las tareas.
“A veces iban con el Padre las cantoras
Cipriana y Juana Filiberto, que para animar a la gente entonaban los mejores
cánticos de su repertorio...
“Dejando por concluir la iglesia de San
Joaquín, el Padre Rojas se fué hasta Cachiche, a principiar allá una iglesia.
Convenía, pues, exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo
decía que las brujas endemoniadas se daban citas bajo las palmeras.
“El pueblo de Guadalupe, al pié del Cerro
Prieto, recibió también muchos beneficios del santo varón, y en primer lugar el
hermoso nombre que lleva” (111) en homenaje a la veneración de México; y más
tarde la iglesia y el campo santo.
Pueblo Nuevo se halla a diez kilómetros de
Ica y hacia el oriente de las ruinas de Tacaraca. Según tradiciones, en 1836
llegó a dicho lugar el Padre Guatemala, y cantó la primera misa en la casa
municipal, pues Pueblo Nuevo carecía de iglesia y no había más sitio de oración
que el oratorio particular de la familia Chacaltana, existente en Pongo Grande.
Los moradores de Pueblo Nuevo jáctanse de que éste fué el lugar predilecto de
Fray Ramón para sus prédicas, y afirman que les legó la actual iglesia matriz.
Agregan que en la construcción de ella fué infatigable el insigne misionero,
quien por sí mismo cargaba la arcilla, los adobes, etc., dando ejemplo a
cuantos participaban en la operosa faena (112).
La iglesia de San Antonio, iniciada por el
“Apóstol de Ica”, fué complementada en 1895 con una torre, y en 1918 se le
hicieron algunas reparaciones.
Además de la familia Chacaltana que, en su
residencia de Pongo Grande, agasajaba siempre al Padre Rojas, Pueblo Nuevo contaba
con muchas otras familias indígenas de alguna posición económica, que
brindáronle recursos para el mejor logro de sus propósitos. Tales eran las
Pasache y Uculmana, Torrealva y Luque; Cabezudo, Moquillasa, Ibarra, Tipacti,
etcétera. Mientras hacíase la edificación de la iglesia de Pueblo Nuevo, el
Padre moró en la casa que es hoy municipal, y afírmase que por su iniciativa se
perforó un pozo al lado sur del templo, el mismo que hasta la fecha suministra
agua (113).
En los primeros días de Setiembre del
mismo año 36, seguido de entusiastas devotos, se dirigió el ilustre
guatemalteco al pueblo de San José de los Molinos, distante de Ica unos
veintidós kilómetros, con el fin de dar misiones. Llevó consigo la imagen de la
Virgen de Guadalupe, que extrajo de la capilla provisional que había levantado
en la fábrica de Jesús María, y la condujo en andas, haciendo procesión.
Detúvose ésta en el caserío de la Tinguiña para practicar algunos actos
litúrgicos en la iglesia del lugar, y siguió el desfile el día siguiente, hasta
Los Molinos. En tal población realizáronse las misiones y Fray Ramón se aplicó
a mejorar el culto.
“Según la tradición, varias copias de la
Virgen de Guadalupe que se veneran en nuestras iglesias del valle, son debidas
a su pincel” (114), y una de ellas es la existente en Los Molinos, la misma que
pintó el Padre después de encerrarse un día entero en la sacristía y que
tuvimos oportunidad de contemplar en 1933.
En aquel entonces no había en ese pueblo,
de suyo importante, un cementerio. El Padre Rojas escogió un sitio para
edificarlo, dió principio a las faenas y por sí mismo empuñaba la pala a fin de
preparar los trabajos preliminares. Refiere Cric (115) que D. Alonso González
del Valle, de la familia de los antiguos marqueses de Campo Ameno y rico
hacendado, sorprendió a Fray Ramón en tan fatigosas labores, y exclamó: “¿Cómo
su paternidad se mete en estos trabajos? Deje, Padre, que yo le voy a mandar
mis negros”. Y se los mandó. Pero el Padre Rojas recibía constantes llamados de
Ica, y hubo de retirarse de Los Molinos sin terminar el cementerio. Tal obra
prosiguióla el P. Manuel Clivillé, de la misma religión franciscana.
De entre las gentes que en San José de Los
Molinos fueron distinguidas con la estimación del Padre Guatemala, es digna de mención
la familia del honrado labriego Francisco Pinto, cuyo vástago, Tomasito, es
señalado como modelo de virtudes y acerca de cuya vida, cortísima, se relatan
hechos sorprendentes (116).
De Los Molinos se dirigió el Padre a El
Carmen, pueblo poco distante de Guadalupe. Fray Ramón y sus compañeros de
convento hicieron proficuas misiones allí, y acometieron la edificación de un
cementerio y de una rústica iglesita con sólo muros de adobes con alma de
huarango y techo de paja y caña de Guayaquil. Esta iglesita es hoy la sacristía
del templo nuevo; y relatos tradicionales dan a saber que al observar el Padre
que la antigua efigie de la Virgen del Carmen suscitaba rivalidades en el
lugar, dijo a los moradores: “Hijos míos, yo os traeré una bellísima Patrona, que
sea la madre y protectora de todos vosotros”, promesa que, poco más tarde,
quedó cumplida, pues hizo venir la escultura de tamaño natural que obra en el
altar mayor de la actual iglesia (117).
En Diciembre de 1836 retornó Fray Ramón a
Ica, a fin de concurrir, como lo tenía prometido, a los certámenes de fin de
curso del Colegio de Ciencias, de cuyos profesores y alumnos —el Director era
el presbítero Cora— fué amigo sincero y afectuoso (118).
________________________________________
109).—El Léxico registra la voz fajina como sinónima de faena.
Pero en determinadas comarcas del Perú, la fajina es trabajo colectivo y
gratuito que hace el pueblo en beneficio de determinada obra de interés
público. Malaret, en su "Diccionario de Americanismos", nos hace saber
que en Cuba la fajina es la "faena o trabajo que se hace en horas
extraordinarias".
110).—Huajote, o más propiamente guajote, es voz que hemos
definido así en nuestro libro "Hacia el gran Diccionario de la lengua
española" (Buenos Aires, 1942): "mezcla de maní tostado y sin
cáscara, nueces, trozos de coco, confites de anís, almendras y pasas, y se le
suele agregar maíz y frejolitos tostados. Se dice que el guajote fué
introducido en Ica, hace más de un siglo, por el franciscano guatemalteco Fray
José Ramón Rojas, más conocido como el Padre Guatemala".
111).—Enrique Perruquet: "Fray Ramón levanta
iglesias", art. cit. El pueblo de Guadalupe, antes del Padre Guatemala
denominado Cerro Prieto, es capital del distrito de Salas, por ley de 4 de
Febrero de 1925, y es paradero de la línea férrea que une a Ica con Pisco. El
distrito se llama Salas, en recuerdo del General Juan José Salas, amigo de Fray
Ramón.
112).—Véanse, en "La Voz de San Jerónimo" de Ica,
números 204, 218 y 243, las correspondencias de Pueblo Nuevo, subscriptas por
"Hyup", pseudónimo del preceptor de Los Aquijes, D. Pedro Uchuya y H.
113).—Véase en "La Voz de San Jerónimo" Nº 243, el
artículo indicado en la nota anterior.
114).—E. Perruquet: "Del terruño: Fray Ramón en
Molinos", artículo publicado en los números 39 y 40 de la revista iqueña
"La Voz de San Jerónimo".
115).—Perruquet: el artículo de la nota 114.
116).—Ya se verá ello en nuestro volumen "Recuerdos del
Padre Guatemala". Consúltese, en el Nº 41 de "La Voz de San
Jerónimo", el artículo del Padre Perruquet: "Un discípulo aprovechado
de Fray Ramón".
117).—Véase una correspondencia de los distritos al Director de
"La Voz de San Jerónimo", en el Nº 131 de dicha revista.
118).—El Colegio Nacional de San Luis Gonzaga de Ica lo fundó
Bolívar por decreto supremo de 1º de Junio de 1826; se le denominó Colegio de
Ciencias, y fué interinamente su primer Rector don Isidro Caravedo. El Dr. José
Valerio Cora fué también Rector del Colegio hasta 1832, en que, el 6 de
Septiembre, lo reemplazó el Dr. José Lira. Parece que con posterioridad ejerció
el Rectorado del Colegio el señor Cora, pues así lo dice la falsa carátula de
la afamada oración fúnebre de 5 de Septiembre de 1839, en las exequias del R.
P. Rojas: "Cura de Luren y Rector del Colegio de Ciencias". En el
Colegio de Ciencias, llamado también "Colegio de Ciencias de Institución
Bolivariana", se enseñaba Filosofía, Jurisprudencia y Matemáticas, afirma
el Dr. Leoncio Maldonado en su artículo "Nuestro Colegio Nacional" ("La
Voz de San Jerónimo", Nº 86). Desde la dación del decreto supremo de 25 de
Mayo de 1862, se concita a la enseñanza secundaria.
domingo, 30 de agosto de 2026
CAÑETE, visto por el cronista PEDRO CIEZA de LEÓN (Crónica del Perú - 1553)
DE LOS VALLES QUE HAY
DE PACHACAMA HASTA LLEGAR A LA FORTALEZA DEL GUARCO, Y DE UNA COSA NOTABLE QUE
EN ESTE VALLE SE HACE
DE ESTE VALLE de Pachacama
donde estaba el templo ya dicho se va hasta llegar al de Chilca, donde se ve
una cosa que es de notar por ser muy extraña, y es que ni del cielo se ve caer
agua, ni por él pasa río ni arroyo, y está lo más del valle lleno de sementeras
de maíz y de otras raíces y árboles de frutas. Es cosa notable de oír, lo que
en este valle se hace, que para que tenga la humedad necesaria, los indios
hacen unos hoyos anchos y muy hondos, en los cuales siembran y ponen lo que
tengo dicho, y con el rocío y humedad es Dios servido que se críe, pero el maíz
por ninguna forma ni vía podría nacer ni mortificarse el grano, si con cada uno
no echasen una o dos cabezas de sardina de las que toman con sus redes en la
mar, y así al sembrar las ponen y juntan con el maíz en propio hoyo que hacen
para echar los granos, y de esta manera nace y se da en abundancia. Cierto es
cosa notable y nunca vista, que en tierra donde ni llueve ni cae sino algún
pequeño rocío puedan gente vivir a su placer. El agua que beben los de este
valle la sacan de grandes y hondos pozos. Y en este paraje en la mar matan
tantas sardinas, que basta para mantenimiento de estos indios y para hacer con
ellas sus sementeras. Y hubo en él aposentos y depósitos de los Ingas, para
estar cuando andaban visitando las provincias de su reino. Tres leguas más
adelante de Chilca está el valle de Mala, que es adonde el demonio por los
pecados de los hombres acabó de meter el mal en esta tierra que había
comenzado, y se confirmó la guerra entre los dos gobernadores don Francisco
Pizarro y don Diego de Almagro, pasando primero grandes trances y acaecimientos
porque dejaron el negocio del debate (que era sobre en cual de las
gobernaciones caía la ciudad del Cuzco) en manos y poder de fray Francisco de
Bobadilla fraile de la orden de Nuestra Señora de la Merced. Y habiendo tomado
juramento solemne a los unos capitanes y a los otros, los dos adelantados
Pizarro y Almagro se vieron, y de las vistas no resultó más de se volver con
gran disimulación don Diego de Almagro a poder de su gente y capitanes. Y el
juez árbitro Bobadilla sentenció los debates y declaró lo que yo escribo en la
cuarta parte de esta historia, en el primer libro de la guerra de las Salinas.
Por este valle de Mala pasa un río muy bueno lleno de espesuras, arboledas y
florestas.
Adelante de este valle de
Mala, poco más de cinco leguas, está el de Guarco bien nombrado en este reino,
grande y muy ancho y lleno de arboledas de frutales. Especialmente hay en él
cantidad de guayabas muy olorosas y gustosas, y mayor de guabas. El trigo y
maíz se da bien, y todas las más cosas que siembran, así de las naturales como
de lo que plantan de los árboles de España. Hay sin esto muchas palomas,
tórtolas, y otros géneros de pájaros. Y las florestas y espesuras que hace el
valle son muy sombrías. Por debajo de ellas pasan las acequias.
En este valle dicen los
moradores que hubo en los tiempos pasados gran número de gente, y que competían
con los de la sierra, y con otros señores de los llanos. Y que como los Ingas
viniesen conquistando y haciéndose señores de todo lo que veían, no queriendo
estos naturales quedar por sus vasallos, pues sus padres los habían dejado
libres, se mostraron tan valerosos, que sostuvieron la guerra, y la mantuvieron
con no menos ánimo que virtud más tiempo de cuatro años, en el discurso de los
cuales pasaron entre unos y otros cosas notables, a lo que dicen los orejones
del Cuzco, y ellos mismos, según se trata en la segunda parte. Y como la porfía
durase, no embargante que el Inga se retiraba los veranos al Cuzco por causa
del calor, sus gentes trataron la guerra, que por ser larga y el rey Inga haber
tomado voluntad de la llegar al cabo, bajando con la nobleza del Cuzco edificó
otra nueva ciudad, a la cual nombró Cuzco, como a su principal asiento. Y
cuentan asimismo, que mandó, que los barrios y collados tuviesen los nombres
propios que tenían los del Cuzco durante el cual tiempo después de haber los de
Guarco y sus valedores hecho hasta lo último que pudieron, fueron vencidos y
puestos en servidumbre del rey tirano, y que no tenían otro derecho de los
señoríos que adquiría, más que la fortuna de la guerra. Y habiéndole sido
próspera, se volvió con su gente al Cuzco, perdiéndose el nombre de la nueva
población que habían hecho. No embargante que por triunfo de su victoria mandó
edificar en un collado alto del valle la más agraciada y vistosa fortaleza que
había en todo el reino del Perú, fundada sobre grandes losas cuadradas, y las
portadas muy bien hechas, y los recibimientos y patios grandes. De lo más alto
de esta casa real bajaba una escalera de piedra que llegaba hasta la mar, tanto
que las mismas ondas de ella baten en el edificio con tan grande ímpetu y
fuerza que pone grande admiración pensar cómo se pudo labrar de la manera tan
prima y fuerte que tiene.
Estaba en su tiempo esta
fortaleza muy adornada de pinturas, y antiguamente había mucho tesoro en ella
de los reyes Ingas. Todo el edificio de esta fuerza, aunque es tanto como tengo
dicho y las piedras muy grandes, no se parece mezcla ni señal de como las
piedras encajan unas en otras, y están tan apegadas que a mala vez se parece la
juntura. Cuando este edificio se hizo, dicen que llegando a lo interior de la
peña con sus picos y herramientas hicieron concavidades en las cuales habiendo
socavado ponían encima grandes losas y piedras. De manera que con tal cimiento
quedó el edificio tan fuerte. Y cierto para ser esta obra hecha por estos
indios, es digna de loor, y que causa a los que la ven admiración, aunque está
desierta y arruinada, se ve haber sido lo que dicen en lo pasado. Y donde es
esta fortaleza y lo que ha quedado de la del Cuzco me parece a mí que se debía
mandar so graves penas, que los españoles ni los indios no acabasen de
deshacerlos. Porque estos edificios son los que en todo el Perú parecen fuertes
y más de ver, y aun andando los tiempos, podrían aprovechar para algunos
efectos.
Del libro: "Diarios Archivos y Brújulas"...Erick Sarmiento Fernández - 2026
domingo, 9 de agosto de 2026
FUNDACION DE LA VILLA DE VALVERDE DEL VALLE DE ICA
FUNDACION DE LA VILLA
DE VALVERDE
DEL VALLE DE ICA
La Villa de Valverde del Valle de
Ica se fundó, con fecha 17 de Junio de 1563, siendo Virrey del Perú don Diego
López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, legalizado notarialmente por García
de Córdova, y el que encomendó para su ejecución, con fecha posterior, al
Capitán don Jerónimo Luis de Cabrera, actuando de Escribano de fundación don
Hernando de Miranda. Y esto lo sabemos por el Notario Público de Cabildo de
Ica, don Juan Gregorio Sánchez, Escribano de su Majestad, que, el 6 de Julio de
1609, hizo un traslado a su protocolo de dos provisiones que trajo de Lima don
Francisco Cortés de Ravanera, como Procurador General del Valle de Ica, a favor
de la Villa de Valverde. Primeramente, el Procurador hace constar la
declaración del Marqués de Montesclaros, don Juan de Mendoza, Virrey del Perú,
que gobernó de 1606 a 1615, el que asevera que don Francisco Cortés de
Ravanera, presentó un memorial de capítulos, haciendo ver, en el capítulo V,
que los Virreyes anteriores habían concedido tres privilegios a la Villa de
Valverde de Ica: preminencias, términos y jurisdicción, los cuales fueron
confirmados y aprobados por su majestad y el Virrey. El citado marqués de
Montesclaros, al contestar a esta petición, hace expresa mención textual a lo
dispuesto por el Virrey don Diego López de Zúñiga, conde de Nieva, con fecha 17
de Junio de 1563, que ordenaba la fundación de la villa de Valverde del Valle
de Ica, con "jurisdicción privativa", o sea independiente de la
Ciudad de los Reyes y con limitación territorial, que comprendía la Villa de
Valverde: los pueblos indígenas de Ica (Luren, Anan y San Juan Bautista), los
términos de la sierra (Santiago de Chocorvos y Córdova) y los valles de Nasca y
Pisco; es decir, toda la jurisdicción territorial que comprendía desde tiempo
de los Incas. Se hizo ver que ninguna justicia podía intervenir que "no
sea la suprema", para las apelaciones que ejecutarían los Alcaldes
Ordinarios ante el Corregidor, residente en la Ciudad de los Reyes; y con cargo
de esta última autoridad vaya a la Villa de Ica en visita de inspección una vez
cada año, por tiempo de "20 días y no más", durante la cual podía oír
y librar pleitos, demandas, peticiones de partes, sin poder ejecutar pesquisas,
informaciones de oficio contra los vecinos ni otras personas de la referida
Villa, pasando por ella con "una vara Alta" de Justicia, como un Juez
competente.
En seguida, en el mismo traslado,
se hizo constar otra petición de capítulos, suscrita por don Diego de Avilés,
Regidor de la Villa de Valverde, del Valle de Ica, a nombre del Cabildo de
Justicia, presentada ante don Martín Enríquez, sexto Virrey de Perú, que
gobernó los años de 1581 a 1583. El punto principal de esta petición consistió
en que atento a la jurisdicción privativa que tenía el Valle, los Corregidores
que fueran en visita a la referida Villa con su "vara Alta", se presenten
primero al Cabildo de la Villa. Y al contestar el Virrey a esta solicitud, el
1º de mayo de 1582, dijo que había visto un testimonio de títulos de la
fundación de la Villa de Valverde y sus términos, firmado por el Virrey, don
Diego López de Zúñiga y Velasco, Conde de Nieva, con fecha 17 de Junio de 1563,
autorizado y legalizado notarialmente por don García de Córdova, Escribano
Público y de Cabildo de Ica; y que, por virtud de los poderes y comisiones
recibidos del Rey de España, don Martín Enríquez termina diciendo:
"apruebo y confirmo la población y títulos de la Villa que le fue dada por
el Excmo Visorrey, Conde Nieva.
Fundación de un pueblo español
denominado “Valverde”. El mismo Virrey, López Zuñiga, dirigió al Rey Felipe II
una carta de fecha 10 de setiembre de 1563, afirmando que a 40 leguas al sur de
la ciudad de los reyes, en el valle denominado Ica, había mandado fundar un
pueblo hasta de cuarenta españoles, la nueva población de españoles fue
denominada “Valverde” por ser nombre del pueblo natal del Conde de Nieva. Don
Jerónimo Luis de Cabrera, repartió a cada vecino español “asiento para una casa
y una huerta pequeña.
P. Alberto Rossel Castro. HISTORIA REGIONAL DE ICA.
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