viernes, 16 de enero de 2026

LA QUENA DE CHILCA

 



La quena más antigua en el Perú, data de hace 5,700 años, hallada en la tumba de un hombre de 35 años en el distrito de Chilca, provincia de Cañete, departamento de Lima, hallada en 1963 por el arqueólogo suizo Frédéric Engel.

Es una flauta vertical de madera oscura, que mide 230 mm de largo por 17 mm de diámetro, con 4 orificios y boquilla de bisel, similar a la actual quena, pero menos pronunciado, lleva una decoración con motivo pirograbado de un animal de pie tocando una flauta.
Este artefacto es esencial para la investigación etnomusical, se encuentra en exhibición en el museo del CIZA (Centro de Investigaciones de Zonas Áridas de la Universidad Nacional Agraria La Molina), ahora MUNABA (Museo Nacional de Antropología, Biodiversidad, Agricultura y Alimentación), en la vitrina correspondiente a la “Época Agrícola Incipiente”.
La quena de Chilca es una joya testimonial que evidencia las prácticas musicales previas a las civilizaciones que se desarrollaron en nuestro territorio, revelando conceptos de los aerófonos, la riqueza en sus escalas y posibilidades sonoras en las sociedades pre cerámicas.

Grupo Pachacamac

sábado, 10 de enero de 2026

"VOCES REUNIDAS" Segunda Edición (AUGUSTO ROJAS GASCO)

 "VOCES REUNIDAS" Segunda Edición (Aumentada y corregida)



que arrojaste a los mercaderes del templo
y aceptaste valeroso te dejaran como paloma clavada
agónica desangrando en dos maderos
por qué aún permaneces
solitario de dolor prendido
enmudecido de amor tiznado
lágrima desmayada sobre el pecho
Baja de esa cruz
arroja las espinas
ponte de nuestro lado.

Déjanos oír tu voz encendiendo el fuego;
tu risa de palomas combativas.

Trenza tus manos con las nuestras en látigo rotundo
para acabar con los mercaderes
y sembrar en tu costado el reino del trigo
la abolición de la piedra.

https://www.autoreseditores.com/libro/31103/augusto-flavio-rojas-gasco/voces-reunidas.html

viernes, 21 de noviembre de 2025

Ensayo "El silencio protege al agresor, no a la víctima

 

El silencio protege al agresor, no a la víctima.

 


Hoy en día escuchamos muchas veces la frase “No a la violencia contra la mujer”, pero decirlo no es suficiente si no hacemos algo para que realmente cambie nuestra sociedad, es el momento de actuar, de hacerle frente a la violencia abrazados todos los que amamos la paz. La violencia de género no es solo un problema del Perú, sino del mundo entero, pero nuestro país sigue siendo uno de los más afectados. Muchas mujeres todavía viven con miedo dentro de sus propios hogares, cuando deberían vivir en paz, libremente y con respeto.Como estudiantes, también tenemos un papel importante en esta lucha.

Cuando hablamos de violencia contra la mujer, muchas personas piensan solo en golpes, pero no es así. La violencia puede ser psicológica, física, sexual, económica, verbal y digital (como el acoso por redes sociales). A veces un insulto, un grito o una humillación dañan más que un golpe. También existe la violencia que busca controlar: cuando alguien decide con quién puede hablar una mujer, cómo debe vestir o qué hacer con su dinero. Eso también es violencia, solo que más silenciosa.

En el Perú, las cifras son alarmantes. Cada día, muchas mujeres denuncian agresiones, y otras ni siquiera pueden denunciar por miedo, vergüenza o falta de apoyo. Lo más triste es que, en la mayoría de casos, el agresor es alguien cercano: esposos, enamorados, padres, tíos o conocidos, sobretodo el padrastro, ya que la familia se quiebra tempranamente, iniciando la madre otra relación. Eso demuestra que la violencia no es un problema de desconocidos, sino un problema social y familiar. Esta realidad nos obliga a pensar: ¿qué estamos haciendo como país para detenerla? ¿Y qué estamos haciendo nosotros como jóvenes?

Para acabar con la violencia, no basta con castigar a los agresores, tenemos que educar desde edades tempranas en valores como el respeto, la igualdad y la empatía. No nacemos violentos; la violencia se aprende, se normaliza y se repite. Si un niño crece viendo que maltratar está “permitido”, puede convertirse en un agresor en el futuro. Pero si crecemos aprendiendo que hombres y mujeres valemos lo mismo, entonces construiremos una sociedad sin miedo.

La lucha contra la violencia hacia la mujer también implica cuestionar nuestras costumbres, nuestro lenguaje y la forma en que convivimos. Una frase machista, una burla “de broma”, un comentario que minimiza a una mujer o una actitud que la hace sentir inferior, son también formas de violencia que hemos normalizado sin darnos cuenta. Erradicar esta realidad no significa solo castigar al agresor, sino transformar la cultura que lo permite. Necesitamos aprender a relacionarnos con respeto, dejando atrás la idea de que alguien tiene derecho a controlar, ordenar o decidir sobre otra persona. Cuando una mujer es escuchada, apoyada y valorada, puede crecer, estudiar, soñar y transformar su entorno. Proteger a las mujeres no es un favor ni un acto de compasión: es una obligación moral que nos convierte en ciudadanos responsables y en seres humanos verdaderamente justos. Solo así podremos construir un país donde la libertad no sea un privilegio, sino un derecho garantizado para todas.

En Santa Cruz de Flores, aunque no tengamos tantos casos visibles como en ciudades grandes, eso no significa que debamos quedarnos tranquilos. Al contrario, debemos actuar antes de que la violencia ocurra. Nuestro colegio puede ser un lugar de cambio. Como estudiantes de 5to de secundaria, podemos proponer campañas de respeto, charlas, actividades artísticas, murales o marchas locales. Podemos usar redes sociales para mensajes positivos. Podemos escuchar y acompañar a quien sufre.

También las autoridades locales podrían ayudar. La municipalidad puede organizar talleres para familias, charlas sobre manejo de emociones, asesorías psicológicas gratuitas o campañas en fiestas y eventos públicos. La violencia no se combate solo con leyes, también con prevención y educación emocional.

 

Como joven y estudiante, yo también tengo una responsabilidad. No puedo cambiar el Perú entero, pero sí puedo cambiar algo en mi entorno. Debemos respetar a todas las mujeres que nos rodean: a mis compañeras, a mis profesoras, a las madres de mi comunidad. Puedo hablar si veo algo injusto, puedo apoyar a quien necesite ayuda, puedo escuchar sin juzgar. La seguridad y libertad de las mujeres empieza con nuestro comportamiento de todos los días. Sabemos que estamos viviendo una etapa complicada de nuestras vidas, desde ese instante en que aparece el enamoramiento debemos vivir con respeto, sin machismo, sin utilizar a la mujer como objeto, como una propiedad, de lo contrario aumentaría la estadística de agresiones y muertes. Aquí quiero contarle el testimonio de una estudiante del cuarto año, su confesión la hizo a un maestro conocido: Ella contó de la siguiente manera “Mi enamorado del primer año me dio una cachetada, revisó mi celular, no contento con ello me golpeo con su rodilla mi muslo izquierdo”. El consejo del maestro fue que debe cortar con esa relación, ya que, si siguen caminando juntos estableciendo un lazo más durable en el tiempo, se podrá llegar hasta situaciones que lamentar.

Decir “Ni una menos” no es una moda, es una promesa. Una promesa de lucha, respeto y justicia. El Perú necesita jóvenes que no repitan los errores del pasado, sino que construyan un futuro sin miedo, con decisión y valentía. Como estudiantes somos parte de ese cambio. No importa nuestra edad: podemos enseñar con el ejemplo, hay un dicho que dice: “Educa con lo que haces, no con lo que dices”, defender con la voz y apoyar con el corazón. Si algo me ha enseñado la vida es que las mujeres deben ser autónomas y para ello tienen que depender de ellas mismas, no de algún hombre, para lograrlo debemos estudiar y ser profesionales, entonces seremos libres de hacer con nuestro dinero lo que deseamos. Aquí en Santa Cruz de Flores muchas vecinas aceptan las agresiones de sus parejas porque dependen de ellos económicamente, temen ser abandonadas.

La violencia contra la mujer no se combate solo con protestas, sino con acciones reales, desde casa, desde el colegio y desde nuestra comunidad. Solo así lograremos un país donde las mujeres vivan libres, seguras y felices. Ese es el Perú que queremos. Ese es el Perú que podemos construir.

 

AUTOR: Luz Thatiana Chuquillanqui López

"Ensayo por el día de la no violencia contra la mujer".

 

La casa es el escenario del delito

Cada día despierto con noticias nacionales donde se ocurren hechos de sangre, conmueve cuando entre las víctimas se encuentran mujeres menores de edad, realizo una mirada a los acontecimientos, observo que es la familia el escenario, la casa que debería estar bajo la protección del padre y la madre, siente su ausencia, dejando solos a los pequeños, sin el calor de la figura paterna. Estas escenas no cuentan con personas extrañas, los agresores son del entorno, personas cercanas como el tío, primo, padrastro, gente conocida de las niñas menores de 14 años.

Un dato estadístico revela que la Institución Educativa Jesús Divino Maestro, tiene como apoderados mayormente a mujeres, es decir el 80% de los hogares son liderados por mujeres, llamadas madres solteras.  Ellas en su totalidad han sido abandonadas por sus primeras parejas. El machismo descrito de esta manera tiene en abandono la vida de muchos adolescentes. Según datos recogidos por el auxiliar y algunos buenos tutores, por las tardes como aves caminan por la calle sin rumbo fijo, alentados por otros estudiantes con situación similar. Ellos lo primero que encuentran es licor fácil, aquí abunda el trago corto, al ser consumido a temprana edad se convierte en una droga, que les permite evadir el infierno en que viven.

La señora Cristina Arias ha decidido rehacer su vida, mi compañera Kaori ahora tiene padrastro, según relató a un personaje amigo, el señor se muestra muy amable, cariñoso, a veces tierno; sin embargo ella se siente preocupada cuando se encuentra sola en casa, por eso me visita frecuentemente con el pretexto de estudiar. Él tiene mucho poder, en eso lo puedo comparar con los gamonales de la época que vivió José María Arguedas, ellos abusaban de los indígenas, de su peones, los patronos ahora son los padrastros en este tipo de hogar. Mi amiga al leer Warma Kuyay, se conmueve, se acurruca a mí como una palomita, ambos nos damos cariño, ese afecto que nos falta como mujeres. Se siente tan triste porque su madre ve como un Dios a su pareja y siempre le da la razón, teme que con la complicidad de ella algún día pueda ser violentada. Sin duda su mamá se encuentra atada a su pareja porque le da dinero, eso la lleva a aceptar todo lo que le proponen, también ronda por su cabeza ser abandonada por segunda vez.

Lo descrito anteriormente forma partes de una reflexión, la situación en que se encuentran los adolescentes en Flores, en esta sociedad peruana cada vez más cruel, alentada por los gobernantes de turno, la violencia crece a mil kilómetros por hora ¿Estamos viviendo en un narcoestado? ¿Por qué el aumento de extorsionadores y sicarios? ¿Será por el sistema económico imperante, hace cada vez más pobres a los peruanos y solo un puñado de ricos disfruta de su riqueza? Ya quisiera entender de política, mi profesor lo único que me recuerda siempre es leer y leer para tener un mejor entendimiento de cómo se mueven los hilos desde el Legislativo y el Ejecutivo. Otras de las noticias de hoy fue que un policía golpeó y mató a una mujer, si ellos son nuestros protectores, nos deben cuidar, no utilizar su arma de reglamento para acabar con la vida de seres humanos. Creo que la salud mental está en crisis, la gente no vive en paz, se sigue viendo a la mujer como un objeto de su propiedad. Un tema ligado a todo esto es la trata de personas y el tráfico de órganos, aquí es donde se mueve mucho dinero, capaz de corromper al más honesto policía.

Las escuelas donde se seleccionan a los agentes de seguridad deben contar con mecanismos rigurosos en su ingreso, en todos estos tiempos se habla de meritocracia, pero no se nota el avance en las instituciones del estado, aún existe el nepotismo, amiguismo en los cargos públicos, el país no es estable. Venimos de tener cinco presidentes en un corto tiempo, el país se encuentra “dividido” entre los que quieren conservar el modelo económico neo liberal y quienes plantean una reforma del estado o nueva constitución. Ayer escuché en la noticia que hay propuestas de reformar el Ministerio del Interior. Mis maestros sostienen que “Los alumnos que ahora son policías, tenían problemas de conducta, eran los más indisciplinados, con un rendimiento académico bajísimo”. Todos estos antecedentes, deberían servir para hacer cumplir las normas vigentes que señalan que toda institución educativa debe contar con un profesional en Psicología, para atenuar los traumas de infancia, que tanto cuesta superar en etapas posteriores de nuestras vidas.

Después de hacer un pequeño balance de mi país, el país de todas las sangres como lo describió José María Arguedas, debo advertir que en las zonas andinas todavía se sigue ejerciendo violencia contra las mujeres, en las comunidades nativas, pueblos alejados. Hechos que no salen en noticias, ni son denunciados por temor o simplemente por impedir que los demás se enteren. Santa Cruz de Flores está catalogado como zona rural, y recibe personas migrantes de muchos lugares del ande, del oriente o selva peruana. Mi amiga Kaori vino con su madre muy pequeña desde un lugar donde se viaja en bote, desde allá sus sueños y esperanzas se alejan en una ciudad, llena de odio y discriminación. Se debe desarrollar las zonas andinas, crear universidades, centros de producción, industrializar los lugares alejados. Descentralizar el Perú, para evitar el éxodo tal como lo vivimos en la pandemia.

Para concluir, pido desde aquí, mi pequeño cuarto, dirigir la mirada a los lugares a donde no llega el estado, pero si han llegado extranjeros en busca de trabajo y mejor vida, ya somos un Distrito que recibimos venezolanas y venezolanos, del mismo modo ayacuchanos, huancavelicanos, apurimeños, amazónicos, la mayoría se moviliza con mamá, papá se quedó allá con otra familia, desde aquí inician procesos de alimentos. Aprendamos a convivir entre nosotros, ellos también son niños y adolescentes, estudian conmigo pensando en un futuro mejor. En esta etapa complicada, deberíamos estar acompañados, para que en el futuro seamos una sociedad más sana, con ciudadanos que aporten por el bien de nuestra nación. Nos falta mucho, diría hasta una política de recreación, infraestructura deportiva, para poder crecer fuertes y sanos.

 

Estudiante: Xiomara, AVALOS RUIZ

Tercer  Año “Institución Educativa Jesús Divino Maestro”

lunes, 27 de octubre de 2025

TODOS LOS SANTOS EN FLORES

 

TODOS LOS SANTOS EN FLORES

(El bebé que espantó a los muertos)



Doña Luciana se encontraba cociendo en casa, tenía varios pedidos para entregar el fin de semana. Era tanto su labor que había perdido la noción del tiempo, estresada y agobiada por tener dinero y apoyar los estudios de su hijo Enmanuel, decidió irse a dormir, ya se estaba levantando de su asiento cuando miró al reloj que colgaba de un extremo de la casa.

-          Hora Katimba dijo, seguro no habrá nadie en la calle.

A esta hora camina poco gente en Santa Cruz de Flores, sus habitantes descansan temprano para madrugar e ir al campo a realizar sus actividades diarias. Mira su habitación, de pronto escucha ruidos desde la calle, voces que vienen acompañando una procesión, algunos por no decir todos usan capuchas negras, no se les puede ver las caras. En ese entonces no había luz eléctrica, casi todo los pequeños pueblos al norte de Cañete, tenían un motor que alumbraba dos horas por la noche.  El cortejo pasaba sin ser oídos por la gente, solo la costurera se encontraba en pie, cansada y abrumada con tanto trabajo.

La puerta del Pasaje Aliaga Cuya sonó, el pequeño toque remeció la casa, la señora abrió la puerta, al jalar la manija, ya entraba el aire escalofriante de la noche, uno de los visitantes la esperaba con dos cirios, no mediaron palabras, ella recibió los candelabros en los cuales las velas emitían una luz raquítica, notándose solo los movimientos de las manos. Al retirarse le dice el más alto y flaco.

-          Por favor nos las guarda, mañana venimos por ella.

Día 31 de octubre en el calendario, todo esto lo había olvidado Luciana. En la década del sesenta, los abuelos de Flores llamaban Katimba al diablo, personaje que siempre lo relacionaban al fuego, al infierno de Dante, lugar de las almas pecadoras, según Manyute los que caminan por aquí pertenecen al noveno círculo, gente que ha traicionado a su propia carne.

Al día siguiente, consulta con su abuelo Juan de Dios, al escuchar lo narrado, el viejo solo atina a mirar el cielo y rezar tres padres nuestros. Le toca la cabeza a su nieta, conversa con mucha fe.

-          Tenemos que hacer algo, el día se va volando, antes debo ir al Cerro Patrón, ayer fue viernes 31 de octubre, hoy es el día de los muertos.

-          -  Dime abuelito para librarme de esto, hoy al ver los cirios se han convertido en dos largos huesos, se parecen a la tibia y el peroné.

-          -  Ellos vienen de todas maneras a recoger sus huesos, tienes que tener en tus brazos a una criatura libre de pecados.

Luciana está tranquila, ya que hace poco Ángela dio a luz un hermoso bebé, al cual pusieron de nombre Thiago, ahora como convence a su amiga la samba para que le preste al niño. La persuade que la vaquita ha parido y que lo amamantará con biberón. El niño era huérfano, en sus inicios la escuela albergaba a docentes de lugares alejados. Un Chinchano con su arte culinario convenció a la jovencita y la hizo suya, fue una tarde de octubre, debajo de las uvas, los verdes brotes los protegían de los rayos del sol.

12 de la noche del día primero de noviembre, la costurera de sueños, Luciana Caycho, esperaba el cortejo de visitantes venidos del más allá. Tocan la puerta, al ingresar los muertos, la señora Caycho se encuentra con el bebe entre sus brazos, luego cumple con lo propuesto por su abuelo, debía de hacer llorar al niño lo más fuerte posible, el pequeño está dormido cuando recibe el primer pellizco en sus rosadas nalgas, al recibir el segundo, los intrusos visitantes salen despavoridos. Los huesos largos que se encontraban debajo de la mesa de madera desaparecen y vuelven al lugar La Ollería. Hasta hoy aparecen desparramados por toda la quebrada..

sábado, 16 de agosto de 2025

NO PUEDO TRABAJÁ

 




NO PUEDO TRABAJÁ

En Flores hasta ahora se labra la tierra con el arado, se ata a los yugos y son jalados por yuntas de bueyes. Los yugos se aseguran con las coyundas.

Rey Grillo, apelativo de un hombre bajo, robusto y alegre, era diestro haciendo yugos de sauce. Había trabajado duro y parejo para cumplir con los hacendados de Cañete, como no encontraba movilidad para transportar los yugos de Flores a Cañete, se fue a Mala. Ahí habló con un moreno, chofer de un camión que se mostró remolón a su petición.

- Señó hoy no puedo trabajá, porque mi carro no tiene gasorina.

- ¿Si le consigo gasolina me hace la carrera? preguntó Rey Grillo.

- Vea uté , respondió el moreno.

Inmediatamente, buscó gasolina, cuando la trajo el moreno echó el combustible al camión y se puso al timón, Rey Grillo creyendo que iba a arrancar se sentó junto al negro, como demoraba le preguntó.

- ¿Por qué no arranca?

- Porqué no puedo trabajá ¿No ve questaora noé tomao resayuno?

Entonces lo llevó a un restaurante a tomar desayuno, vió que se aproximaba el mediodía y se dijo: Mejor almorzamos.

Viendo que se pasaba el tiempo, Rey Grillo le pidió ir a Flores para cargar los yugos, porque no iba alcanzar a repartirlos. El moreno volvió a negarse.

- ¿Cómo cré uté que voy a trabajá con el etómago lleno?

Rey Grillo no insistió, pero consiguió ir al siguiente día temprano a Cañete.

 

viernes, 8 de agosto de 2025

SERRANO PARECE QUEA ENTRAO A TU HUETA

 


SERANO PARECE QUEA ENTRAO A TU HUETA

Cabalgando un caballo alazán, a trote lento, llegaba don Cayetano a la Escala Baja de Mala. Iba con dirección a su huerta de plátanos.

Estando cerca, se encontró con Prancho, un negro que tenía su rancho junto a su huerta, como eran vecinos y él venía de Flores, le encargó que de vez en cuando diera un vistazo a su parcela.

No sospechaba que el negro le cortara los racimos o cabezas de plátanos, como se dice por el norte de Cañete. Lo hacía por necesidad y con disimulo , para no darle cólera, porque el terrenito que cultivaba y el jornal que ganaba en la hacienda no le alcanzaba para mantener a sus trece hijos. Tampoco Prancho se imaginó que precisamente ese día, iba a venir don Cayetano a su propiedad. El negro horas antes le había cortado unas cabezas de plátanos. Estaba pensando que Don Cayetano se iba a dar cuenta del robo, por los cortes frescos que estaban a la vista.

No le quedó otra cosa, que desvirtuar sus sospechas mintiendo.

- Tano, Tano...acabo de pasá po tu hueta y...me parece. Fingiendo preocupación enmudeció.

- ¿Qué pasa Prancho?

- Serano parece quea entrao anoche a tu hueta.

- No lo puedo creer ¿No has estado anoche en tu rancho?

- Sí, pero llegué a merianoche.

- Está bien, no te preocupes.

Don Cayetano corrió a todo galope y entró precipitadamente a su huerta, comprobando el corte de las cabezas de plátanos. Sospechando ahora en el negro Prancho, seguro que las tenía todavía en su rancho, antes que las venda, fue en su búsqueda.

Al tocar la puerta de Prancho, salió a recibirlo uno de sus hijos, que sabiendo del robo hecho por su padre, trató de ocultarlo diciendo:

- Don Tano, miapá noá robao prátano de tu hueta.

Con lo que la sospecha quedó confirmada, sin pérdida de tiempo ni permiso, don Cayetano irrumpió de golpe la puerta del rancho, hallando en el interior las cabezas de plátanos recién cortadas.

(José García Conde- Relatos Florinos)

 

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