HISTORIA
REGIONAL DE ICA
P. ALBERTO ROSSEL
CASTRO
CAPÍTULO II
ERRORES DE ESCRITORES
DE LA HISTORIA DE ICA
Sumario.— 1. Alberto Casavilca
contra Casavilca.— 2. José M. Vélez Picasso.— 3. Luis E. Sánchez Elías.
1. Alberto Casavilca
contra Casavilca.— Ahora trataremos de lo que el historiador está obligado a
decir toda la verdad y sólo la verdad. Nos toca consignar algunos conceptos
erróneos o frases contradictorias e inconexas del doctor Alberto Casavilca, el
que ha escrito, tal vez más que nadie, trabajos sueltos sobre los mismos hechos
históricos de Ica, de un modo superficial; mezclando conceptos netamente
literarios con hechos históricos, o afirmando en unos y condenando en otros;
esos sueltos se encuentran en folletos, boletines, periódicos, revistas, discursos,
conferencias, etc., y ostenta el título de “Historiador de la Ciudad” que hace
años el Concejo Provincial de Ica le había dado; pero, no ha escrito una obra
histórica completa, fundamental, propiamente dicha, de la Región de Ica; de
donde se deduce que es, quizás, uno de los principales causantes de tantas
inexactitudes propaladas y fantasías egolátricas que aparecen en lo que se
llama la Historia de Ica, y defendidos durante varios lustros como hechos
intangibles. Veamos algunos de los más resaltantes.
Afirma que el padre Fray
Vicente de Valverde, que vino con Pizarro en la Conquista del Perú el año de
1532, estuvo en el Pago de Taraxaca, fundando la primera ciudad de Ica, por lo
cual ya no sería Jerónimo Luis de Cabrera; y textualmente dice: “Valverde fijó
sus reales en “Tacaraca, a quien (sic) le dio el nombre de Villa de Valverde,
fijando su domicilio en unas prominencias situadas al Este de Tacaraca, en la
dirección del caserío que hoy compone Pueblo Nuevo. La primera diligencia de
Valverde fue nombrar corregidor, quien ejercía todas las facultades del poder
público” 8. Es de advertir que el padre Fr. Vicente de Valverde no pisó Ica,
quizás ni noticias tendría del Valle, porque sus viajes precipitados al Cusco
los hizo por la Región del Centro, y que ni tiempo tuvo de organizar su
Jerarquía Eclesiástica en el Cusco, como primer Obispo, menos de estar
nombrando Corregidor en Ica, como si fuera un Rey.
En un folleto de 16
hojas, el mismo Casavilca vuelve a tratar del mismo asunto, y se contradice (Casavilca
contra Casavilca) cuando escribe: “La Villa española llevaba este nombre que no
correspondía a ningún apellido sino a la Villa natal de Conde de Nieva, Virrey
que ordenó la fundación española” 9.
En otro trabajo, el
doctor Casavilca presenta al padre Fr. Vicente de Valverde como un fraile
montado en un brioso caballo, con sombrero a la pedrada, vestido de hábito, con
pistola y sable en mano, y dice: “Valverde, que tenía una sed insaciable de
conquista, encontró el paso franco para llegar a la antigua y arruinada ciudad
de Tacaraca. Acontecimiento que tuvo lugar el día 30 de Octubre de 1563 10.
Insiste con pertinacia en exhumar la memoria del pobre padre Valverde, para
hacerle resucitar, a los 21 años de muerto; pues, el 30 de Octubre, Valverde ya
había sido asesinado por los indígenas de la isla de Puná, el año 1542 en la
desembocadura del río Guayas, que pasa frente a la ciudad de Guayaquil. Y esto
se consigna nada menos que en una revista de carácter histórico 10.
2. José M. Vélez
Picasso.— Tampoco dejaremos de hacer referencia a lo que ha escrito el doctor
José M. Vélez Picasso, acerca de la historia iqueña en su folleto titulado “La
Villa de Valverde del Valle de Ica”, del año 1931, de 45 páginas.
Con respecto a la Villa
de Valverde afirma: “Fue allí (Tacaraca) donde seguramente don Jerónimo Luis de
Cabrera erigió el pueblo que puso bajo la advocación del máximo doctor de la
Iglesia de San Jerónimo, patrón celestial que diez años después más tarde daría
igual a la ciudad de Córdova en el Tucumán” 11. Elogia, además, las noticias
literarias de Ricardo Palma, como si las Tradiciones Peruanas fueran piezas
históricas. Faltan en el folleto de Vélez Picasso los datos paleográficos y
estudios comparativos de las notarías de Ica; de las provisiones y cartas de
los Corregidores; de los traslados de escrituras; juicios de las comunidades
indígenas, etc.
Más aún: en escritos
posteriores, el doctor Vélez Picasso insiste, con mayor énfasis y firmeza, en
aceptar tres emplazamientos de la fundación de Ica, sin enmendar sus asertos
anteriores ni presentar documentos que respalden sus afirmaciones. Ellos son:
“Fundada la Villa de Valverde, su originario emplazamiento correspondió al
sector rural, denominado en lengua indígena Tacaraca. Hasta hace algunos años
se mantenía vestigios de los portales construidos en 1563”. Cabe preguntar
aquí: ¿Solamente un portal puede ser indicio de una ciudad? ¿Por qué milagros
no existen los cimientos de la primitiva ciudad española? ¿Por qué persisten
sólo las ruinas piramidales de la Cultura Chincha en Tacaraca? ¿Acaso las casas
de los españoles fueron de cartón y trapos? El cuadro al óleo de los portales
de Tacaraca no puede ser una prueba fehaciente para hechos históricos. Pues,
ese cuadro fue idealizado a gusto del artista puneño Enrique Masías, a su paso
por Ica el año 1927, de un portal que hubo allí en miniatura. En contraposición
a lo dicho por Vélez Picasso, véase lo que un escritor iqueño, con el seudónimo
de “Salvador de Utrilla”, refutando algunos conceptos del doctor Sánchez Elías,
expresó acerca de los seudos portales de Tacaraca: “Lo que existió en Tacaraca,
hace más o menos treinta años, fueron tres ojos de portales de un metro veinte
de altura, construidos de adobes, y separados de base a base por ochenta
centímetros, situados frente a la casa hacienda de Tacaraca, mirando hacia el
Norte. Por consiguiente esos ojos de portales por su tamaño y material de
construcción, no podían ser adornos de una plaza principal...” 12.
En el segundo
emplazamiento, el doctor Vélez Picasso asegura que fue a los veinte años de
fundada la Villa de Valverde, sea, en 1583; y el tercer emplazamiento se buscó
después del terremoto de 12 de mayo de 1664 13. ¿Dónde están los documentos de
prueba que me acrediten estos traslados? Conjeturas, adivinaciones e
invenciones no pueden ser tomados como hechos históricos.
3. El doctor Julio E.
Sánchez Elías, en su obra: “Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, asegura, por las
ventas que tuvo don Nicolás de Rivera, el Viejo, una a la salida de la ciudad,
y otra en Tacaraca, tres emplazamientos de la Villa de Valverde del Valle de
Ica, y por lo tanto sigue el criterio de los demás historiadores de Ica también
sin presentar documentos probatorios *. Las únicas pruebas en las que se
afianza el doctor Sánchez Elías para los tres emplazamientos, son los sismos
que se han presentado en la región de Ica a través de los tiempos; así, por
ejemplo, afirma que Ica fue llevada a un nuevo emplazamiento, sito en la viña y
bodega de los herederos de García Araos, a consecuencia del terremoto de 20 de
Octubre de 1687, que asoló a Ica y a Pisco. Esta noticia se desvirtúa con la
carta del Corregidor de Ica, don Diego Lara Escobar, de fecha 14 de diciembre
de 1687, que dirigió al Virrey Conde de la Monclova (o Palata), adjuntándole dos
mapas: uno de Pisco y otro de Ica, para pedirle nueva ubicación de las dos
ciudades. El Virrey dio respuesta en estos términos: “...debo decir al señor
Diego que no trata de la mutación de la ciudad de Ica, porque el sitio donde
está es el que se ha tenido por más a propósito, así para la salud como para
todo lo demás sea menester. Y para la Villa de Pisco hará cabildo y Junta de
principales y prelados de los Religiosos, confiriéndose el sitio que habrá de
elegir para su población” 14. Luego, pues, no hubo tal cambio para la ciudad de
Ica. Las afirmaciones de Sánchez Elías son erróneas e infundadas.
Por otra parte, la obra
“Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, es una mezcla de hechos de diferentes
motivos; no existe en ella conexión de ideas ni método didáctico en el relato
de hechos homogéneos, para comprender el alcance y la importancia de los
mismos. En cada Capítulo no se mantiene la ilación de las ideas propuestas.
Sólo citaría, como ejemplo, el Capítulo VIII, donde relata la clausura del
Colegio de San Luis Gonzaga de Ica, y de pronto pasa a tratar acerca de la
Batalla de Macacona, y de ésta a la falsificación de aguardientes en Ica, o a
la Biografía de la “Beatita de Humay”. Asimismo, los tres emplazamientos que
tanto recalca Sánchez Elías en su libro, concorde con la tesis deleznable de
Vélez Picasso, hay que buscarlos con una linterna mágica en distintos capítulos
en los que están entremezclados con otros datos inconexos. Esta obra debió
llamarse propiamente: “Misceláneas Iqueñas”. No es, pues, un trabajo de
investigación histórica y por lo tanto sin argumentos sólidos ni definiciones
orientadoras.
― NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ―
|
8 |
Revista del Museo Regional de Ica; pág. 25;
año 1953, Nº 6. |
|
9 |
Revista Histórica de Ica; pág. 10; año 1956. |
|
10 |
Ob. cit.; pág. 8; año 1956. “La Voz de Ica”;
ed. 31-Dbre.-; año 1956. |
|
11 |
José M. Vélez Picasso —La Villa de Valverde
del Valle de Ica—; pág. 57; año — 1931. Ica. |
|
12 |
Salvador de Utrilla —Equivocados Puntos
Históricos Vertidos en una Conferencia— “La Voz de Ica”, ed. 2 de Julio — a.
1957. |
|
13 |
José M. Vélez Picasso —Tránsito por la
“Historia de Ica”— “La Voz de Ica” ed. 21-Dibre.-a. 1956. |
|
* |
Julio Ezequiel Sánchez Elías —“Cuatro Siglos
de Historia Iqueña”— pág. 17; año 1957. |
|
14 |
Revista del Archivo Nacional del Perú— T.
XIII-Entrega I; a. 1940; págs. 9 y 14. |

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