domingo, 4 de octubre de 2026

1935, cien años de la presencia de Fray Ramón en Ica

 

1935, cien años de la presencia de Fray Ramón en Ica

Nuevas honras solemnísimas en 1889, en San Francisco de Ica. — Oración del doctor Falconí. — El Pocito de la Milla 18 y las peregrinaciones iniciadas en 1929. — La historia del Pozo del Padre Guatemala según testimonio del Padre Villalta. — La gran cruz de algarrobo transportada al sitio del pocito y la leyenda allí colocada. — A los 100 años de llegar Fray Ramón a Ica. — Fiestas conmemorativas.



En 1889, el 23 de Julio, se celebraron honras, con extraordinaria pompa, en la iglesia de San Francisco de Ica, para conmemorar el quincuagésimo aniversario del fallecimiento del Padre Guatemala. El Vicario don Mauricio Mayurí, admirador de Fray Ramón, entonó la misa de requiem, y se pensó entonces, trasladar la osamenta del santo misionero, de Jesús María al templo franciscano, propósito que los superiores no encontraron prudente poner por obra. La oración panegírica del cincuentenario la pronunció un distinguido orador sagrado, natural del Ecuador, el R. P. Fray Antonio María Falconí, elogio fúnebre "que impresionó profundamente al auditorio" (28).

En 1929 y en la misma fecha 23 de Julio, para conmemorar el nonagésimo aniversario de la muerte de Rojas, se realizó la gran peregrinación al Pocito del Padre Guatemala.

Pero ese "pocito" tiene su leyenda, o historia (29).

En tiempos de Fray Ramón, la travesía entre Pisco e Ica se hacía solamente en cabalgadura —como hoy la hacen los pescadores del barrio de Comatrana—, o a pié. Se trata de una llanura extensa, que salva en estos días el viajero, en ferrocarril o en automóvil. Se llama la pampa de Villacurí —de setenta y tantos kilómetros—; y aquello es un trozo de África, pues tras interminables arenales descúbrense, de trecho en trecho, los risueños oasis con sus datileros gentiles y fresquísimos. El Padre Rojas, solo o con su séquito de devotos, muchas veces atravesó esa pampa de Villacurí, para ir a Ica o para dirigirse a Pisco, y posiblemente en más de una oportunidad sintió el aguijón de la sed devoradora bajo aquel abrasador y sofocante sol.

El viaje efectúabase en tres etapas: Ica-Hacienda Villacurí, Villacurí-Lanchas y Lanchas-Pisco.

Una vez, Fray Ramón y su comitiva —en la cual figuraba el Padre Villalta, del convento juandediano— durmieron en la hacienda Villacurí, y el día siguiente prosiguieron la marcha. Esta resultó muy penosa, y todos se hallaban en la inminencia de perecer por la gran sequedad en las fauces.

Fray Ramón empezó a entonar algunos cantos sagrados e invitó a su séquito a rezar el rosario. Hubo murmullos de desagrado... Entonces Rojas arrodillóse en la arena —según declaró el Padre Villalta bajo juramento— y comenzó a escarbar con ambas manos para hacer un hoyo. De pronto... surgió el agua cristalina, de la cual bebieron la gente y las bestias que portaban el fiambre.

Hasta hoy existe "El Pocito del prodigio", cabe el cerro de Tiza, a la altura de la "milla 18", y allí van las bestias para abrevar; allí acuden los choferes para arreglar sus vehículos; allí van los devotos para meditar en el Padre Rojas y venerar su memoria.

Pues bien, en 1929 se lanzó la iniciativa de conmemorar el nonagésimo aniversario del tránsito del Padre Guatemala a la inmortalidad, y decidieron los devotos y admiradores del señero personaje, tántos años ya fallecido, transportar al lugar mismo del pocito famoso una gran cruz de algarrobo, imitación de la que se conserva en la capillita de Guadalupe del templo de Jesús María, cruz esta última en la que solía hacer sus actos de penitencia el inolvidable misionero.

Más de cuarenta automóviles y camiones, y trenes de Pisco, condujeron a los numerosos peregrinos hasta la "milla dieciocho", lugar en el que se reunieron con otros devotos que, de Chincha y Pisco, habían acudido para exteriorizar sus entusiasmos en loor del egregio franciscano.

Se me oficiaciones una misa campal, bendíjose la cruz, leyéronse muchos sentidos discursos (30) y realizóse una manifestación a fin de testificar el anhelo de los pueblos del departamento de Ica por ver reanudado el proceso de beatificación del Padre Guatemala (31).

Los peregrinos de 1929 se hicieron el propósito de convertir la fecha 23 de Julio en día de fiesta rigurosa para los fieles iqueños. Tenían como grandes animadores al capellán de Jesús María y párroco de San Jerónimo R. P. Perruquet, y al celoso hijo de San Francisco R. P. Fray Ignacio Arpón. Colocaron, pues, en el sitio del Pocito la cruz de algarrobo, con una inscripción que decía: "Fray Ramón Rojas de Jesús María / el Padre de Guatemala / cavó este pocito en una de sus jornadas / de Ica Pisco, / + 23 de Julio de 1839".

El Padre Perruquet, la Asociación Católica presidida por la señora Margarita de Picasso, y los fieles todos, se dirigieron nuevamente al Pocito, el 23 de Julio de 1930, en compañía de los peregrinos de Chincha, Pisco y otras poblaciones. Pero en esa segunda vez no estuvieron solos. Les hizo compañía el Jefe de la Iglesia, Monseñor Emilio Lissón, que hizo viaje desde Lima, oyó devotamente la misa campal e impartió la bendición a todos los concurrentes.

El señor Arzobispo, testigo del gran fervor de tres provincias, se sintió contagiado del entusiasmo de los fieles, y firmemente hízose el propósito de ayudar a Ica, y con Ica al Perú entero, en sus anhelos por que se reanude el proceso de beatificación del Padre Guatemala.

Por desdicha, los acontecimientos políticos que se desarrollaron en Agosto de ese mismo año, alejaron a Monseñor Lissón de su sede; el Padre Arpón, además, fué trasladado al convento franciscano de Huánuco, y el Padre Enrique Perruquet marchó a Roma, para hacerse cargo de sus elevadas funciones de Secretario de la Congregación de canónigos regulares de la Inmaculada Concepción.

Llegó el año de 1931, y faltos los fieles de un animador de recia voluntad para organizar y también infundir entusiasmos, hubieron de omitir esa peregrinación que dos años consecutivos habían efectuado. Y así llegamos a 1935, en cuyo 2 de Abril hubo de recordarse que precisamente en tal fecha y cien años atrás, hizo su entrada en Ica el santo misionero guatemalteco.

Si el P. Perruquet continuaba en Roma, ya estaba nuevamente entre los iqueños el Padre Arpón; y este digno ministro del altar, que escuchara los deseos del P. Julián Lagos, visitador general de los descalzos del Perú, púsose en acción oportunamente, y pudo percatarse de que los pueblos de Ica, Pisco y Chincha y sus autoridades, hallábanse listos para debidamente honrar al egregio franciscano que, nemine discrepante, es proclamado el Patrón de Ica y sus contornos. Designóse un Comité Pro-Centenario, y éste preparó el siguiente programa conmemorativo: El 1o. de Abril, misa solemne y Te Deum en el templo de Jesús María, en acción de gracias por la bendita hora que le deparó a Ica la llegada a su suelo de Fray Ramón Rojas; y el 2 de Abril, a las 7.30 de la mañana, gran peregrinación al paraje de Villacurí, donde se halla el llamado Pozo Santo, en el que celebraría una misa campal el Párroco de Pisco.

Todas aquellas ceremonias de carácter religioso cumpliéronse con exactitud. Resultó solemne la misa de acción de gracias, cantada en Jesús María, y los concurrentes fueron tántos, que era insuficiente aquella casa de Dios para contenerlos. El diario "La Reforma" de Pisco, al informar sobre la peregrinación al Pocito de Villacurí, en la "milla 18", dijo que "una enorme concurrencia" rodeó la cruz de algarrobo allí puesta en 1929, y oyó la misa solemne, oficiada por el Padre José Serrano.

A continuación, el párroco de San Jerónimo de Ica, señor Rosas Bermúdez, bendijo la placa de bronce, conmemorativa, cuya leyenda, igual a la de la inscripción dejada en Julio de 1929, se diferencia sólo en la fecha. Dice: "Fray Ramón Rojas de Jesús María Padre de Guatemala cavó este pocito en una de sus jornadas de Ica a Pisco. — 2 de Abril de 1835". (32).

Hubo varios discursos, entre éstos uno hermosísimo del párroco de Luren, don Domingo Reverter, que leyó, por hallarse ciego el autor, Fray Teodoro Bermejo, Guardián del convento franciscano de Ica. El Padre Miguel Molinero declamó unos versos que había escrito otro franciscano distinguido, Fray Tarcisio Mori, en homenaje a Fray Ramón.

Como en las peregrinaciones precedentes, las damas de asociaciones pías agasajaron a los fieles con pastas, refrescos y dulces, y una banda de músicos de Ica amenizó las tres largas horas pasadas en la pampa de Villacurí al pié de la cruz de algarrobo.

Dió cuenta, el siguiente día, un diario, de impresionantes detalles de la romería: "El R. P. Ignacio bendijo el parque, y pronunció, con verbo cálido, un conceptuoso discurso"... (33) "Los devotos bebían con asombrosa fé el agua apetecida del Pozo milagroso, y se abastecían a porfía para servirse (de ella) en sus necesidades y dolencias futuras, como también mostraban su religiosidad rezando el santo rosario, en el viaje de ida y de regreso".

Las festividades en memoria del "preclaro varón apostólico que en felicísima hora arribó a Ica el 2 de Abril de 1835", fueron el mejor acicate de la feligresía iqueña.

A los pocos meses, circuló esta invitación: "Gran Fiesta en el Pozo Santo (Pampa de Pisco). Los Comités de Damas Pro-Capilla Rojas, de Chincha, Ica y Pisco, invitan a todas las clases sociales del Departamento de Ica, a la suntuosa fiesta de la bendición de la primera piedra de la Capilla del Pozo Santo, venerando la santa memoria del R. P. Fray Ramón Rojas, que tendrá lugar el día primero de Setiembre próximo, a las 3 de la tarde, auspiciada por el señor Prefecto del Departamento y varios sacerdotes, entre los cuales el digno párroco de Pisco, R. P. Juan Payeras, bendecirá dicha primera piedra.—Devotos entusiastas del V. P. Rojas, venid todos al Pozo Santo, donde actuarán numerosos Padrinos y Madrinas de las tres provincias iqueñas".

Según lo manifestó el corresponsal de la United Press a "El Comercio" de Lima, el 31 de Agosto de 1935, aniversario CLX del nacimiento de Fray Ramón, se celebró en la iglesia de Jesús María una solemne misa, y el domingo 1o. de Septiembre, con gran asistencia de fieles de las tres provincias del departamento vecino, idos allí en romería con el P. Ignacio Arpón a la cabeza, procedióse, a las 4 de la tarde, a colocar la primera piedra de la ermita o capilla de San Ramón Nonato, en pleno desierto de Villacurí y en el mismo sitio del manantial que hizo brotar el Padre Guatemala. Apadrinaron la ceremonia el Alcalde de Ica, Don José Picasso, y otros elementos visibles de Ica, Chincha y Pisco, y pronunciáronse elocuentes discursos en loor del infatigable misionero centroamericano. De Pisco se llevó un gran retrato del Padre Guatemala, óleo del pintor iqueño don Víctor Jacobo Gálvez. La piedra que se bendijo y colocó en forma tan extraordinaria, ostentaba esta leyenda: "Deo Optimo Maximo. Primera piedra Capilla Pozo Santo. 1o. Setiembre 1935." (34).

NOTAS / NOTAS DE PIE DE PÁGINA

28).—Ver, en el número 108 de "La Voz de San Jerónimo" de Ica, la inserción "Documentos Históricos: Cincuentenario de la muerte del Venerable Padre Fray Ramón Rojas".

29).—Véanse los episodios de la vida del Padre Guatemala, subscritos por Ignotus, en el Nº 90 de "La Voz de San Jerónimo", y el artículo de Cric, "Del Terruño: El Pozo de Fray Ramón Rojas en la pampa de Pisco", en el número 155 de la misma revista.

30).—Cuaderno VI de la colección "Del Terruño o Ica a través de los siglos" (Ica 1930) y número 241 de "La Voz de San Jerónimo". Ambas publicaciones informan sobre aquella primera peregrinación al Pocito.

31).—Era, a la sazón, Arzobispo de Lima el Excmo. Monseñor Emilio Lissón, el cual recibió, por telégrafo, aquel anhelo. Decía el despacho: "Clero Ica, Pisco, Chincha, damas Asociación Católica, gran multitud fieles, solemnizando nonagésimo aniversario Padre Rojas, erección Cruz lugar Pozuelo Fray Ramón pampa Pisco, envían Ilustrísima sentimientos devoción, suplicando reanudación causa beatificación. — Perruquet, Reverter, Cañellas, Domínguez, Ciaffei, Dalloz".

32).—La placa, obra del escultor iqueño don Luis Peña y Peña, ostenta la efigie del Padre Rojas, y se colocó en la peaña de la cruz.

33).—"La Voz de Chincha". — Se refiere al Padre Ignacio Arpón de Velasco, alma de aquella fiesta, y autor del minúsculo parque del Pozo Santo, adornado con datileros e higuerales.

34).—No pudo prosperar el propósito de edificar la capilla o ermita de San Ramón Nonato, debido a que surgieron dificultades con los dueños de esos terrenos. Por telegrama de Ica publicado en el diario limeño "La Prensa" (5 de Febrero de 1942), creemos que tales dificultades fueron allanadas, pues aquel despacho informa que el Ingeniero Roque Vargas Prada donó para "la capilla del Pozo Santo" cierta cantidad de barriles de cemento.



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