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domingo, 2 de agosto de 2026

ERRORES DE ESCRITORES DE LA HISTORIA DE ICA

 

HISTORIA REGIONAL DE ICA



P. ALBERTO ROSSEL CASTRO

CAPÍTULO II

ERRORES DE ESCRITORES DE LA HISTORIA DE ICA

Sumario.— 1. Alberto Casavilca contra Casavilca.— 2. José M. Vélez Picasso.— 3. Luis E. Sánchez Elías.

1. Alberto Casavilca contra Casavilca.— Ahora trataremos de lo que el historiador está obligado a decir toda la verdad y sólo la verdad. Nos toca consignar algunos conceptos erróneos o frases contradictorias e inconexas del doctor Alberto Casavilca, el que ha escrito, tal vez más que nadie, trabajos sueltos sobre los mismos hechos históricos de Ica, de un modo superficial; mezclando conceptos netamente literarios con hechos históricos, o afirmando en unos y condenando en otros; esos sueltos se encuentran en folletos, boletines, periódicos, revistas, discursos, conferencias, etc., y ostenta el título de “Historiador de la Ciudad” que hace años el Concejo Provincial de Ica le había dado; pero, no ha escrito una obra histórica completa, fundamental, propiamente dicha, de la Región de Ica; de donde se deduce que es, quizás, uno de los principales causantes de tantas inexactitudes propaladas y fantasías egolátricas que aparecen en lo que se llama la Historia de Ica, y defendidos durante varios lustros como hechos intangibles. Veamos algunos de los más resaltantes.

Afirma que el padre Fray Vicente de Valverde, que vino con Pizarro en la Conquista del Perú el año de 1532, estuvo en el Pago de Taraxaca, fundando la primera ciudad de Ica, por lo cual ya no sería Jerónimo Luis de Cabrera; y textualmente dice: “Valverde fijó sus reales en “Tacaraca, a quien (sic) le dio el nombre de Villa de Valverde, fijando su domicilio en unas prominencias situadas al Este de Tacaraca, en la dirección del caserío que hoy compone Pueblo Nuevo. La primera diligencia de Valverde fue nombrar corregidor, quien ejercía todas las facultades del poder público” 8. Es de advertir que el padre Fr. Vicente de Valverde no pisó Ica, quizás ni noticias tendría del Valle, porque sus viajes precipitados al Cusco los hizo por la Región del Centro, y que ni tiempo tuvo de organizar su Jerarquía Eclesiástica en el Cusco, como primer Obispo, menos de estar nombrando Corregidor en Ica, como si fuera un Rey.

En un folleto de 16 hojas, el mismo Casavilca vuelve a tratar del mismo asunto, y se contradice (Casavilca contra Casavilca) cuando escribe: “La Villa española llevaba este nombre que no correspondía a ningún apellido sino a la Villa natal de Conde de Nieva, Virrey que ordenó la fundación española” 9.

En otro trabajo, el doctor Casavilca presenta al padre Fr. Vicente de Valverde como un fraile montado en un brioso caballo, con sombrero a la pedrada, vestido de hábito, con pistola y sable en mano, y dice: “Valverde, que tenía una sed insaciable de conquista, encontró el paso franco para llegar a la antigua y arruinada ciudad de Tacaraca. Acontecimiento que tuvo lugar el día 30 de Octubre de 1563 10. Insiste con pertinacia en exhumar la memoria del pobre padre Valverde, para hacerle resucitar, a los 21 años de muerto; pues, el 30 de Octubre, Valverde ya había sido asesinado por los indígenas de la isla de Puná, el año 1542 en la desembocadura del río Guayas, que pasa frente a la ciudad de Guayaquil. Y esto se consigna nada menos que en una revista de carácter histórico 10.

2. José M. Vélez Picasso.— Tampoco dejaremos de hacer referencia a lo que ha escrito el doctor José M. Vélez Picasso, acerca de la historia iqueña en su folleto titulado “La Villa de Valverde del Valle de Ica”, del año 1931, de 45 páginas.

Con respecto a la Villa de Valverde afirma: “Fue allí (Tacaraca) donde seguramente don Jerónimo Luis de Cabrera erigió el pueblo que puso bajo la advocación del máximo doctor de la Iglesia de San Jerónimo, patrón celestial que diez años después más tarde daría igual a la ciudad de Córdova en el Tucumán” 11. Elogia, además, las noticias literarias de Ricardo Palma, como si las Tradiciones Peruanas fueran piezas históricas. Faltan en el folleto de Vélez Picasso los datos paleográficos y estudios comparativos de las notarías de Ica; de las provisiones y cartas de los Corregidores; de los traslados de escrituras; juicios de las comunidades indígenas, etc.

Más aún: en escritos posteriores, el doctor Vélez Picasso insiste, con mayor énfasis y firmeza, en aceptar tres emplazamientos de la fundación de Ica, sin enmendar sus asertos anteriores ni presentar documentos que respalden sus afirmaciones. Ellos son: “Fundada la Villa de Valverde, su originario emplazamiento correspondió al sector rural, denominado en lengua indígena Tacaraca. Hasta hace algunos años se mantenía vestigios de los portales construidos en 1563”. Cabe preguntar aquí: ¿Solamente un portal puede ser indicio de una ciudad? ¿Por qué milagros no existen los cimientos de la primitiva ciudad española? ¿Por qué persisten sólo las ruinas piramidales de la Cultura Chincha en Tacaraca? ¿Acaso las casas de los españoles fueron de cartón y trapos? El cuadro al óleo de los portales de Tacaraca no puede ser una prueba fehaciente para hechos históricos. Pues, ese cuadro fue idealizado a gusto del artista puneño Enrique Masías, a su paso por Ica el año 1927, de un portal que hubo allí en miniatura. En contraposición a lo dicho por Vélez Picasso, véase lo que un escritor iqueño, con el seudónimo de “Salvador de Utrilla”, refutando algunos conceptos del doctor Sánchez Elías, expresó acerca de los seudos portales de Tacaraca: “Lo que existió en Tacaraca, hace más o menos treinta años, fueron tres ojos de portales de un metro veinte de altura, construidos de adobes, y separados de base a base por ochenta centímetros, situados frente a la casa hacienda de Tacaraca, mirando hacia el Norte. Por consiguiente esos ojos de portales por su tamaño y material de construcción, no podían ser adornos de una plaza principal...” 12.

En el segundo emplazamiento, el doctor Vélez Picasso asegura que fue a los veinte años de fundada la Villa de Valverde, sea, en 1583; y el tercer emplazamiento se buscó después del terremoto de 12 de mayo de 1664 13. ¿Dónde están los documentos de prueba que me acrediten estos traslados? Conjeturas, adivinaciones e invenciones no pueden ser tomados como hechos históricos.

3. El doctor Julio E. Sánchez Elías, en su obra: “Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, asegura, por las ventas que tuvo don Nicolás de Rivera, el Viejo, una a la salida de la ciudad, y otra en Tacaraca, tres emplazamientos de la Villa de Valverde del Valle de Ica, y por lo tanto sigue el criterio de los demás historiadores de Ica también sin presentar documentos probatorios *. Las únicas pruebas en las que se afianza el doctor Sánchez Elías para los tres emplazamientos, son los sismos que se han presentado en la región de Ica a través de los tiempos; así, por ejemplo, afirma que Ica fue llevada a un nuevo emplazamiento, sito en la viña y bodega de los herederos de García Araos, a consecuencia del terremoto de 20 de Octubre de 1687, que asoló a Ica y a Pisco. Esta noticia se desvirtúa con la carta del Corregidor de Ica, don Diego Lara Escobar, de fecha 14 de diciembre de 1687, que dirigió al Virrey Conde de la Monclova (o Palata), adjuntándole dos mapas: uno de Pisco y otro de Ica, para pedirle nueva ubicación de las dos ciudades. El Virrey dio respuesta en estos términos: “...debo decir al señor Diego que no trata de la mutación de la ciudad de Ica, porque el sitio donde está es el que se ha tenido por más a propósito, así para la salud como para todo lo demás sea menester. Y para la Villa de Pisco hará cabildo y Junta de principales y prelados de los Religiosos, confiriéndose el sitio que habrá de elegir para su población” 14. Luego, pues, no hubo tal cambio para la ciudad de Ica. Las afirmaciones de Sánchez Elías son erróneas e infundadas.

Por otra parte, la obra “Cuatro Siglos de Historia Iqueña”, es una mezcla de hechos de diferentes motivos; no existe en ella conexión de ideas ni método didáctico en el relato de hechos homogéneos, para comprender el alcance y la importancia de los mismos. En cada Capítulo no se mantiene la ilación de las ideas propuestas. Sólo citaría, como ejemplo, el Capítulo VIII, donde relata la clausura del Colegio de San Luis Gonzaga de Ica, y de pronto pasa a tratar acerca de la Batalla de Macacona, y de ésta a la falsificación de aguardientes en Ica, o a la Biografía de la “Beatita de Humay”. Asimismo, los tres emplazamientos que tanto recalca Sánchez Elías en su libro, concorde con la tesis deleznable de Vélez Picasso, hay que buscarlos con una linterna mágica en distintos capítulos en los que están entremezclados con otros datos inconexos. Esta obra debió llamarse propiamente: “Misceláneas Iqueñas”. No es, pues, un trabajo de investigación histórica y por lo tanto sin argumentos sólidos ni definiciones orientadoras.

― NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ―

8

Revista del Museo Regional de Ica; pág. 25; año 1953, Nº 6.

9

Revista Histórica de Ica; pág. 10; año 1956.

10

Ob. cit.; pág. 8; año 1956. “La Voz de Ica”; ed. 31-Dbre.-; año 1956.

11

José M. Vélez Picasso —La Villa de Valverde del Valle de Ica—; pág. 57; año — 1931. Ica.

12

Salvador de Utrilla —Equivocados Puntos Históricos Vertidos en una Conferencia— “La Voz de Ica”, ed. 2 de Julio — a. 1957.

13

José M. Vélez Picasso —Tránsito por la “Historia de Ica”— “La Voz de Ica” ed. 21-Dibre.-a. 1956.

*

Julio Ezequiel Sánchez Elías —“Cuatro Siglos de Historia Iqueña”— pág. 17; año 1957.

14

Revista del Archivo Nacional del Perú— T. XIII-Entrega I; a. 1940; págs. 9 y 14.

 

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