C A P I T U L O X I V
Actividades del Padre Rojas en los
pueblos vecinos de Ica. — Los nuevos nombres de San Isidro, San Joaquín, Santa
Rosa, Guadalupe. — Iglesias y camposantos que fabrica en esos pueblecitos y en
Cachiche. — Labor de Fray Ramón en Pueblo Nuevo de Ica. — En San José de los
Molinos. — En El Carmen de Ica. — Buena amistad del P. Rojas con los profesores
y alumnos del Colegio de Ciencias fundado por Bolívar.
En cierta ocasión el Padre Guatemala salió
de Ica para visitar los pueblecitos más vecinos.
“Salió por la calle de San Juan de Dios y
se fué hacia la hacienda Saraja. Era seguido de sus devotos y devotas, a
quienes acostumbraba, durante el camino, contar escenas del Evangelio”, y
“dirigiendo su mirada sobre estas tierras de Dios, manifestó su deseo de ver la
hacienda con un nombre cristiano, proponiendo el nombre de San Isidro en lugar
de Saraja. Fué prometido el cambio pero no lo aceptó el uso.
“Mejor aceptación tuvo el bautismo de
otros barrios” —léase pueblecitos— “que el santo Padre hizo aquel día en su
procesión más al interior de la pampa. Encontró, pues, el barrio de Saraja
Chiquitín y pronunció con autoridad: “Saraja Chiquitín, desde hoy te llamarás
San Joaquín”. Y cuando entró en la ranchería vecina de Arataya, el Padre le impuso
el nombre de Santa Rosa, diciendo estas palabras que mucho tiempo se
repitieron: “Muera Arataya y viva Santa Rosa”.
“Pues bien, en Saraja Chiquitín,
convertido en S. Joaquín, el santo misionero quiso levantar un templo al nuevo
protector. Como siempre, llamó a la buena voluntad de todos y convocó a fajinas
(109), dando él personalmente el ejemplo de trabajo y repartiendo el pan y el
huajote (110), al fin de las tareas.
“A veces iban con el Padre las cantoras
Cipriana y Juana Filiberto, que para animar a la gente entonaban los mejores
cánticos de su repertorio...
“Dejando por concluir la iglesia de San
Joaquín, el Padre Rojas se fué hasta Cachiche, a principiar allá una iglesia.
Convenía, pues, exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo
decía que las brujas endemoniadas se daban citas bajo las palmeras.
“El pueblo de Guadalupe, al pié del Cerro
Prieto, recibió también muchos beneficios del santo varón, y en primer lugar el
hermoso nombre que lleva” (111) en homenaje a la veneración de México; y más
tarde la iglesia y el campo santo.
Pueblo Nuevo se halla a diez kilómetros de
Ica y hacia el oriente de las ruinas de Tacaraca. Según tradiciones, en 1836
llegó a dicho lugar el Padre Guatemala, y cantó la primera misa en la casa
municipal, pues Pueblo Nuevo carecía de iglesia y no había más sitio de oración
que el oratorio particular de la familia Chacaltana, existente en Pongo Grande.
Los moradores de Pueblo Nuevo jáctanse de que éste fué el lugar predilecto de
Fray Ramón para sus prédicas, y afirman que les legó la actual iglesia matriz.
Agregan que en la construcción de ella fué infatigable el insigne misionero,
quien por sí mismo cargaba la arcilla, los adobes, etc., dando ejemplo a
cuantos participaban en la operosa faena (112).
La iglesia de San Antonio, iniciada por el
“Apóstol de Ica”, fué complementada en 1895 con una torre, y en 1918 se le
hicieron algunas reparaciones.
Además de la familia Chacaltana que, en su
residencia de Pongo Grande, agasajaba siempre al Padre Rojas, Pueblo Nuevo contaba
con muchas otras familias indígenas de alguna posición económica, que
brindáronle recursos para el mejor logro de sus propósitos. Tales eran las
Pasache y Uculmana, Torrealva y Luque; Cabezudo, Moquillasa, Ibarra, Tipacti,
etcétera. Mientras hacíase la edificación de la iglesia de Pueblo Nuevo, el
Padre moró en la casa que es hoy municipal, y afírmase que por su iniciativa se
perforó un pozo al lado sur del templo, el mismo que hasta la fecha suministra
agua (113).
En los primeros días de Setiembre del
mismo año 36, seguido de entusiastas devotos, se dirigió el ilustre
guatemalteco al pueblo de San José de los Molinos, distante de Ica unos
veintidós kilómetros, con el fin de dar misiones. Llevó consigo la imagen de la
Virgen de Guadalupe, que extrajo de la capilla provisional que había levantado
en la fábrica de Jesús María, y la condujo en andas, haciendo procesión.
Detúvose ésta en el caserío de la Tinguiña para practicar algunos actos
litúrgicos en la iglesia del lugar, y siguió el desfile el día siguiente, hasta
Los Molinos. En tal población realizáronse las misiones y Fray Ramón se aplicó
a mejorar el culto.
“Según la tradición, varias copias de la
Virgen de Guadalupe que se veneran en nuestras iglesias del valle, son debidas
a su pincel” (114), y una de ellas es la existente en Los Molinos, la misma que
pintó el Padre después de encerrarse un día entero en la sacristía y que
tuvimos oportunidad de contemplar en 1933.
En aquel entonces no había en ese pueblo,
de suyo importante, un cementerio. El Padre Rojas escogió un sitio para
edificarlo, dió principio a las faenas y por sí mismo empuñaba la pala a fin de
preparar los trabajos preliminares. Refiere Cric (115) que D. Alonso González
del Valle, de la familia de los antiguos marqueses de Campo Ameno y rico
hacendado, sorprendió a Fray Ramón en tan fatigosas labores, y exclamó: “¿Cómo
su paternidad se mete en estos trabajos? Deje, Padre, que yo le voy a mandar
mis negros”. Y se los mandó. Pero el Padre Rojas recibía constantes llamados de
Ica, y hubo de retirarse de Los Molinos sin terminar el cementerio. Tal obra
prosiguióla el P. Manuel Clivillé, de la misma religión franciscana.
De entre las gentes que en San José de Los
Molinos fueron distinguidas con la estimación del Padre Guatemala, es digna de mención
la familia del honrado labriego Francisco Pinto, cuyo vástago, Tomasito, es
señalado como modelo de virtudes y acerca de cuya vida, cortísima, se relatan
hechos sorprendentes (116).
De Los Molinos se dirigió el Padre a El
Carmen, pueblo poco distante de Guadalupe. Fray Ramón y sus compañeros de
convento hicieron proficuas misiones allí, y acometieron la edificación de un
cementerio y de una rústica iglesita con sólo muros de adobes con alma de
huarango y techo de paja y caña de Guayaquil. Esta iglesita es hoy la sacristía
del templo nuevo; y relatos tradicionales dan a saber que al observar el Padre
que la antigua efigie de la Virgen del Carmen suscitaba rivalidades en el
lugar, dijo a los moradores: “Hijos míos, yo os traeré una bellísima Patrona, que
sea la madre y protectora de todos vosotros”, promesa que, poco más tarde,
quedó cumplida, pues hizo venir la escultura de tamaño natural que obra en el
altar mayor de la actual iglesia (117).
En Diciembre de 1836 retornó Fray Ramón a
Ica, a fin de concurrir, como lo tenía prometido, a los certámenes de fin de
curso del Colegio de Ciencias, de cuyos profesores y alumnos —el Director era
el presbítero Cora— fué amigo sincero y afectuoso (118).
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109).—El Léxico registra la voz fajina como sinónima de faena.
Pero en determinadas comarcas del Perú, la fajina es trabajo colectivo y
gratuito que hace el pueblo en beneficio de determinada obra de interés
público. Malaret, en su "Diccionario de Americanismos", nos hace saber
que en Cuba la fajina es la "faena o trabajo que se hace en horas
extraordinarias".
110).—Huajote, o más propiamente guajote, es voz que hemos
definido así en nuestro libro "Hacia el gran Diccionario de la lengua
española" (Buenos Aires, 1942): "mezcla de maní tostado y sin
cáscara, nueces, trozos de coco, confites de anís, almendras y pasas, y se le
suele agregar maíz y frejolitos tostados. Se dice que el guajote fué
introducido en Ica, hace más de un siglo, por el franciscano guatemalteco Fray
José Ramón Rojas, más conocido como el Padre Guatemala".
111).—Enrique Perruquet: "Fray Ramón levanta
iglesias", art. cit. El pueblo de Guadalupe, antes del Padre Guatemala
denominado Cerro Prieto, es capital del distrito de Salas, por ley de 4 de
Febrero de 1925, y es paradero de la línea férrea que une a Ica con Pisco. El
distrito se llama Salas, en recuerdo del General Juan José Salas, amigo de Fray
Ramón.
112).—Véanse, en "La Voz de San Jerónimo" de Ica,
números 204, 218 y 243, las correspondencias de Pueblo Nuevo, subscriptas por
"Hyup", pseudónimo del preceptor de Los Aquijes, D. Pedro Uchuya y H.
113).—Véase en "La Voz de San Jerónimo" Nº 243, el
artículo indicado en la nota anterior.
114).—E. Perruquet: "Del terruño: Fray Ramón en
Molinos", artículo publicado en los números 39 y 40 de la revista iqueña
"La Voz de San Jerónimo".
115).—Perruquet: el artículo de la nota 114.
116).—Ya se verá ello en nuestro volumen "Recuerdos del
Padre Guatemala". Consúltese, en el Nº 41 de "La Voz de San
Jerónimo", el artículo del Padre Perruquet: "Un discípulo aprovechado
de Fray Ramón".
117).—Véase una correspondencia de los distritos al Director de
"La Voz de San Jerónimo", en el Nº 131 de dicha revista.
118).—El Colegio Nacional de San Luis Gonzaga de Ica lo fundó
Bolívar por decreto supremo de 1º de Junio de 1826; se le denominó Colegio de
Ciencias, y fué interinamente su primer Rector don Isidro Caravedo. El Dr. José
Valerio Cora fué también Rector del Colegio hasta 1832, en que, el 6 de
Septiembre, lo reemplazó el Dr. José Lira. Parece que con posterioridad ejerció
el Rectorado del Colegio el señor Cora, pues así lo dice la falsa carátula de
la afamada oración fúnebre de 5 de Septiembre de 1839, en las exequias del R.
P. Rojas: "Cura de Luren y Rector del Colegio de Ciencias". En el
Colegio de Ciencias, llamado también "Colegio de Ciencias de Institución
Bolivariana", se enseñaba Filosofía, Jurisprudencia y Matemáticas, afirma
el Dr. Leoncio Maldonado en su artículo "Nuestro Colegio Nacional" ("La
Voz de San Jerónimo", Nº 86). Desde la dación del decreto supremo de 25 de
Mayo de 1862, se concita a la enseñanza secundaria.

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