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jueves, 29 de octubre de 2026

Las brujas de Cachiche y la tradición literaria iqueña.

 

"Entre la realidad y la ficción: Las brujas de Cachiche y la tradición literaria iqueña"




1. Introducción

  • Contextualización geográfica y cultural: El Pueblo de Cachiche es un lugar emblemático de Ica, famoso tanto por la calidad de sus productos agrícolas (sus sabrosos dátiles, uvas, mangos e higos) como por su profunda asociación popular con la hechicería.

Según las investigaciones del lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino, en la lengua puquina (o pukina), la palabra cachi significa cerco.

Detalles de la propuesta:

Diferencia con el quechua: En quechua, cachi se traduce habitualmente como sal. Sin embargo, Cerrón-Palomino demuestra que al analizar topónimos andinos (nombres de lugares) compuestos con este término, la traducción como "sal" carece de sentido lógico geográfico.

Ejemplo toponímico:

  • Hachacachi (en Bolivia y Perú): no significa "sal grande", sino cerco grande (jacha = grande, cachi = cerco).
  • Titicachi: interpretado como cerco del sol (titi = sol, cachi = cerco).

Dándole el significado oportuno en el presente año y día, Cachiche viene a ser el lugar donde te atrapan o logran tenderte el cerco para amarrarte, acorralarte por las buenas o las malas, no olvidemos que el Pukina fue la lengua secreta de los Incas, utilizada por la nobleza y los sacerdotes. La ubicación del lugar cerca a los cerros de arena y piedra, cuya naturaleza va tejiendo un cerco al valle iqueño, por Ocucaje, Santiago, Pueblo Nuevo, Pachacutec, Los Aquijes, Parcona , Tinguiña y Los Molinos. Cobra vigencia las investigaciones que señalan, el nombre de Ocucaje a la llegada de los españoles se le conocía como: “OKACHI”. Concluyo diciendo, en todo el valle que conforman la Provincia de Ica, tal como lo demuestran las narraciones, mitos, leyendas, costumbres y tradiciones, existen hombres y mujeres que aún se dedican al oficio de curanderos o brujas.

María Rostworowski (1915 – 2016), en su libro “Ensayos de historia andina II. Pampas de Nasca, género, hechicería. Escribe: “Con la extirpación de las religiones nativas, los sacerdotes andinos se vieron forzados a pasar a la clandestinidad. Los frailes durante los procesos contra la idolatría los llamaron hechiceros y a las mujeres brujas. Con el tiempo los varones tomaron los nombres de curanderos o de maleros, como se les conoce hoy día; mientras las mujeres para no ser consideradas brujas habrían sido llamadas viudas”

José Hernández Calderón, en su libro “Vocablos de Ica” manifiesta que el nombre CACHICHE proviene de Cachi = sal.

Desde 1835 la tradición oral, el folclore y la literatura peruana (encarnada en la obra de Ricardo Palma) han inmortalizado el mito de las brujas de Cachiche. “El padre Fray Ramón Rojas de Jesús María fue hasta Cachiche a construir una iglesia, convenía exorcizar con un templo al Altísimo ese lugar, donde el vulgo decía que las brujas endemoniadas se daban cita bajo las palmeras”, según don Ricardo Palma, Ica fue conocida como: Tierra de buenas uvas y eximias brujas.

2. Cachiche en la Literatura y La Tradición

  • Sinónimo de hechicería: Destaca en la tradición popular y literaria "Cachichana y bruja son sinónimos". Palma señala de forma jocosa que nadie puede visitar Cachiche en busca de sus dátiles o sus higos (los cuales describe comparándolos con los de Vizcaya) sin regresar "maleficiado".

CACHICHE es el nombre con el que se conoce popularmente a Santa Rosa de Cachiche, un místico pueblo ubicado en la provincia de Ica, Perú, famoso por su histórica vinculación con la hechicería, el esoterismo y la medicina natural. La tradición relata que durante la época del Virreinato, diversas mujeres europeas perseguidas por la Santa Inquisición se refugiaron en esta zona desértica para continuar practicando la alquimia y rituales ancestrales.

• Julia Hernández Pecho: Considerada la "bruja mayor" de la localidad, fue una curandera que vivió hasta los 101 años, otros señalan que llegó a los 106, para asociarlo AL NÚMERO DE LA BESTIA; PERO NO LO LOGRARON. YA QUE ELLA PRACTICABA LA MAGIA BLANCA. Su especialidad eran los brebajes para el amor y la sanación. Hoy en día, su efigie en bronce es el centro de atención del pueblo, y los lugareños afirman que las aves que se posan allí son antiguas hechiceras reencarnadas.

• La Palmera de las Siete Cabezas: Es una peculiar palmera cuyos troncos crecen retorcidos de forma serpentina a ras del suelo. La leyenda urbana cuenta que Julia Hernández lanzó una maldición antes de morir: si la séptima cabeza de la palmera lograba crecer, el pueblo se inundaría por completo. En enero de 1998, la profecía cobró fuerza cuando la séptima cabeza brotó y coincidió con el devastador desborde del río Ica. Desde entonces, los pobladores cortan ese brote de forma constante para evitar nuevas catástrofes.

• Turismo Místico: Actualmente el lugar opera como el Parque Temático Brujas de Cachiche, atrayendo a miles de viajeros interesados en la medicina alternativa, lectura de cartas, rituales esotéricos y la compra de amuletos y pócimas tradicionales.

Las primeras brujas en nuestro país fueron mujeres europeas que, utilizando sus conocimientos de la alquimia, de recetas mágicas y de hechizos, se dedicaron a las prácticas maléficas. Es por ello que, muchas de ellas para evitar la persecución y tortura de la santa inquisición huyeron y se refugiaron en Cachiche para continuar sus prácticas de magia negra. En Ica hubo muchas personas a quienes se les llamó las brujas de Cachiche, en primer lugar, tenemos a Doña Manonga llamada “la lechuza”, Doña Dominga conocida como “Ña Minguita”, Doña Melchorita conocida como “La Negra”, Doña Irene conocida como “La Curuja” entre otras. Aquí se reunían todas las brujas de Ica y sus distritos como salas Guadalupe, San Juan Bautista, Pachacútec, Santiago, Ocucaje y Los Molinos. Las reuniones eran en la que actualmente se encuentra levantado el monumento de la bruja de Cachiche; conocida a nivel nacional e internacional como la “Doctora Corazón” era muy conocida por sus famosos amarres y brujerías, ella practicaba la brujería blanca y la brujería negra. Dentro de los trabajos más solicitados estaban la invocación a lucifer con ritos y conjuros tan macabros para lograr el cariño de una doncella, por medio de un filtro amoroso, un amuleto o un polvo mágico, para ello se sometían a las peticiones que hacía la hechicera que era entregar el alma del peticionario al diablo en cien años (sin darse cuenta de que unos de los años del diablo, equivale a una de nuestras horas, es decir que solo iba a gozar cien horas y después, todo él, se iba al infierno).Muchas de las brujas alimentaban sus poderes ocultos con las fuerzas de los espíritus de antepasados o demonios, quienes utilizaban la magia negra para dañar a la persona que le indicaban. Estas brujas eran buscadas por personas sin escrúpulos. Algunas de ellas elaboraban menjunjes para convertir en animales (gato, perro, chancho o pavo). Por otra parte, existió otro grupo de brujas que más que brujas eran curanderas que vivían en el centro del pueblo de Cachiche y se les veía barrer el patio de sus casas por las mañanas, estas mujeres poseían el conocimiento para curar ciertas enfermedades, recomendaban tomar mucha agua de hierbaluisa para de evitar los males estomacales. Hoy se sabe que toda persona que constantemente lo consume evita padecer cáncer al estómago. Las rezadoras curaban el mal de ojo, influencia maléfica, que según se cree la ejerce una persona sobre otra, mirándola intensa y penetrantemente a los ojos, causándole consiente o involuntariamente dolencias físicas, náuseas, dolores de cabeza y diarreas; a fin de contrarrestar este mal debían ponerle un listón rojo. El rezador comenzaba persignado al ojeado, luego hacía cruces en el aire a la vez que rezaban el Padre Nuestro, el Ave María y el Credo, una vez terminado los rezos el paciente sanaba como si fuera un milagro divino. El llamador cuando una persona se asustaba y su alma salía de su cuerpo, él iba a las huacas y la “llamaba”a fin de que volviera al cuerpo del que invocaba. Se dice que Don Fernando León de Vivero visitó el lugar de Cachiche, quien fue militante aprista que ocupó cinco veces la presidencia de la Cámara de Diputados del Congreso de la República, por lo que se le conoce como el "Patriarca Iqueño". Don Francisco León de Vivero, a los 14-15 años, era un joven que hablaba de forma entrecortada, llegó a manos de la bruja quien lo curó y, además, le auguró que va a convertirse en un gran profesional. Al fallecer la bruja Julia Nazaria Hernández Pecho Viuda de Díaz, a los 101 años debido a un paro cardiaco, Don Fernando León de Vivero, mandó a construir un monumento en honor a la bruja que le devolvió el habla. Este monumento está compuesto por un búho que significa inteligencia, sabiduría, brujería blanca y una calavera que significa maldad, hechicería, brujería negra, sus brazos están en forma de “V” que significa victoria y veneración.

HECHIZOS Y BRUJERIAS (Francisco Caso, costumbrista)

HERALDA , LA BRUJA (Juan Donaire Vizarreta (Ica, 1919 – 1997) Aquí logra plasmar en palabra escrita las supersticiones y miedos del imaginario popular guadalupano.

MALACO, EL BRUJO DEL PAJONAL (José Vásquez Peña….Lo fantástico y lo real maravilloso.)

"La niña de los ojos más poderosos del mundo" es un cuento regional del iqueño José Vásquez Peña (Ica, 1946) que explora el misticismo y la tradición oral de la región de Ica. La narración describe de manera mítica el nacimiento de la protagonista Romelia Flores, cuya mirada al abrir los ojos por primera vez tras nueve meses de oscuridad hizo estallar los focos de la sala de partos.

"Manonga arrojada del infierno"

Es un célebre cuento fantástico del escritor y poeta peruano José Vásquez Peña. La obra forma parte de su conocida antología titulada La soledad del viejo huarango, publicada en Lima en el año 1988 por la editorial Duna Encantada.

CUENTOS DE MISTERIO, Ica paranormal, de PETTER ALIAGA.

 

  • La historia de Melchorita Zugaray, citada como la hechicera más famosa de Cachiche en su época, según Las Tradiciones de Palma:
    • El espacio de trabajo: Un cuarto con puerta de pellejo y un lienzo blanco iluminado desde el techo mediante agujeros preparados.
    • Métodos y rituales: Las consultas médicas/místicas (interrogatorio, corte de prendas o cabello, y el posterior desentierro de figurillas de trapo o muñecos atestados de alfileteros).
    • El sincretismo y los conjuros: Los conjuros jocosos y populares registrados por Palma, tales como:

"Patatín, patatín, patatín,

calabruz, calabruz, calabruz,

no hay mal que no tenga fin, si reniego de la cruz."

3. El contexto socio-histórico y la superstición en Ica

  • La Santa Inquisición de Lima y las creencias de la época colonial alimentaron la fama de brujas y curanderos en la Villa de Valverde del Valle de Ica.
  • Personajes populares y botánica mística:
    • Curanderos y astrólogos pioneros (como el curandero de 1611 que predecía aluviones o "avenidas macho").
    • Otras figuras populares de la zona: Ña Manonga Lévano (comadrona que usaba un sombrero místico), Ña Dominguita (relacionada con las flores color oro del Padre Guatemala en el beaterio del Socorro), y Don Jerónimo Illescas ("Ño Chombo"), conocido como un "brujo aristocrático" por leer las cartas.
  • Contraste social: Reflexionar sobre la delgada línea entre la fe popular, los remedios medicinales con hierbas y las acusaciones de brujería que a veces derivaban en castigos o persecuciones violentas.

4. Reflexión final y Conclusiones

  • Cachiche hoy: Cómo la literatura ayudó a convertir a Cachiche en un hito de la identidad, el turismo y la memoria cultural de la región de Ica.
  • El valor de la tradición oral: Subrayar el valor pedagógico y literario de mantener vivas estas historias que fusionan la picardía, la fe y la rica cultura costeña del Perú.

Ponente: Ladislao Ramírez (Ica, 1964)

Cursó estudios secundarios en la Gran Unidad Escolar “José Toribio Polo” mostrando desde adolescente su inclinación por la literatura y la historia de Ica. Detenido en un contexto de crisis económica y violencia política cuando era dirigente magisterial. Ha ocupado el cargo de Director en la Institución Educativa San Pedro de Sonconche, también de especialista en la UGEL Lucanas. Actualmente trabaja como docente en una Institución Educativa de la Provincia de Cañete.

Como maestro, ha dedicado su vida a las aulas; como escritor, ha dedicado su talento a los olvidados. Su trabajo literario es un puente entre el campo y la ciudad, entre la tragedia y la esperanza. Viene realizando todo un trabajo de rescate de la oralidad en los diferentes pueblos que se establece por su formación de docente.

Ha publicado su novela “Canción del silencio” (2015), “Santa Cruz de Flores breve aproximación antropológica desde la historia, la oralidad y el cuento” (2026) …

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